Ana Mendieta: identidad y trascendencia

POR Melissa Mota
“Hago el arte que hago porque es el
único tipo de arte que puedo hacer”
(pascalepetit.blogspot.com)
La obra de Ana Mendieta (Cuba, 1948–Nueva York, 1985) se centra en un solo aspecto: en la esencia más pura del ser humano. A través de dibujo, escultura, body art, performances y su documentación en fotografía y video, la artista abordó temas como la trascendencia y la unidad de lo humano con la naturaleza. Su cuerpo fue su única herramienta de trabajo; a través de él logró expresar sus miedos más profundos y plantear críticas sociales referentes a la identidad de género y a la eterna discriminación hacia la “otredad”. A 26 años de su trágica muerte, su obra está vigente y es una fuente de inspiración para aquellos que buscan acercarse a la esencia humana.

Como todo artista, su trabajo estuvo inevitablemente marcado por su historia personal. De origen cubano, tuvo que trasladarse al inicio de su adolescencia a Iowa, Estados Unidos, en la “Operación Peter Pan” durante el inicio del gobierno comunista de Fidel Castro, separándose por un periodo largo de sus padres y del lugar que la vio nacer. Los siguientes años fueron difíciles debido a la constante discriminación y rechazo de la sociedad por ser diferente. Estos sucesos la llevaron a interesarse cada vez más por el tema de identidad en diferentes niveles: como ser humano, como mujer y como el “otro”.
Una de sus primeras series, Glass on Body Imprints, consistió en la deformación de su rostro y partes del cuerpo con la presión ante un  pedazo de vidrio, experimentando de esta manera las diversas formas que su físico podía tomar con dicha acción.
Glass on Body Imprints (http://aemithorne.blogspot.com/2010/08/ana-mendieta-cuba-en-el-corazon.html)
Obra similar es Facial Hair Transplant, un performance en el que Morty Sklar, un compañero de estudios, se afeita la barba, la cual Ana recoge y coloca en su rostro en el mismo lugar de la que fue recortada, integrando una parte de él –y por lo tanto de la masculinidad— a su cuerpo. Posteriormente comenzó a interesarse por las huellas corporales, realizando a principios de los años 70 el performance Untitled (Body Tracks); la artista, viendo hacia el frente de una pared, tomó en sus manos pintura roja mezclada con sangre que embarró con sus manos en el muro hincándose lentamente para dejar marcada la trayectoria de su movimiento.
Untitled (Body Tracks) (http://www.annapujadas.cat/material/imatges/cp_mendieta.htm)
Poco a poco, Mendieta comenzó a salir del estudio para realizar sus obras en un contexto natural. Así, de 1973 a 1980 realizó la serie titulada Siluetas, en la que influenciada por la santería cubana y la filosofía precolombina, concibe su cuerpo femenino como un lugar sagrado cargado de una presencia espiritual buscando regresar a su origen: la tierra. En las obras que conforman la serie, la artista se fusionó con elementos de la naturaleza e inscribió su contorno físico en barro, rocas, hojas, musgo, tierra, flores o material combustible al que después prendía fuego, dejando para la posteridad un vestigio de su existencia.
Siluetas (weadartists.org)
Una de las obras más sobresalientes fue la que realizó durante un viaje a Oaxaca, México, sobre una tumba zapoteca en el Yagul, en la que  aparece acostada aparentemente sin vida sobre la tierra con flores blancas cubriendo su cuerpo, como si éstas brotaran de su ser y se alimentaran de ella, evidenciando así, el ciclo de la vida, de la que el ser humano forma parte. Algo semejante puede verse en Árbol de la vida, en la que la artista se mimetiza con los árboles, copiando sus texturas e imitando su forma hierática.
Árbol de la vida (artepedrodacruz.wordpress.com)
Irónicamente su vida terminó regresando a la tierra, cuando su cuerpo fue hallado tras haber caído 34 pisos desde su departamento en Nueva York a los 36 años. En vida, Mendieta afirmaba que el valor del arte recae en su papel espiritual y en la influencia que éste puede ejercer sobre la sociedad; ella dedicó su corta carrera artística a buscar su origen y no sólo lo encontró, también logró trascender su propia corporeidad para hablar de lo más esencial de la humanidad.