La fotografía de Andreas Gursky

POR Melissa Mota
A través del lente, este artista ha sido un voyeur de las actividades humanas contenidas en su contexto. No se interesa en el individuo sino en retratar a la colectividad y de esa manera mostrar el sistema que nos rige en la vida moderna
(weeklyartist.tumblr.com)
Desde hace más de tres décadas, Andreas Gursky ha destacado por fotografías cuyo eje central es la relación entre el ser humano y su contexto, ya sea natural o urbano. Nacido en Leipzing, Alemania, en el seno de una familia de fotógrafos, en sus años de formación recibió una fuerte influencia de Bernard y Hilla Becher, famosos por sus imágenes de estructuras industriales abandonadas, así como de Otto Steinert, distinguido por la experimentación de diversas técnicas fotográficas.

En los años 80, Gurzky comenzó a ser reconocido mientras formaba parte de la Nueva Escuela de Fotografía Alemana, junto con Petra Wunderlich, Thomas Ruff, Tata Ronkholz y Cándida Höfer, la cual se distinguía por el registro de la sociedad contemporánea. Sus primeras tomas se caracterizaron por utilizar una técnica clásica con un marcado interés por la arquitectura; años después se dedicó a recorrer la ciudad de Düsseldorf con la intención de tomar fotografías de paisajes, en ocasiones con la presencia de personas aisladas, inmersas en su vastedad.
Ruhrtal (http://www.kgi.ruhr-uni-bochum.de/archphot/images/gursky2_1.jpg)
Posteriormente comenzó a prestar mayor atención al color y a las estructuras urbanas que expresan la forma en la que la sociedad vive: su estructura, actividades laborales y ocio, centrado principalmente en el consumismo desmedido.
Gursky, a través del lente, ha sido un voyeur de las actividades humanas contenidas en su contexto; se aparta de la sociedad para mostrar al espectador una visión particular de su vida cotidiana. No se interesa en el individuo, sino en retratar a la colectividad, y de esa manera mostrar el sistema que nos rige en la vida moderna. Ejemplo de ello es Montparnasse, una fotografía tomada a un complejo residencial ubicado en Paris, el cual visto desde lejos se muestra como un edificio estático de enormes dimensiones; sin embargo, visto de cerca, puede apreciarse las actividades de sus habitantes. Como señala el propio Gurksy: sus obras contienen un macrocosmos y un microcosmos que conviven entre sí.
Montparnasse (theredlist.fr)
La refinada composición y estética de su trabajo pone distancia con lo mundano, creando un choque en el espectador, ya que una percepción ordinaria se torna en una impresión extraordinaria y compleja. A pesar de que la mayoría de sus fotografías pueden ser clasificadas como “realistas”, por mostrar tal cual la composición se presenta ante sus ojos, en algunas ocasiones su perspectiva juega de tal modo que logra crear abstracciones, como es el caso de la serie Rhin, donde aprovecha los colores y la extensión del río, sus riberas y el cielo, creando así una composición horizontal geometrizada.
Rhein II (http://www.extravaganzi.com/andreas-gurskys-photograph-of-the-rhine-river-sets-record-at-christies-auction/)
En sus fotografías, el caos y el orden se entretejen naturalmente dando como resultado una paradoja visual que no se aleja de la que vivimos en la realidad. Los lugares que elige para retratar no son fortuitos, son espacios donde la actividad humana se desenvuelve develando su doble naturaleza organizada y caótica como aeropuertos, supermercados, casas de bolsa, oficinas, hoteles e industrias; al mismo tiempo que promueve una reflexión sobre la condición humana, y específicamente, sobre la civilización posmoderna.
99 Cent (http://www.americansuburbx.com/wp-content/gallery/andreas-gursky/supermercado_variedad.jpg)
New York Stock Market (http://images.artnet.com/artwork_images_706_44325_andreas-gursky.jpg)
En las décadas recientes ha logrado posicionarse tanto en el mundo del arte como en el mercado. Ha exhibido sus obras en las bienales de Sydney (2000), Sao Paulo (2002), Shanghai (2002) y Venecia (2004), así como en museos reconocidos internacionalmente como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Centre George Pompidou y el Centro de Arte Reino Sofía. Sus fotografías actualmente son de las más cotizadas y mejor valuadas del mercado, alcanzando el año pasado la venta de Rhine por 4.3 millones de dólares, siendo la fotografía más cara de la historia.
A pesar de las sumas económicas que sus obras pueden alcanzar, el verdadero valor de su trabajo recae, además de reflejar de una manera poética y estética a la sociedad y su condición, en ser una fuente de inspiración para las siguientes generaciones que, al igual que él, buscan retener la esencia de su contemporaneidad en fotografía.