La aventura de una obra

POR Gabriel Ríos
Valéry el cirujano del lenguaje, nos hace rememorar las manos de Abisine cuando escribe del destino del papel; del milagro de imaginar algo completamente ajeno a lo presente, y que con su aparición transforma el problema
(i12bent.tumblr.com)
En Paul Valéry. La aventura de una obra, libro de Jean-Michel Rey, se destaca la pertinencia del poeta, en el juego del dar y recibir, en un intento por transmitir lo paradójico que semeja el mar, que todo lo que toca es ruina y lo que abandona es novedad.
La ruina podría ser el tema central: la fragilidad del crédito, la inestabilidad del papel en sus principales funciones, la precariedad de la fiducia o el mal uso de las palabras.

Esa especie de fracaso se percibe en la composición, en su arquitectura, en las menudencias que quedan de la gran guerra: insólitos monumentos que aprendemos a mirar en su diversidad misma: la evocación hacia cierto posible.
En el texto Alabanzas del agua, menciona Valéry que es sabido que la verdadera sed no se sacia más que con agua pura. Habla del agua multiforme. Cabe recordar el mar tan presente en el poeta, por diversos motivos, y según la célebre expresión de El cementerio marino.
Como respuesta a la obra, se encuentra la maniobra, palabra a la que Rey vincula con la metáfora marina: la acción con las cuerdas para regular el movimiento de un barco, la ejercida en una acción quirúrgica y, finalmente, el manejo que permite el funcionamiento de una máquina.
Valéry el cirujano del lenguaje, nos hace rememorar las manos de Abisine cuando escribe del destino del papel; del milagro de imaginar algo completamente ajeno a lo presente, y que con su aparición transforma el problema.
Lo excitante es más cercano al deseo ¿Dónde dejarlo? ¿Cómo hacer para que no se convierta en un obstáculo, en un alto, para que siga actuando y no sea un objeto que nos deje estupefactos?
Dice Rey que si bien, Valéry no es dueño de sus excitaciones, tiene en cambio la oportunidad para desentrañar lo que le interesa, concierne y es susceptible de corresponderle.
Nietzsche es el picante constante, más que nada por su concepto sobre los libros, que no es el lado fuerte del señor Teste.
Una de las razones por las que Valéry  vuelve a la carga es que ha estado presente en la creación de sus Historias rotas, a tal grado, que en ocasiones reencuentra tal o cual enunciado ya escrito por él, lo cual hay que comprender de acuerdo a la óptica de la reproducción de las cosas del espíritu.
Walter Benjamin (i12bent.tumblr.com)
La obra de Valéry fue estimulante para Walter Benjamín, quien escribió en 1931 un artículo para el sexagésimo aniversario del poeta francés: realizó su retrato y evocó su mirada puesta en el porvenir, la del marino que sintió la gran tempestad.
Valéry se refiere a la fiducia como una perversión: “Es nuestra humanidad la que se marca de esta manera…la fiducia es aquella que obliga a la especie, lo que liga al lenguaje y a sus consecuencias desproporcionadas”.
De la política del espíritu expresa una crisis en la que hay que entender al espíritu que da y por respuesta recibe el efecto de lo que dio bajo una fórmula irreconocible.
Dice que nunca hay que sacar conclusiones sobre un hombre, a partir de la obra, sino de la obra hacia una máscara y de la máscara a la máquina.
Sin decirlo, se reconoce en la anécdota paralela, la de Freud, quien no tuvo más remedio que erigirse como el padre del psicoanálisis, simplemente por el efecto básicamente emocional, que le produjo el regalo que recibió de su padre por segunda ocasión: la Biblia. Es la interpretación lo que no le permite regresar al verdadero autor, sino al ficticio.
Algo de lo mencionado se asimila al libro de Yosef Hayim Yerushalmi: Le Moise de Freud. Judaisme terminable e interminable, mismo que provocó una impresión tan determinante en Jacques Derrida, que terminó escribiendo Mal de archivo. Una impresión freudiana.
Cincuenta años o más de una noche blanca de relámpagos que pasó deseando ser fulminado, cuenta Valéry, respondió así al ¿qué puedo? con acontecimientos, dulzuras, guerras, esperanzas y desesperaciones.