Diciembre 27, 1904. Barrie y los Niños perdidos

(www.jmbarrie.co.uk)
El 27 de diciembre de 1904, hace 107 años, Peter Pan de J.M. Barrie se presentó por vez primera, logrando un éxito rotundo, aunque muchos auguraban que sería un desastre. Además de la exigencia en los escenarios y los problemas recurrentes técnicos, el guión fue visto como un juego de azar. Las puestas en escena de Ibsen y Shaw dominaron el teatro de finales del siglo XIX y los atribulados productores preguntaban al público desprevenido y sofisticado de la primera noche que acudió a ver un chico volar por el escenario: “¿Cree usted en las hadas? Si es así, ondee su pañuelo y aplauda!”

Barrie recomendó a la orquesta que estuviera lista para bajar sus instrumentos y aplaudir lo más fuerte que pudiera. Pero cuando ese momento llegó, el público estalló en aplausos tan abrumadoramente que la actriz que interpretó a Peter Pan se echó a llorar. “La élite de la sociedad londinense”, escribió un crítico, “sucumbió ante el hechizo de Barrie”.

La mayoría de las biografías de Barrie exploran las conexiones entre su obra más famosa y su vida personal, sobre todo a través de sus propios Niños perdidos, los cinco hijos de sus amigos Arthur y Sylvia Davies. Barrie conoció a los niños en 1897, cuando paseaba a su perro en los jardines de Kensington. En los años siguientes, Barrie se convirtió en su compañía constante; su devoción era tan grande que durante unas vacaciones de verano organizó un juego de dos semanas de naufragios, piratas y hadas. Se tomaron fotografías de esos juegos teatrales, escribió los títulos de los capítulos y publicó un libro con tapas de tela, una edición de dos copias sobre las hazañas de los niños, titulada “Los niños náufragos”.
Los Davies siempre recelaron de la implicación de Barrie con la familia –varios biógrafos y psiquiatras encuentran evidencia de pedofilia—, pero cuando ambos padres murieron prematuramente, el autor, rico y sin hijos, se convirtió en el tutor de los niños, y en 1910 sus Niños perdidos se convirtieron en sus Hijos encontrados. La escritura personal de Barrie en las décadas siguientes muestra su devoción constante y su dolor inconsolable cuando dos de los niños se perdieron realmente: George murió en la Primera Guerra Mundial y Michael se suicidó en Oxford.
En 1960 el segundo niño mayor, Peter, también se suicidó. Peter consideraba a Barrie como una “extraña y pequeña criatura [que] al final trajo más dolor que felicidad” a la familia, o simplemente a él. Peter dijo que su tocayo convirtió sus años de escuela en un tormento y una sombra de la infancia que oscureció su vida adulta. Aunque Davies era un veterano de guerra y un editor respetable de mediana edad, cuando saltó a su muerte un periódico anunció: “Peter Pan muerto por el tren del Metro de Londres”.