William Eggleston: el padre de la fotografía a color

POR Melissa Mota
“Quería fotografiar las cosas a color, porque el mundo es a color”
William Eggleston
La mirada de Eggleston muestra la belleza y la teatralidad de los elementos triviales de la ciudad, al develar su estado taciturno y melancólico; democratiza la visión al no hacer diferencia entre lo bello y lo feo, lo transcendental y lo insignificante
Untitled (Biloxi, Mississippi), 1974 (http://horsesthink.com/?p=1114)
Si la fotografía es un arte joven, el uso del color en ella es aún más reciente. Durante muchas décadas, el blanco y negro tuvo la hegemonía fotográfica. A pesar de que a finales del siglo XIX y principios del XX se realizaron los primeros experimentos cromáticos –como los de James Clerk Maxwell, Louis Ducos de Hauron y Sergei Prokudin-Gorski—, la fotografía a color quedó relegada a usos documentales y publicitarios. Los fotógrafos de arte preferían el blanco y negro por considerar que tenía cualidades únicas, como su relación con el dibujo y que el espectador pudiera concentrarse en la forma de los objetos, la luz que la gama de grises proporcionaba y la capacidad de contraste. Por otro lado era una forma de alejarse de la realidad, y por tanto, percibir en la imagen un velo poético.
Así, fotografía a color era considera banal y sin cualidades artísticas; sin embargo, como bien lo auguró Otto Stenert:
“En el futuro, junto con la trasposición de tonos fotográficos del negro y del blanco, deberemos también considerar como elemento creador los cambios de impresiones naturales en la escala de los tonos de la fotografía en color. (…) Desde el punto de vista de la creación artística, la fotografía en color se ha desarrollado poco, pero para los pioneros de mañana se abre un amplio campo para discusiones y experiencias innovadoras”.
A pesar de no haber sido su creador, William Eggleston es considerado el padre de la fotografía a color, por ser el primero en dotarla de cualidades artísticas y despertar la admiración del público. Nacido en Memphis, Tennessee, en 1939, incursionó en la fotografía cuando aún era estudiante en Vanderbilt University. Como gran admirador de Henri Cartier-Bresson, Ansel Adams y Robert Frank, sus primeras fotografías fueron en blanco y negro; sin embargo, en los años 60 comenzó a probar con el color y se interesó por el proceso “Dye-transfer”, un costoso y complejo procedimiento utilizado para fotografías publicitarias, que consistía en la saturación de colores a partir de tintas de gran calidad de los tres colores primaros, lo cual donaba numerosas posibilidades cromáticas y permitía tener un mayor control en los colores.
En 1964, Eggleston se lamentaba con su amigo, el artista Tom Young, que no le gustaba nada de lo que había a su alrededor para fotografiar. Young le sugirió que tomara como motivo justo aquello que no le agradara, y así lo hizo. Sus fotografías retratan momentos cotidianos en supermercados, en la calle, en interiores de hogares y en los suburbios de la ciudad. A pesar de ser imágenes ordinarias, Eggleston, a través de la luz y al dotar al color de protagonismo, logra resignificarlas y convertirlas en escenas extraordinarias. Su mirada nos muestra la belleza y la teatralidad de los elementos triviales de la ciudad, al develar su estado taciturno y melancólico; democratiza la visión al no hacer diferencia entre lo bello y lo feo, lo transcendental y lo insignificante.
Sin título, de la serie Los Alamos 1966-1974 (http://www.egglestontrust.com/los_alamos_port.html)
La serie Los Alamos, realizada entre 1966 y 1974, fue la primera que realizó a color. Las fotografías fueron tomadas en Memphis, Tennessee y en trayectos sin rumbo fijo con su amigo, el curador Walter Hops. Las imágenes no nos hablan de un lugar en específico ni de ninguna persona en particular, son enfoques llenos de color con los que cualquiera se puede sentir identificado. En este sentido se puede decir que el artista alcanza por primera vez la democracia fotográfica.
Red Ceiling, 1973 (http://www.egglestontrust.com/images/random/red_ceiling.jpg)
Red Ceiling es una de sus obras más sobresalientes en cuanto a la explotación del color. El rojo es el tono más difícil de trabajar; sin embargo, Eggleston logra su saturación, cargando a un espacio tan simple de dramatismo que abruma al espectador. Es esta intensidad lo que hace tan poderosa a esta fotografía que, como el artista menciona: “El techo y las paredes parecieran estar recubiertas por sangre fresca”.
Sin título, de la serie Los Alamos, 1966-1974 (http://www.egglestontrust.com/los_alamos_port.html)
En 1976 tuvo su primera exhibición de fotografías a color en el Museo de Arte Moderno de Nueva York titulada Color Photographs. John Szarkowski, director del Departamento de Fotografía, fue el encargado de seleccionar las 75 fotografías que se expusieron. Como era de esperarse, la muestra fue un escándalo y las críticas no tardaron en expresar su desacuerdo de exhibir sus obras como piezas de arte, ya que el color le confería vulgaridad y reflejaba lo artificial de la vida. Quienes rechazaron su fotografía no imaginaron el impacto que Eggleston tendría en los años consecutivos a nivel mundial. Se puede hablar de una era fotográfica antes y después de él, ya que fue Eggleston quien popularizó el color y logró su aceptación. Desafió las reglas y los convencionalismos dando como resultado un acercamiento más sincero a la cotidianidad, mostrando la vida tal cual es, con la misma intensidad colorida con la que nos enfrentamos día tras día.