Levi Bellfield: a golpe de martillo

POR José Luis Durán King
Más de 20 ataques, dos de ellos mortales, contra mujeres rubias dejó tras de sí un extraño criminal que atacaba por el placer de atacar, eludiendo incluso cualquier agresión sexual
(news.sky.com)
En enero de 2003, una joven de 17 años caminaba por Strawberry Hill, al sur de Londres. Regresaba de una zona comercial local, escuchando su walkman. De repente, la muchacha cayó, al parecer por un resbalón en el hielo. Horas más adelante, los padres de la menor fueron informados por parte del equipo médico del hospital al que fue llevada la chica que está presentaba diversas contusiones en cabeza y cara, así como cortes profundos en el cuero cabelludo, fractura en una mejilla y conmoción cerebral. En un ataque ráfaga del que nadie se percató, la víctima había sido agredida con un objeto pesado, al parecer un martillo.

Así de contundente fue el comienzo de más de 20 ataques por parte de un elusivo criminal que agredía al azar, rápidamente y con una furia exenta de cualquier fin distinto que no fuera provocar el mayor daño personal con su objeto agresor, evadiendo incluso la satisfacción sexual.
Pese a la gravedad de sus heridas, la joven de Strawberry Hill salvó la vida. Marsha Louise McDonell, de 19 años, no tuvo tanta suerte. El 3 de febrero siguiente fue al cine con su grupo de amigos a ver Atrápame si puedes. Cerca de la medianoche, a unos cuantos pasos de su casa en Hampton, también sur de Londres, fue atacada con brutalidad. Fue una vecina la que alcanzó a escuchar los débiles gemidos de Marsha, quien fue encontrada en medio de un oscuro charco de sangre sobre el pavimento, con heridas profundas y severas en la cabeza. Cuando la familia fue informada que la joven tenía pocas esperanzas de vivir y, si así lo hiciera, quedaría en calidad de vegetal, tomó la decisión dolorosa de desconectarla de la máquina de apoyo. Al igual que la agredida de enero, Marsha no fue agredida sexualmente.
Víctima masculina
Milly Dowler (yorkshirepost.co.uk)
Semanas después de la muerte de McDonell, un joven de 18 años llegó corriendo hasta unos policías de a pie y de forma agitada dijo que había escapado de un hombre que lo intentó golpear con un pesado martillo. Sin embargo, el muchacho no aportó más detalles de su presunto atacante, por lo que las autoridades consideraron inconsistente la acusación, y no sólo eso, menos de un mes más adelante el joven de 18 años, así como otros individuos de su edad o menores que él, fueron detenidos como sospechosos, una acción que no ha sido plenamente justificada por la policía londinense, sobre todo porque ésta ya tenía elaborado un retrato robot con rasgos y señas proporcionados por una chica de 17 años que, aunque fue fuertemente agredida, no olvidó lo que vio pese a la rapidez con que sucedió la acción.
Después de varios ataques más, los medios dieron a conocer que el asesino del martillo además de su modo de operar ya reconocido tenía un tipo de víctima favorita: mujeres de cabello rubio. Al parecer, el ataque al joven de 18 años fue por una confusión por parte del agresor, quien pensó que el individuo era una mujer.
Con las investigaciones en curso, el 20 de agosto de 2004, Amelie Delagrange, de 22 años, se despidió de sus amigos cerca de las 10 de la noche para dirigirse a su hogar. Al parecer, la chica, de origen francés, equivocó su parada y se bajó de la unidad antes de lo previsto. Tuvo que caminar varias cuadras antes de acercarse a su casa, circunstancia que fue aprovechada por el agresivo criminal. Amelie fue encontrada con vida pero debido a las lesiones severas en la cabeza murió después de la medianoche.
Las autoridades incrementaron el número de agentes enfocados a resolver el caso, ya que los homicidas seriales del tipo del martillo no paran su actividad sino hasta que son aprehendidos. Finalmente, tras investigar el paradero de algunos objetos robados por el presunto criminal, así como un búngalo abandonado cerca del río Támesis, la policía detuvo, en marzo de 2006, a Levi Bellfield, de 37 años, padre de tres hijos y trabajador de una vulcanizadora. El hombre tenía antecedentes de agresión a varias mujeres y de intento de secuestro, el cual había ocurrido en marzo de 2006. No hay información que aclare por qué Bellfield no fue detenido en aquella ocasión.
En febrero de 2008, Levi Bellfield fue culpado de los homicidios de Marsha McDonnell y Amelie Delagrange, por lo que fue condenado a prisión de por vida sin posibilidad de apelar la libertad bajo palabra. La policía ha restringido la información en torno al posible involucramiento de Bellfield en más de 20 casos de ataque con martillo, así como el homicidio de otra joven llamada Milly Dowler.