La última exposición de Maurizio Cattelan

POR Melissa Mota
Con una retrospectiva, el italiano cierra una etapa como artista, ya que desde hace algunos meses anunció su retirada del medio para concentrarse en la edición de la revista de arte Toilet Paper, que creó en colaboración con el fotógrafo Pierpaolo Ferrari
(artknowledgenews.com)
Al entrar al Guggenheim de Nueva York, una sensación abrumadora invade al visitante ante más de un centenar de obras suspendidas en el aire del artista italiano Maurizio Cattelan. Se trata de una retrospectiva de más de 20 años de trabajo artístico que da cierre a la etapa como artista de Cattelan, ya que desde hace algunos meses anunció su retirada del medio para concentrarse en la edición de la revista de arte Toilet Paper, la cual creó en colaboración con el fotógrafo Pierpaolo Ferrari.

Nacido en 1960 en Padua, Italia, con una formación artística autodidacta, su trabajo se ha caracterizado por la polémica, la provocación y el contenido irónico que toca fibras sensibles de la sociedad. Sus obras, principalmente escultura, ready-made, instalación y performance, critican y ridiculizan al sistema en general, tanto del arte contemporáneo, como el religioso, político y social. De tal forma, el artista, a través de la burla, convierte temas como el racismo, la mafia, el consumismo, las jerarquías y el poder, en cuestiones banales y absurdas.
Maurizcio Cattelan, La Nona Hora (http://bloges.meseon.net/archives/62-Hablando-sobre-Arte-Maurizio-Cattelan.html)
El hiperrealismo de sus esculturas crea un choque profundo en el espectador debido a que lo siniestro y la incomodidad entran en juego, al mismo tiempo que el humorismo y la tragedia se funden. Ejemplo de ello es su afamada obra La Nona hora, cuyo título hace referencia a la hora en la que murió Cristo en la cruz. La pieza consiste en una réplica de cera del Papa Juan Pablo II tendida en el suelo tras haber sido golpeado por un meteorito que provocó la ruptura del vidrio expandido a su alrededor.
Lo mismo puede decirse de Him, donde representa a Hitler con un cuerpo infantil en postura de rezo, como si estuviera arrepintiéndose de sus actos. El resultado es una escultura que subvierte la historia al debilitar y ridiculizar a una de las figuras políticas más influyentes y temibles de la humanidad.
Maurizio Cattelan, Him (http://composicionnumero1.blogspot.com/2010/06/maurizio-cattelan-critica-humor-e.html)
Otras piezas que han causado gran impacto han sido Untitled, 2004, en la que el artista colgó del cuello a tres niños de látex en un árbol de Milán, causando el asombro y el enojo de los vecinos; mismas sensaciones que provocó Not Afraid of Love, en la que Cattelan cubrió la escultura de un elefante con una manta blanca que remitía inmediatamente al Klu Klux Klan.
La importancia de sus obras recae en el simulacro, mediante el cual confunde lo real con la representación, pervirtiendo la imitación y creando así una confusión en la que el espectador no sabe si reír, enojarse o lamentarse.
Maurizio Cattelan, Untitled (http://www.anothermag.com/filestorage/170/6/176433.jpg)
Para despedirse del medio artístico, Cattelan creó su última obra All. Muchos podrán decir que no es una creación en sí, ya que en realidad es un pastiche conformado por 128 obras de toda su trayectoria artística. La diferencia es que mientras estas obras fueron exhibidas individualmente en contextos específicos, en esta ocasión se presentan como una masa amorfa que redefine y recontextualiza en un solo espacio múltiples discursos que al final forman uno solo. Las piezas pierden su individualidad para ser parte de un todo.
Las paredes del museo sobresalen por su desnudez; pareciera que las obras prefirieron el espacio etéreo para poderse concentrar y fusionar, y de esta forma permitir que en un instante toda una trayectoria entre por los ojos del observador, no importando la cronología ni la jerarquía de las piezas. Es un caos visual, una explosión de imágenes que es imposible observar desde una sola perspectiva.
Maurizico Cattelan, All (http://tmagazine.blogs.nytimes.com/2011/11/04/artifacts-maurizio-cattelan-gives-his-all/)
La opinión sobre All ha estado muy dividida. Muchos críticos han hablado de ella como una exposición sin precedentes que sin duda pasará a la Historia del Arte. Sin embargo, otros, como Robertha Smith y Linda Yablonsky, ven en esta muestra la devaluación de sus obras al ser descontextualizadas y se muestran escépticas ante la retirada del artista.
A pesar de las críticas negativas, la última exhibición de Maurizio Cattelan ha causado la aceptación del público, ya que, si es verdad su jubilación del arte, se despide en vida de una manera única y monumental, que muchos artistas sólo lo logran tras la muerte.