Dragones de China

POR José Luis Durán King
Este enorme territorio de Oriente no ha sido ajeno al fenómeno del homicidio serial y entre sus criminales destacan violadores y homicidas de niños, así como devoradores de riñones de prostitutas
Huang Yong (danwei.com)
La República Popular China no ha escapado al aliento sulfuroso de un dragón que desde hace varias décadas sopla en Occidente: el homicidio serial. Nación famosa por la veneración de sus tradiciones, este enorme pedazo de Oriente también es conocido por sus tormentos, reales o ficticios, pero que despiertan un temor ya legendario.
Sin hacer mella al monopolio de asesinatos reiterativos que detentan países como Estados Unidos –en primer lugar—, Inglaterra y Alemania, los predadores chinos han sido pocos, pero lo suficientemente cruentos como para lograr un lugar de honor en los universos del insomnio y de la pesadilla.

Huang Yong tenía 27 años cuando decidió cumplir los deseos que alimentaba desde la infancia. “Siempre desee ser un asesino desde que era niño, pero no había tenido la oportunidad”, dijo al momento de confesar sus compulsiones.
Yong era homosexual y su especialidad eran los adolescentes varones. Sus víctimas, que se calculan entre 17 y 25, las encontraba generalmente en cines, cafés Internet y locales de “maquinitas” (videogames) en la provincia de Henan. Después de invitarlos a su casa para ultimar detalles sobre empleos que ofrecía, el hombre los drogaba antes de violarlos y estrangularlos con alguna prenda de vestir de la propia víctima. El ritual lo realizó decenas de veces.
La saga de Yong se prolongó por dos años (septiembre de 2001 a noviembre de 2003) hasta que la suerte le dio la espalda. Un joven detuvo a una patrulla y dijo que un hombre había intentado estrangularlo en tres ocasiones. Los uniformados se mostraron escépticos, hasta que el muchacho les explicó que el individuo al que se refería le dijo que había matado a 25 personas, “y tú serás el 26”.
La policía comprobó la información y arrestó a Yong, quien fue sentenciado a muerte el 9 de diciembre de 2003 y ejecutado en menos de un mes (26 de diciembre), en lo que es un ejemplo de simplificación burocrática china.
El homicida serial más prolífico de China fue Yang Xinhai. Este asesino fue ejecutado el 14 de febrero de 2004 a los 35 años. Se especula que el criminal acabó con la vida de más de 60 personas. Xinhai no hacía concesiones al momento de matar. En una ocasión asesinó a una niña de seis años y a su padre; a la madre, embarazada, la violó e intentó asesinarla, aunque está sobrevivió el ataque. Generalmente, Xinhai irrumpía de noche en los domicilios de sus víctimas, masacrando con hachas o martillos a familias enteras. Para despistar a la policía, el predador utilizaba ropa nueva y zapatos de talla más grande de la suya.
La sangre llama
(murderpedia.org)
Los hermanos Changyin y Changping Shen, de 29 y 22 años, dejaron los campos de cultivo para dedicarse al robo y venta de autopartes en la provincia de Gansu. Cuando este negocio se vino a pique decidieron cambiar de giro. En junio de 2003 contrataron los servicios de una prostituta llamada Yao Fang, a quien llevaron al departamento que rentaban. Después de gozarla sexualmente, la torturaron para que les diera la clave de su cuenta bancaria. Una vez que lograron su objetivo, la estrangularon y disolvieron el cuerpo en ácido, excepto los riñones de la víctima, que cocinaron y devoraron.
El ritual se repitió en otras diez ocasiones y para atraer a las prostitutas contaron con la complicidad forzada de otras cuatro sexoservidoras, obligando a una de ellas a cometer un asesinato. Sus presas las conseguían en bares y en baños públicos. Al ser arrestados, uno de los hermanos, Changyn, confesó también ser el homicida, en 1999, de un hombre de la provincia de Henan.
En agosto de 2004, los hermanos Shen fueron capturados con las manos en una masa sanguinolenta que trituraban en una procesadora de carne. Fueron sentenciados a muerte, al igual que una de sus cómplices, Li Chunling, mientras que a las otras tres las condenaron a penas que van de los tres a los 20 años.
Por su parte, Gong Rumbo, ejecutado en 2007, era un monstruo sexual, cuyos delitos lo llevaron por vez primera a prisión en octubre de 1996 por violar a una adolescente de 15 años. El encierro no hizo más que exacerbar su instinto y entre marzo de 2005 y febrero de 2006 asesinó a seis menores de entre nueve y 16 años. Su coto de caza lo estableció en la provincia de Heilogjiang, donde violó a otros cinco niños.
Su detención fue posible gracias a que un menor escapó del departamento del homicida y llamó a la policía. Tras ser arrestado mientras consultaba sitios porno en un café Internet, la policía encontró en el domicilio de Rumbo cuatro cuerpos en descomposición y decenas de prendas íntimas de niños.