Mujercitas asesinas

POR José Luis Durán King
Mary Bell quedó libre a los 23 años y desde entonces se ha mudado de ciudad en diversas ocasiones; aunque le fue otorgada una nueva identidad, la gente y los medios, cuando la reconocen, la acosan hasta expulsarla
Mary Bell (tejiendoelmundo.wordpress.com)
El fenómeno de las menores asesinas representa un enigma para los especialistas de la conducta humana. A diferencia de los varones, que generalmente cometen homicidio en pareja, quizá en lo que es un ritual de reforzamiento de los vínculos de amistad o de una incipiente hombría, las niñas o adolescentes en general actúan solas, aunque en ambos géneros lo que sobresale es el sadismo con el que realizan sus crímenes.

En mayo de 1968, en Newcastle, Inglaterra, el niño Martin Brown falleció al caer mientras jugaba. Por alguna razón, los peritos no pusieron mucha atención en las diversas contusiones que el menor presentaba en la cabeza. Al sepelio acudió Mary Bell, de 11 años recién cumplidos, quien era la compañerita de juegos cuando Martin sufrió el accidente fatal.
En julio siguiente, el asesinato del niño Brian Howe, de tres años, provocó la indignación de los habitantes de Newcastle, no sólo porque la víctima era un menor sino también por la brutalidad con que fue cometido el crimen. Fue atacado con un objeto punzocortante, además de que su agresor le mutiló los genitales y marcó con una M el abdomen del infante.
Debido a la insistencia de Mary Bell por conocer los pormenores del sufrimiento de la familia Brown, ésta sospechó y compartió sus suspicacias con la policía.
No se necesitó mucho para que Mary Bell confesara su delito ante la policía, al tiempo que deslindó a su amiga Norma Bell (sin relación familiar) de los hechos. A Norma, la niña Bell simplemente la había llevado a la escena del crimen para que compartiera visualmente la experiencia. Mary Bell quedó libre a los 23 años y desde entonces se ha mudado de ciudad en diversas ocasiones; aunque le fue otorgada una nueva identidad, la gente y los medios, cuando la reconocen, la acosan hasta expulsarla.
Sin embargo, en descargo de Mary Bell hay que apuntar que fue una niña no deseada por su madre soltera que la tuvo a los 16 años. Desde los cinco años, Mary atestiguó las actividades sexuales de su madre prostituta, y a los ocho años su virginidad fue vendida al mejor postor. Para evitarle “mayores daños”, Bell fue instruida por su progenitora para practicar sólo felaciones. Antes de matar a Martin Brown, Mary Bell ya gozaba torturando animales.
Ataque en el bosque
Alyssa Bustamente (truecrimereport.com)
El 21 de octubre de 2009, la pequeña población de St. Martins, Missouri, pasó la noche en vela después de que Elizabeth Olten, de nueve años, no llegó a casa después de ir a jugar con una niña de la familia Bustamante, en la población vecina Jefferson City. Los voluntarios de St. Martins y la policía, además de perros rastreadores, se internaron en el bosque que comparten ambas comunidades, pero la búsqueda resultó infructuosa.
Las autoridades inicialmente sospecharon de la presencia de un predador masculino, que en su itinerario aprovechó las circunstancias y raptó a la niña. Lo extraño del caso es que el teléfono celular de la menor siguió marcando hasta que la pila se acabó.
Las investigaciones comenzaron y los agentes descubrieron que Alyssa Bustamante, de 15 años, había salido en compañía de Elizabeth, al parecer para encaminarla en el trayecto a su casa. Asimismo, se enteraron que la mañana previa a la noche en que desapareció la niña Alyssa había faltado a clases.
La policía entró al perfil de Facebook de Alyssa y encontró cosas y pasatiempos peculiares de la adolescente, entre otros, autodenominarse OkamiKage (Sombra de Lobo) y escribir que le gustaba “matar gente y mutilar”.
A los 13 años, Alyssa Bustamente se intentó suicidar. Era hija de una madre adolescente que tenía un pasado de delitos menores, por ejemplo, posesión de mariguana y robos. Al nacer, su padre purgaba una condena de diez años en la cárcel por robo a mano armada.
Al ser interrogada por la policía, Alyssa no soportó la presión y confesó que había estrangulado y apuñalado a Elizabeth. La noche del crimen, dijo, alcanzó a la menor, quien había estado jugando con la media hermana de la adolescente, y con engaños la internó en el bosque.
De hecho, Alyssa condujo a los uniformados hasta el lugar donde cometió su homicidio, en el que por cierto había dos tumbas hechas por ella la mañana que faltó a clases. Aunque Alyssa no ha respondido a la interrogante, los agentes sospechan que las tumbas eran para los dos medios hermanos de la adolescente, quienes al parecer eran los objetivos de la asesina antes de que se cruzara Elizabeth en su camino.
Alyssa fue juzgada como adulto. Desde el momento en que se enteró de esta noticia, entró en un severo estado depresivo. Su defensa declaró dice que las autoridades en realidad firmaron una sentencia de muerte para la chica, ya que no sobrevivirá su estancia en un sistema penitenciario que es demasiado violento incluso para los internos que cuentan con la mayoría de edad. Pero han pasado ya casi tres años…