Clasificación de prostitutas en la antigua Roma

POR Javier Sanz

Delicatae: eran las prostitutas de lujo a las que únicamente tenían acceso los más poderosos. Hoy día, se eligen con un catálogo y se les pone un piso.


Famosae: mujeres que sin ninguna necesidad, por su posición social,  practicaban sexo por puro placer. El caso más significativo sería Valeria Mesalina, esposa del emperador Claudio. Esta mujer aprovechando la ausencia de su esposo, organizó un concurso en el palacio con las meretrices de Roma basado en ver quien se podía acostar con más hombres en un solo día. El colegio de prostitutas aceptó el reto y envió a Escila, una auténtica profesional que realizó veinticinco coitos antes de rendirse… Mesalina prosiguió durante la noche y, tras declarar que no se sentía aún satisfecha después de haber yacido con setenta hombres, continuó hasta el amanecer. El recuento final fue doscientos…

Lupae: las que ejercían el oficio en los lupanares.

Noctilucae: las que sólo trabajaban por la noche.

Copae: las que trabajan en la Caupona (era una tienda de bebida rápida y comidas frías ya preparadas – generalmente vino, chacinas, quesos o encurtidos – que podías tomar o llevar. No había bancos ni mesas, sino una barra al exterior en la que los clientes por un as podían templarse con una copa de vino y algo que comer).
Fornicatrices: quienes otorgaban sus servicios  bajo los arcos de puentes o edificios. El término fornix significa arco de donde proviene fornicar (tener relaciones con una prostituta).

Forariae: ejercían en los caminos rurales próximos a Roma y sus principales clientes eran los viajeros.

Bustuariae: deambulaban por los cementerios.

Prostibulae: en la calle sin ningún control. Según  escribió Tácito, historiador romano, las mujeres que querían ser prostitutas estaban obligadas a registrarse ante la oficina del edil. Una vez inscritas (nombre, edad, lugar de nacimiento, y su “nombre de guerra”) se concedía la licencia (licentia Stupri)
Tomado de: historiasdelahistoria.com, 14 de junio 2011