Chanel No. 5 y el aroma del gato abisinio

POR Patrick House
¿Es un parásito el secreto de Chanel No. 5? Mientras creaba la esencia sobre la que erigió su imperio, Coco recurrió al truco de un antiguo perfumero: feromonas sexuales de la glándula perianal del gato abisinio
(Thinkstock)
En el quinto día del quinto mes de 1921, Coco Chanel cambió la esencia del mundo. Lanzó Chanel N º 5 como su último acto de vodevil –su único hijo. El perfume llegaría a ser le monstre de la industria de la perfumería, a 300 dólares por onza, la niebla elegante que aún es el anclaje del multimillonario imperio Chanel. Tuvo éxito donde nunca antes nadie lo había intentado mediante la combinación del aroma barato, almizclado de las cortesanas demi-mondaines –“Mujeres del medio-mundo”, como la misma Coco lo fue— con las flores sencillas, sólo reservadas para las mujeres parisinas de la clase alta. Ante la necesidad de una base de fondo almizclada, Coco recurrió al truco de un antiguo perfumista: a las feromonas sexuales de la glándula perianal del gato de Abisinia.

Avancemos rápido hasta 1998. Los químicos franceses descubrieron algo inesperado en un Sauvignon blanc 1995 de Bordeaux: 3-mercapto-3-metilbutan-1-ol, un producto de degradación de uva que se desdobla como una feromona fragante en la orina de gato. Ahora sabemos que esto es común en el sauvignon blanc, y no siempre es bienvenido entre los críticos de vino: “Comparable [la orina de gato] a una nota discordante que añade complejidad a una pieza musical”. Una vinatera de Nueva Zelanda incluso nombró una botella después de la esencia: “Orina de gato en un arbusto de grosellas”.
¿Por qué es que los perfumistas franceses de élite (conocidos como “narices”) y los sommeliers (“nariz hacia arriba”) del mundo pasan gran parte de su tiempo inhalando efluvios de gato de costosas botellas de vidrio? Una conjetura: es posible que tenga que ver con un parásito de control mental llamado Toxoplasma gondii. El pequeño protozoario puede entrar en nuestros cerebros para provocarnos el gusto por los gatos, por no mencionar por ciertos perfumes y vinos.
La creadora de le monstre de la industria de la perfumería (lipstickmanual.com)
En un estudio reciente, científicos checos dieron a hombres y mujeres toallas perfumadas con orina de diversos animales –caballos, leones, hienas, gatos, perros—, a las que debían calificar de acuerdo con su “agradabilidad”. Resulta que los hombres que dieron positivo por el Toxoencontraron el aroma de la orina de gato más agradable que los hombres sin exposición al aroma del Toxo. Para los investigadores del Toxo como yo esto fue un shock, pero no del todo sorprendente. ¿Por qué? El Toxo produce casi lo mismo a las ratas.
El Toxo sólo se reproduce en el estómago de los gatos y necesita un huésped intermediario para pasar de un gato a otro. Entra le rat. El Toxo infecta el cerebro y las neuronas de la rata, los que hace que ésta sienta menos miedo a la orina del gato. ¿Cómo? Los circuitos neuronales del miedo están justo al lado de los circuitos neuronales de la atracción sexual en las ratas macho, y al parecer el Toxopuede secuestrar el circuito de atracción sexual para responder a la orina de gato. A menos miedo, la rata está más dispuesta, pues, a ser devorada, lo que permite al Toxo a instalarse en el nuevo felino huésped e iniciar un nuevo ciclo de vida.
(noticiasinteresantes.info)
A veces, sin embargo, el Toxo termina en el cerebro de un ser humano, cortesía de no lavarse las manos después de limpiar la cama del gato –el parásito se encuentra en las heces de los felinos domésticos— o por comer carne con Toxopoco cocida. Los parásitos suelen pasar a todas en las camas a partir de, sí, las heces de gato. A escala mundial, de mil millones a 2 mil millones de personas tienen el pequeño parásito de la toxoplasmosis en sus cerebros.
