Hamelin: no eran ratas

POR Alberto Lamas
Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió a tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron 130 niños y niñas los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca se les volvió a ver
(fairytalenewsblog.blogspot.com)
Como la gran mayoría de cuentos de los hermanos Grimm, los cuales me parecen siniestros y no para niños, El flautista de Hamelin es una fábula o leyenda cuyo nombre original es Der Rattenfänger von Hameln, que se traduciría como “El cazador de ratas de Hamelin,” que cuenta la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hamelin (Hameln en alemán), Alemania, el 26 de junio de 1284.
En 1284 la ciudad de Hamelin estaba infectada de ratas. Un buen día apareció un desconocido que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo. A cambio de una recompensa él les libraría de todas las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Entonces el desconocido flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río Weser y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.
Cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, abandonó el pueblo para volver poco después, el 26 de junio, en busca de venganza.
Mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños, 130 niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música, y abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver.
Algunas versiones hablan de que dos niños se quedaron retrasados y no entraron en la cueva. Ellos fueron quienes avisaron a los aldeanos de lo que había ocurrido. Uno de los niños era ciego y no podía indicar el lugar donde sus compañeros habían desaparecido. El otro era cojo y tampoco pudo ver nada porque se había quedado demasiado retrasado. Otras versiones hablan solamente del niño cojo.
Versiones más modernas se apartan de las tradicionales y cuentan que el flautista devolvió a los niños a cambio de recibir la recompensa prometida multiplicada varias veces.
The Pied Piper, por Elisabeth Forbes 1859-1912 (steelthistles.blogspot.com)
El origen de la leyenda del flautista está poco claro. Aunque se acepta con bastante seguridad que la sección de los niños fue añadida como complemento a la original de la expulsión de las ratas a finales del siglo XVI. Una de las interpretaciones más plausibles menciona la expansión hacia el este (Ostsiedlung) de los habitantes de la Baja Alemania entre los siglos XII y XV. Los niños de Hamelin serían los jóvenes de la ciudad que fueron reclutados para tal empresa.
Las primeras menciones de esta historia parecen remontarse a un vitral que existió en la iglesia de Hamelin alrededor del año 1300. Este vitral está descrito en diferentes documentos entre los siglos XVI y XVII y que al parecer fue destruido alrededor del siglo XV.
Inspirado por dichas descripciones, Hans Dobbertin creó en época moderna un vitral, que hoy puede admirarse en la iglesia de Hamelin. Esta obra recrea una imagen de la leyenda, donde vemos al flautista vestido coloridamente, guiando a los niños vestidos de blanco, fuera del pueblo.
Se piensa que el vitral original fue hecho a la memoria de algún evento trágico que acaeció en el pueblo. Sin embargo, a pesar de numerosas investigaciones, no se ha podido encontrar ningún documento histórico que de fe de algún hecho que pueda ligarse con esta leyenda. Las ratas no formaron parte inicialmente de la narración. Las primeras menciones de esta plaga datan de finales del siglo XVI.
Las teorías que se atribuyen cierta credibilidad pueden ser agrupadas en cuatro categorías:
• Los niños fueron víctimas de algún tipo accidente por el cual se ahogaron en el río Weser (que pasa por Hamelin) o fueron enterrados por algún deslizamiento de tierra.
• Algunos niños fueron víctimas de alguna enfermedad que los habitantes consideraron peligrosa y contagiosa, por lo que los niños fueron conducidos fuera del pueblo para proteger a los demás habitantes. Se ha sugerido alguna forma de la peste.
• Los niños (o jóvenes) dejaron el pueblo para tomar parte de alguna peregrinación o una campaña militar, pero nunca regresaron con sus padres. Estas teorías presentan al flautista como un líder o reclutador.
• Los niños, que en este caso serían jóvenes, abandonaron voluntariamente Hamelin para colonizar partes de Europa Oriental. Efectivamente, numerosos poblados fueron fundados en esta época en el este de Europa por colonos de origen alemán. De igual manera, el flautista en este caso sería su jefe. Esta teoría es la más aceptada, ya que es la que cuenta con una documentación más sólida. Hay que considerar que la palabra alemana Kinderharía referencia no sólo a los niños, sino de manera más genérica a “los hijos del pueblo”.
(baylor.edu)
Un individuo llamado Decan Lude, originario de Hamelin, reportó cerca de 1384 de poseer un libro coral que contenía un verso que daba un testimonio visual del evento. Lude decía que este verso había sido escrito por su abuela. Este libro se considera perdido desde fines del siglo XVII. El nombre “Decan Lude” puede indicar una posición clerical, es decir, la de diácono (latín: decanus, alemán moderno: Dekan o Dechant) y Lude una forma antigua o dialectal de Ludwig, pero esto no ha sido probado.
Este verso parece haber llegado hasta nuestros días por una inscripción de 1602 ó 1603, que se encuentra en Hamelin:
Anno 1284 am dage Johannis et Pauli
war der 26. junii
Dorch einen piper mit allerlei farve bekledet
gewesen CXXX kinder verledet binnen Hamelen gebo[re]n
to calvarie bi den koppen verloren
Lo que puede traducirse al castellano como:
En el año de 1284 en el día de Juan y Pablo
siendo el 26 de junio
por un flautista vestido con muchos colores,
fueron seducidos 130 niños nacidos en Hamelin
y se perdieron en el lugar del calvario, cerca de “koppen”.
Esta parece ser el recuento más antiguo del hecho. Koppen significa en antiguo alemán colinas, y parece referirse a las estribaciones que rodean a la ciudad.
Por otro lado, existe una ley-costumbre largamente establecida en Hamelin, que prohíbe cantar o tocar música en una calle particular de Hamelin, por respeto a las víctimas del legendario evento: la llamada Bungelosenstrasse, adyacente a la “Casa del Flautista”. Durante desfiles públicos con música, incluidas las procesiones matrimoniales, la banda musical deja de tocar al llegar a esta calle y continúa con la música una vez que la ha atravesado.
Tomado de:Jarochín. Historias de núcleo duro (http://jarocholamas.blogspot.mx/2010_01_01_archive.html). Enero 21, 2010.