Oscar Wilde y supermodelos

POR Alfredo C. Villeda
Todo era exceso en Nicole. No en la idea de Blake, quien pensaba que era una senda hacia el palacio de la sabiduría. Más bien en términos materiales y, puede pensarse, estéticos. Excesiva la rubia cabellera. Los voluptuosos senos
Anna Nicole Smith (iwatchstuff.com)
Oscar Wilde escribió que la moderación es algo fatal, nada tiene más éxito que el exceso. El fusilero recordó ese aforismo no frente a la tumba de su autor, en París, sino unos kilómetros más al norte, en una tienda de Ámsterdam, cuando conoció a Anna Nicole Smith, la rubia modelo que Georges Marciano descubrió frente a una caja registradora y después convirtió en una de las mujeres más deseadas del mundo enfundada en sus jeans Guess!
Todo era exceso en Nicole. No en la idea de Blake, quien pensaba que era una senda hacia el palacio de la sabiduría. Más bien en términos materiales y, puede pensarse, estéticos. Excesiva la rubia cabellera. Los voluptuosos senos. Los muslos de líneas perfectas. Una Marilyn de fin de siglo, más hermosa, más estilizada. Una voz discordante con su poseedora, irritante de tan grave.

Este último rasgo no lo conocía entonces. El resto era inevitable no percibirlo. Ella tenía la cabeza echada para atrás, estaba hincada con la espalda hacia el mar y, no obstante el frío de octubre, solo se cubría con una blusa que dejaba al descubierto sus piernas. El fusilero la contempló un buen rato y finalmente se acercó al dependiente de la tienda de Ámsterdam para preguntar:
—¿Quién es?
—Es Anna Nicole, la chica Guess! y ahora playmate del año.
Era 1994. En realidad ella había ganado el título en 1993.
Pasaron los minutos sin que el fusilero se animara a actuar. Se hacía tarde y el boleto de tren tenía hora de salida a París. Se armó de valor, respiró profundo y pidió al vendedor que le envolviera el cartel con la imagen de esa conejita que años después se casó con un viejo magnate petrolero de Texas, heredó una fortuna que le disputaron los familiares, protagonizó un reality show con 25 o 30 kilos de más y, tras la muerte de su hijo por una sobredosis, sucumbió en 2007.
Acaso más que por la imagen de ese cartel comprado en Ámsterdam o de cualquier otro anuncio de jeans, a Anna Nicole se le recordará por una frase en medio del juicio por la herencia, al argumentar que necesitaba más dinero: “Es caro ser yo”.
Tyra Banks (imujer.com)
A Tyra Banks, en cambio, el fusilero la conoció en la Zona Rosa de la Ciudad de México, en 1996. Ahí había citado a una gran amiga, la actriz María Elena Sandoval, ahora consolidada como una gran teatrera. Mientras Maytari, como la conocían sus amigos, llegaba, apareció la top model estadounidense con sus ojos verdes encendidos, “de metal y ágata”, para decirlo con el verso de Baudelaire. La acompañaba la argentina Valeria Mazza, rubia ella como miles de maniquíes. La nota era, pues, la mulata, primera en figurar en la portada de Sports Illustrated edición bikinis. Un honor que ni siquiera a otra negra escultural, Naomi Campbell, le fue concedido.
Tyra, si ha de seguirse la prosa de Wilde, es otro caso de éxito a partir del exceso. Como belleza en el modelaje, como empresaria en su reality America’s Next Top Model. Y estaba ahí, en la mesa de un Sanborns de la Ciudad de México, acompañada de Valeria. Sonrientes, desafiando al par que hizo época en esa década de fin de siglo, con récord en portadas de la revista Cosmopolitan: Cindy Crawford y Claudia Schiffer.
El fusilero dejó de admirarlas cuando se acercó la mesera a servir el café. Dobló la revista y dejó ese placer para mejor ocasión. A la fecha conserva en su archivo el póster de Nicole, el Playboy edición especial de “Playmate of the Year 1993” y, por supuesto, las dos Sports Illustratedcon Tyra en la portada. Por eso, ver a las modelos actuales promoviendo moda en huesos, evoca el aforismo de Wilde: la moderación es algo fatal, nada tiene más éxito que el exceso.