Ai Weiwei: entre el activismo y la represión

POR Melissa Mota
Este artista originario de Beijing expresa, a través de fotografías, esculturas, instalaciones, arquitectura, video y cine, su inconformidad con el opresivo gobierno de su país, creando, asimismo, relaciones entre sociedad y arte
(idolizeyourkillers.com)
Ai Weiwei, uno de los artistas chinos con mayor presencia a escala mundial, se ha convertido en años recientes en el centro de atención de la comunidad artística contemporánea, tanto oriental como occidental, debido a la constante represión que su trabajo ha tenido por parte de las autoridades chinas.

Originario de Beijing, su padre, Ai Qing, uno de los poetas modernos más importantes de China, estuvo activo en la revolución de Mao Zedong; sin embargo, fue desterrado años después a la región de Xinjiang tras ser acusado de apoyar ideas derechistas, prohibiéndole publicar sus obras por un largo periodo. Wewei vivió por una temporada en el exilio de su padre, posteriormente se trasladó a Pekín para realizar estudios de cine y más adelante fijó su residencia por 12 años en Nueva York, donde estuvo fuertemente influenciado por el arte occidental. A su regreso a China, en 1993, comenzó a realizar algunas de sus obras más conocidas y a expresar, a través de fotografías, esculturas, instalaciones, arquitectura, video y cine, su inconformidad con el opresivo gobierno de su país. Asimismo, se concentró en crear relaciones entre la sociedad y el arte, recurriendo a temas como la cultura, historia, política y tradición.
Entre sus obras más polémicas se encuentra la instalación Remembering, en la que evidencia la corrupción oficial en las normas de construcción de escuelas, ya que en el terremoto que azotó Sichuan en 2008, varios colegios colapsaron matando a miles de niños. El artista realizó una investigación de la cantidad exacta de infantes que pereció, exhibiendo una lista en Internet de los nombres de 4 mil niños y realizando una obra pública en la fachada del Haus der Kunst en Munich, con 9 mil mochilas formando la frase “Ella vivió felizmente en este mundo por siete años”, tomada de la declaración de una de las madres de las víctimas. La obra le valió el enojo de las autoridades chinas, quienes  lo detuvieron temporalmente propinándole golpes que lo llevaron al hospital.
Otra obra que causó el enojo del gobierno comunista fue la exposición Fuck Off, exhibida en Shanghai durante la tercera bienal de la ciudad en 2000; en ella mostró la serie Study of Perspective, en la que el artista muestra su desacuerdo hacia diversas instituciones internacionales y a las formas de gobierno capitalista y comunista, al retratar su mano haciendo una seña obscena a símbolos de poder como la Casa Blanca, la Torre Eiffel, la Plaza de san Marcos, la isla de Manhattan y la plaza de Tienanmen.
Study of Perspective (eyeteeth.blogspot.com)
Destaca también Han Dynasty Urn with Coca-Cola Logo, en la que, como su nombre lo indica, pintó una urna de cerámica de la dinastía Han con el logo de Coca Cola, haciendo referencia a las contradicciones del gobierno chino. Algo similar puede verse en Dropping a Han Dynasty Urn, en la que el artista aparece en tres fotografías dejando caer al piso una cerámica de 2 mil años de antigüedad, cuestionando de esta manera el sistema de poder, la autenticidad y el valor simbólico, y dando a entender que la destrucción es un acto necesario para la evolución de cualquier cultura.
Dropping a Han Dynasty Urn (arttattler.com)
Además de su labor artística, Weiwei se ha distinguido por utilizar Internet como una herramienta de manifestación, a pesar de que las redes sociales en línea están bloqueadas en China. Por más de tres años, el artista criticó actividades políticas y publicó su ideología sobre el arte y la arquitectura a través de su blog; sin embargo, en 2009 las autoridades lo bloquearon.
En enero de 2011 su estudio, construido dos años antes, fue destruido debido a que las autoridades alegaban que las escrituras eran ilegales, a pesar de que nunca hubo pruebas; el artista aseguró que la demolición se debió a su activismo político. Pocos meses después fue arrestado 80 días, acusado de evasión de impuestos, bigamia y por difundir pornografía en Internet. Al respecto, sus allegados afirmaban que la última inculpación se debía a una imagen subida a la red en la que el artista aparecía semidesnudo con un peluche blanco como una forma de manifestarse contra la censura del gobierno. El enojo a escala mundial no se hizo esperar y numerosas organizaciones a favor de los derechos humanos, así como renombradas instituciones artísticas internacionales como la Asociación de Directores de Museos de Arte, la Tate Gallery, la Fundación Guggenheim y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, formaron una campaña para la liberación de Ai Weiwei. Hasta la fecha no se sabe si la puesta en libertad bajo fianza del artista el año pasado se debió a la presión extranjera o si fue una resolución interna.
(portlandart.net)
Antes del problema judicial, las obras de Ai Weiwei ya eran sumamente valoradas en el mercado del arte; tras la propaganda ejercida a su favor durante su arresto, actualmente sus piezas son de las más cotizadas a nivel mundial. En días pasados, la Tate Gallery adquirió parte de su obra, Sunflower Seeds, presentada en el museo en 2011, que consiste en 100 millones de semillas realizadas en porcelana por artesanos chinos, de las cuales la galería adquirió 8 millones en una suma razonable.
El activismo de Weiwei ha influenciado y despertado conciencias tanto en su país como a escala global. A pesar de que internamente han habido críticas a su labor por considerar que actúa con una mentalidad occidental y no oriental, el mérito del artista ha sido luchar mediante su trabajo de una manera racional y poética, contra lo que él considera que atenta contra la libertad individual.
Sunflower Seeds (http://fineart.about.com/b/2010/11/06/chinese-artist-ai-wei-wei-under-house-arrest.htm)