DF Penúltima Región

POR Melissa Mota
Hablando técnicamente sobre la fotografía, es el arte de escribir con luz.
Pero si quiero pensar sobre ella de una manera más filosófica,
puedo decir que la fotografía es el arte de escribir con tiempo.
Cuando capturas una imagen, capturas no sólo un pedazo de espacio,
 también capturas un pedazo de tiempo. Así tienes una pieza
de un tiempo específico en un cuadrado o un rectángulo. En este sentido
encuentro que la fotografía tiene que ver más con el tiempo que con la luz.
Gerardo Suter
Velados por la cotidianidad, son escasas las ocasiones en las que los seres urbanos se detienen a contemplar los elementos que forman el espacio que habitan, los cuales, involuntariamente, forman parte de su vida e identidad.
Desde sus inicios, la Ciudad de México ha sido un espacio complejo y caótico. Al ser el centro político, comercial, social y cultural del país, su población ha crecido desmedidamente desde hace décadas, convirtiéndose en una megalópolis que, en palabras de Rafael Courtoisie, es “una ciudad sin proyecto, cuyo proceso sigue las reglas de un azar infecundo, de una inflación de un crecimiento perpetuo sin realización”; es un sitio incontenido e incontinente, que desdibuja las fronteras de lo dentro y lo fuera, provocando que los límites sean cada vez más difíciles de reconocer, ya que se difuminan constantemente.

Al igual que el ser humano, la ciudad es cambiante y sigue un ciclo de vida que se caracteriza por la constante renovación y regeneración. De esta manera, la construcción y destrucción de edificios y componentes citadinos es un rasgo inevitable.
Gerardo Suter muestra a partir de la fotografía este ciclo urbano, poniendo énfasis en el pasado, presente y futuro que conviven día con día en la ciudad; de esta forma capta lo que fue, lo que pudo ser y no fue, lo que es y lo que está en potencia de ser.
Nacido en Buenos Aires en 1957, Suter se instaló en la Ciudad de México desde 1970, comenzando una documentación exhaustiva de ella. Actualmente el artista presenta, dentro del marco de Fotoseptiembre, la exposición DF Penúltima Región, curada por Ery Cámara, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde se exhiben 55 obras, entre fotografías y videos, que evidencian paisajes urbanos de la Ciudad de México.
Con el título de la muestra se hace referencia a la ciudad que siempre está en estado inacabado, siempre en constante cambio, con la incertidumbre de la inminente construcción de siguientes regiones, una ciudad que nunca acaba.
La primera obra, Réplica, marca todo el sentido de la exposición. El espectador se enfrenta a un video en el que se muestran las primeras imágenes transmitidas poco tiempo después del terremoto de 1985, intercalado por un escrito de Carlos Monsiváis sobre el suceso. Tras este episodio, la ciudad comenzó una ardua tarea de reconstrucción, o como señala el artista, México vivió un renacimiento, tanto social, como físico.
La exposición continúa con un ritmo en tonalidades grisáceas que recalcan el drama y la melancolía de una ciudad abrumadora. Son obras sin filtro racional que entran directo a la emoción del espectador, ya que lo confronta con su cotidianidad y se conectan directamente con parte de lo que forma su esencia.
Refundación (cuartoscuro.com.mx)
A partir de distintos soportes logra una transmisión contundente: la imagen del cielo se funde con una superficie de plomo, un elemento del que está formado el aire citadino, o imágenes del terremoto se apoyan sobre yeso, al igual que el polvo que se levantó tras el incidente.
El artista presenta una realidad abstraída, bañada por el paso del tiempo. Se concentra en aquellas huellas que continuamente nos recuerdan los vestigios de un tiempo que ya fue, logrando de esta forma que el pasado y el presente se entremezclen. Pone al descubierto elementos de la urbe que por lo general pasan desapercibidos por sus habitantes. El cielo, los cables, las antenas, las grúas, los espectaculares que no anuncian nada y los andamios, son develados con un aura mística que resalta las formas estéticas involuntarias que forman abstracciones geométricas, teniendo como lienzo al cielo, lo cual obliga al espectador a ver desde una perspectiva distinta su hábitat urbano.
Escenarios (servidor.esteticas.unam.mx)
En sus obras, los habitantes de la ciudad sobresalen por su ausencia. Los protagonistas de sus series son las construcciones abandonadas, ruinas y edificios en completa calma; todos, cargados de una nostalgia e incertidumbre del futuro. Sus fotografías dan la sensación de que las construcciones y los elementos urbanos, desde su olvido e invisibilidad, se conservan en pie, estáticos, sólo como contempladores de la ciudad que los rodea. Evidencia el tiempo y las cicatrices de la ciudad que conviven con el presente para recordarnos que nuestro entorno también será una cicatriz del futuro.
En series como Spacelapse ilustra la idea sofocante y la demencia de la megalópolis con la superposición de imágenes de distintos sitios del Distrito Federal. No hay descanso para la mirada, no hay un tiempo determinado, es la ciudad contenida en un instante, conformada por múltiples momentos y lugares.
Con ello, Suter consigue que converja toda la ciudad, cargada de tiempos, espacios, historias, realidades y emociones, en un solo punto.
No debemos intentar entender a la ciudad, ya que su naturaleza es incompresible, más bien debemos sentirla, verla desde otro ángulo y estar atentos al grito que nos lanzan sus elementos, para adueñarnos de ella y comprender nuestra condición como seres urbanos.
Refundación, 2009 (frente.com.mx)