Una vez que hospedas al Toxo, lo tendrás de por vida. Pero la diferencia de la mayoría de cosas que encuentran un camino en tu cerebro, que son básicamente inofensivas, siempre y cuando tu sistema inmunológico funcione y que no haya embarazo, es posible que el Toxo esté haciendo algo en el cerebro huésped humano, aunque todavía no sabemos exactamente qué.
Ahora, quizá los hombres con Toxo del estudio checo tienen gatos en su hogar (lo que los hace más propensos a hospedar el parásito) y la orina de su mascota le provoca afecto. En este caso, el Toxo no hace absolutamente nada, pero continúa correlacionado con la preferencia por el aroma de la orina del gato. O tal vez esos hombres con Toxo se inclinan románticamente hacia sus mujeres-gato –las mujeres con toxoplasmosis pueden ser más promiscuas, después de todo.
O tal vez, al igual que con las ratas, el Toxoestá cambiando algo en la forma en que el cerebro procesa los aromas del gato, lo que hace que a los hombres con Toxo les resulten más agradables. ¿Podría ser que el Toxo sea el perfumista par excellance, con acceso privilegiado a la sede misma del aroma en sí? ¿Es una coincidencia que le monstre de la industria de la perfumería y el Burdeos sauvignon blanc provengan de Francia, un país con una de las tasas más altas de Toxoen el mundo?
¿Por qué un perfumista pasa los días perfeccionando aldehídos y tinturas para recrear el aroma del agua de medianoche cuando podría explotar el hecho de que 45 por ciento de sus compatriotas franceses tienen parásitos en sus cerebros que pueden sesgar el íntimo, subjetivo, mundo del aroma.
El musk aporta durabilidad y firmeza a los aromas de los perfumes, casi siempre efímeros per se. El musk apropiado proviene de las feromonas sexuales de un ciervo almizclero y de una glándula sexual perianal del gato abisinio. (El gato abisinio no es técnicamente un gato, en el sentido felino, sino un Feliformia, una clase más amplia de los “felinos” carnívoros que incluye tanto a los gatos como a los gatos abisinios, aunque ambos cazan ratas y marcan su territorio con sus feromonas sexuales y urinarias.)
Se iba a la cama sólo con dos gotas puestas de Chanel No. 5 (marieclairvoyant.com)
La historia del perfume es una historia íntima de lo bestial. A pesar de la especulación desenfrenada, la feromona humana, como materia oscura, aún no se ha descubierto, y menos se ha embotellado. En vez de eso hemos alentado la producción de los animales. Pero ¿por qué unos sobre otros? Puede ser una coincidencia; sin embargo es digno de notar que en el antiguo Egipto, sede de los primeros perfumistas del mundo, hogar de algunos de los primeros gatos domésticos, donde la pena por matar a los gatos era la muerte, donde era un delito no rescatar a un gato de un edificio en llamas, Bastet sirvió como diosa tanto del perfume como de los gatos.
Es evidente que la mayor parte de estas ideas son indemostrables. ¿Los gatos civetas y los domésticos utilizan feromonas similares? Desconocido. ¿Está realmente el Toxo alterando la respuesta humana a los olores de los gatos, al igual que en las ratas? Desconocido. ¿Las personas con Toxo prefieren Chanel N º 5 sobre los que no tienen Toxo? Puede que nunca lo sepamos. Chanel dejó de usar el gato civeta en 1998 en el No. 5 por razones de derechos de los animales, reemplazándolo por una versión sintética (aunque todavía se puede comprar vintage). Ninguna palabra sobre si el nuevo No. 5 es menos popular.
Como empresa, Chanel marca su territorio como un gato lo hace con sus hojas de palma. Décadas de portavoces desde Keira Knightley a Audrey Tautou a Nicole Kidman, todas ellas dejan un elegante aroma a Chanel No. 5 a su paso mucho tiempo después de salir de la habitación y detrás de sus pretendientes. Marilyn Monroe, la archi-reina de la persona humana seductora, decía que se iba a la cama sólo con “dos gotas de Chanel No. 5”. Tal vez pensaba en su dormitorio, no como algo propio, tampoco el de Di Maggio, ni el Arthur Miller ni el de JFK, sino, más bien, el extenso territorio de un gato abisinio solitario.
Tomado de: Slate. Julio 3, 2012.
Traducción:José Luis Durán King.