Bichir quiere la “enchilada completa”

POR Alfredo C. Villeda
El actor apuesta a que el efecto de la película A Better Life sea el detonante para alcanzar la famosa “reforma integral migratoria”, un anhelo que tuvo su mejor oportunidad en 2001, cuando el canciller Jorge G. Castañeda pugnaba por la enchilada completa
(goldderby.com)
El escritor Bret Easton Ellis, autor de la novela American Psycho, ha considerado que “está bien” la nominación de Demián Bichir al Oscar, si bien la merecía más Leonardo DiCaprio por su personaje de Edgar Hoover, el temible jefe del FBI en la versión fílmica de Clint Eastwood. “Es el voto de culpa de la Academia”, dice el narrador, en referencia al tema de la película que protagoniza el actor mexicano: la migración.

Bichir apuesta a que el efecto de la película A Better Life, por la que ha sido considerado, sea el detonante que permita alcanzar la famosa “reforma integral migratoria”, un antiguo anhelo que quizá tuvo su mejor oportunidad en 2001, cuando el entonces canciller, Jorge G. Castañeda, pugnaba por lo que llamaba la enchilada completa en la materia. Pero se le atravesaron los atentados del 11-S y junto con las Torres Gemelas se vino abajo el proyecto. Dejó de ser una prioridad, si alguna vez lo fue, para el gobierno de George Bush júnior.
Como cada cuatro años, ahora todos los precandidatos a suceder a Obama hablan de los indocumentados, y el propio jefe de la Casa Blanca, también en campaña, repite una de sus propuestas que hizo recién llegado al poder: “reforma migratoria ya”. Pero ni él ha podido. Hace cuatro años titulamos así una portada en MILENIO Diario y el presidente estadounidense usó la misma frase esta semana. Puro discurso proselitista.
Dados esos antecedentes, ¿tendrá algún efecto la película? Habrá que ver, sobre todo si, primero, Bichir logra imponerse a George Clooney, Brad Pitt y Gary Oldman, consagrados y consentidos de Hollywood. Después, si alguna importancia le conceden al tema los partidos Republicano y Demócrata representados en el Capitolio. Apenas ayer los precandidatos Newt Gingrich y Mitt Romney retomaron el asunto, el primero prometiendo una solución en cinco años, el segundo abogando por un plan de autodeportación.
Con un rollo de “reforma integral necesaria”, “la amnistía está difícil”, “la autodeportación es inviable”, “no somos antimigrantes”, “somos pro legalidad”, Gingrich confirma, antes que representar un candidato serio para afrontar a Obama en las elecciones estadounidenses, ser ese personaje que, con su nombre y rostro, aparece en la película Hombres de negro: un alienígena sin la menor idea de su entorno, asociado en el filme también al actor Sylvester Stallone y al ex basquetbolista Dennis Rodman, aquel famoso líder de rebotes de la NBA.
Newt Gingrich (politico.com)
La realidad en los cuatro años de gestión de Obama ha sido, de parte de ambos partidos, una ofensiva para endurecer las leyes contra la migración indocumentada, con reformas que si tienen algo de integrales es sólo en materia de cacería, de persecución y de discriminación. Autoridades y pueblo estadounidenses tienen derecho a darse las leyes que creen justas, que mejor les convengan, pero también hay normas internacionales en materia de derechos humanos.
El énfasis en los apartados discriminatorios ha sido objeto de impugnación, y no es para menos cuando se pretende actuar contra una persona por su sola apariencia. ¿Sabrán los impulsores de esas medidas, y muchos de sus entusiastas promotores, como los actores Arnold Schwarzenegger y Steven Seagal, que por lo menos desde hace 15 años el nombre Miguel desplazó a Michael como el preferido para los niños en el Registro Civil de California? ¿Todos esos nuevos ciudadanos estadounidenses merecen el acoso de leyes elaboradas con perfiles de racismo, deliberado o como simple consecuencia de un ajedrez electoral?
Sin ánimo de aguafiestas, hay que reconocer el loable deseo de Bichir sobre cambiar la mentalidad política de otro país a partir del arte, pero el antecedente, la historia, dan señales negativas. Obama habla de amnistías en campaña, pero cambia el tono a prioridades ajenas a la migración una vez en el poder. Demián recuerda haberle recomendado a Tom Hanks, con quien coincidió en un restaurante, que le echara un ojo a A Better Life, debido a que es un filme que, como Filadelfia en su momento a propósito del sida, tiene el potencial para lograr un cambio.
Nada más deseable que se repitiera tan singular acontecimiento.