Pierre Cardin, el gran sobreviviente

POR Hugh Schofield
Los orígenes de Cardin son humildes. Su padre fue un trabajador italiano que llegó a Francia en los años 20 escapándose de Mussolini, cuando Pierra tenía dos años
(smh.com.au)
París. El diseñador de modas francés Pierre Cardin es el último sobreviviente de los mejores tiempos de la alta costura parisina de los años 50 y 60 y, a la edad de 89 años aún controla un imperio económico mundial.
Haciendo memoria, se me ocurre que no puedo recordar una época en la que no estuviera Pierre Cardin.
Cuando me volví vagamente consciente a finales de los 60, ya estaba bien establecido como diseñador de modas y probablemente vi por primera vez su nombre y las fotografías de sus modelos en los periódicos que estaban tirados en mi casa.

Hoy, mucha de esa ropa parece absolutamente ridícula; creaciones futuristas inspiradas por la Era Espacial que deben haber sido muy incómodas.
Sin embargo, en ese entonces a todo el mundo le encantaba Pierre Cardin. Él puso a los Beatles en sus chaquetas sin cuello, llevó la alta moda a la China comunista y construyó un pueblo de casas burbuja en la Costa Azul.
Y aquí lo tengo, sentado frente a mí en el comedor del café Sade –en referencia al Marqués de Sade—, en el pueblo de Lacoste, Provenza.
Pierre Cardin compró el castillo de Lacoste que hace 250 años era habitado por el padre del sadismo. Cardin no está especialmente interesado en De Sade. Simplemente adoró el lugar donde está ubicado y es por eso que también compró la mayor parte del pueblo que lo rodea, provocando un jaleo entre los pobladores locales. Pero esa es otra historia.
Orígenes humildes
(runway2reality.com)
¿Entonces cómo se ve Cardin? Bueno, es más bajo de lo que esperaba pero se ve saludable. Un poco rígido en sus movimientos, pero nada grave. Sin embargo, lo que más me llama la atención es que, para ser un diseñador de modas, luce bastante desaliñado. No está afeitado, su cuello y corbata están torcidos y tiene algo que parece ser tiza en su chaqueta.
En un momento dado se le sube la camisa, revelando un pecho blanco y entrecano. No se trata de cuestión de edad. La mente de Pierre Cardin es aguda y su conversación perfectamente lucida.
No. Se me ocurre que este es realmente él. Es del tipo simplemente campesino. Y es que se debe recordar que los orígenes de Cardin son muy humildes. Su padre fue un trabajador italiano –su empleo era transportar hielo— que se vino a Francia en los años 20 escapándose de Mussolini, cuando Cardin tenía dos años.
Me dice que era el último de 11 hijos y que su padre tenía 60 años cuando él nació. Esto significa que su padre nació a comienzos de 1860, cuando todavía había un reino de Savoya y Niza pertenecía a Italia. Cardin llegó a París durante la Segunda Guerra Mundial.
Era un joven excepcionalmente apuesto. “Mi físico era lo que en esos tiempos se consideraba como deseable”, dice. Comenzó su carrera haciendo trajes para el director de cine y escritor Jean Cocteau y lanzó su propia marca en 1950.
Nuestra conversación nos remonta a los años dorados. ¿Cómo se llevaba con otros grandes nombres como Yves Saint Laurent?
“Ellos me menospreciaban, sabes”, aduce. “Los invitaba a salir, pero ellos nunca me devolvían la invitación”.
“Moda para el pueblo”
La moda Space Age de Cardin (revelinnewyork.com)
En 1959 Cardin se expuso a un mayor desprecio cuando lanzó su primera muestra pret-a-porter (listo para usarse) para el mercado masivo. Posteriormente se dedicó a la comercialización en grande con cientos de franquicias Cardin por todo el mundo, muchas no exactamente de la mejor calidad.
Sin embargo, hoy responde a sus críticos con regocijo. “Mírenme ahora. Soy patrón, artesano, propietario. Todos los días trabajo en mis diseños y controlo cada centavo. Todos los otros –incluso si están vivos— ya sus nombres son propiedad de grandes multinacionales. Han sido absorbidos.
“Y entonces ellos me acusan de degradar la marca porque hay tiendas Cardin baratas en India y China. Pero yo sé cuánto cuesta hacer una botella de perfume. No cuesta nada”, explica.
—Cuando se le identificó con la movida de los años 60 y se codeaba con los Beatles y los Rolling Stones ¿le gustaba la música?
—Para nada. Yo prefiero Ravel y Debussy.
—¿Alguna vez tomó drogas?
—No, nunca he fumado un cigarrillo.
—¿Es verdad que nunca pidió dinero prestado en un banco?
—Sí, nunca quise y nunca lo necesité. Siempre he pagado por todo con mi propio dinero.
Y de esa forma le dije adiós a este notable anciano con su estilo y pasión, su miedo a los bancos y sus docenas de propiedades.
Hay dos autos esperando cerca del café. Su asistente se mete en el primero, un flamante todo terreno nuevo. Pierre Cardin arrastra los pies hacia otro, un viejo cacharro Renault 5. De alguna forma le queda bien.
Tomado de: BBC Mundo. Diciembre 20, 2011.