Peter Lundin: el carisma de un predicador

POR José Luis Duran King
Peter Lundin aceptó haber asesinado a Marianne Pedersen y a los dos hijos de ésta, aunque los restos nunca fueron encontrados. Dijo que el motivo de la ira contra fue a causa de que su cónyuge “habló dulcemente” con otro hombre. En 2001, el homicida fue condenado a prisión de por vida
(s9.zetaboards.com)
Nativo de Solrod Strand, Dinamarca, donde vio la luz por primera vez en 1971, Peter Lundin llegó a Estados Unidos, junto con su familia, cuando apenas había cumplido siete años. En abril de 1991, a los 20 años, el joven había desarrollado un vínculo de complicidad bastante extraño con su padre, que se consolidó cuando, en un arranque de furia, Peter mató a su propia madre, estrangulándola en su hogar de Maggie Valley, Carolina del Norte. El padre, solícito, temeroso de que descubrieran el pecado de su hijo, colaboró para enterrar el cuerpo de la mujer en una playa de Cape Hatteras, donde el cadáver permaneció ocho meses. Peter Lundin fue sentenciado a 15 años de encierro; el padre también tuvo que pagar su participación en las andanzas de su crío y fue enclaustrado dos años por su complicidad.

Mientras cumplía su sentencia, Lundin comenzó a explotar su histrionismo. En 1994, al ser entrevistado por una televisora danesa, apareció en cuadro con el rostro pintado parcialmente de negro. Era su forma de dar mayor dramatismo a un poema que hablaba sobre los lados luminosos y oscuros de la vida. Su vena actoral no apantalló a nadie y su presencia mediática sólo sirvió para que un prominente psicólogo sueco, Sten Levander, otorgara a Lundin el escaño 39 —de 40—en su lista de psicópatas.
Pese a la opinión de Levander y a su advertencia sobre la peligrosidad de Lundin, éste fue liberado por razones de capacidad mental en 1999 –es decir, sólo cumplió nueve años de castigo— y deportado a Dinamarca.
Peter Lundin llegó a su tierra natal prácticamente como un hombre libre. El asunto de su problemática mental no importó a las autoridades de aquella nación. Fue un error. Tras de que su esposa lo dejara, acusándolo de que la golpeaba con una puntualidad de la que el individuo carecía para cualquiera otra actividad, Lundin decidió juntarse con Marianne Pedersen, madre de dos hijos, cuyo sustento lo obtenía trabajando en un burdel. Sin embargo, después de que familiares reportaron la desaparición de Marianne, la policía finalmente decidió actuar el 3 de julio de 2000. Los agentes acudieron al hogar en Rodovre, cerca de Copenhague, que la pareja compartía.
Lundin dijo a los agentes que Marianne se había ido de vacaciones, por lo que él aprovechó para pintar y limpiar la casa a fondo. Por supuesto, el repentino esmero del sujeto en las labores del hogar no hizo más que despertar más sospechas entre los representantes judiciales, por lo que éstos pidieron al individuo que respondiera unas preguntas en las instalaciones policiacas de la localidad, mientras un grupo de peritos echaba un vistazo al inmueble.
Un homicida que interponía demandas
(murderpedia.org)
Los temores de la policía tenían sustento. Los especialistas descubrieron huellas de sangre en el auto de la mujer; asimismo, en el sótano de la vivienda hallaron tejido humano, además de más de 100 huellas de golpes dejados por un instrumento pesado y con filo que bien pudo ser un hacha. Los agentes llegaron a la conclusión de que la mujer y sus dos hijos fueron asesinados y mutilados, y que los restos fueron exhumados de forma clandestina.
No obstante que Peter Lundin más adelante aceptó haber asesinado a Marianne Pedersen y a sus dos vástagos, los restos nunca fueron encontrados. Dijo que el motivo de la ira contra su cónyuge fue a causa de que ésta “habló dulcemente” con otro hombre. En 2001, el delincuente fue condenado a prisión de por vida. Nuevamente, el padre, Ole Lundin, acompañó en su dolor al hijo, al ser sentenciado a cuatro meses de encierro por haber robado objetos de la casa de Marianne Pedersen mientras era custodiada por la policía.
La fama de asesino de niños provocó que en julio de 2000 varios internos de la prisión Vridsloselille atacaran a Peter Lundin. Un periodista que escribió del caso, de alguna manera dio la razón a los agresores, por lo que Lundin, tras ganar un juicio de cambio de identidad, ahora bajo el nombre de Bjarne Skounborg, demandó legalmente al diario. Sin embargo, el caso fue resuelto a favor del comunicador.
Además de colaborar en un libro que se publicó en 2003, titulado The Lundin Case. The Crime, the Investigation, the Media, and the Evil, de Palle Bruus Jensen, Peter Lundin es el motivo central de un grupo en Facebook llamado Lundin – Bor ALDRIG loslades (Lundin nunca debe ser liberado), con más de 35 mil miembros.