Chile, uno de los países con los libros más caros

POR Rodrigo Bustamante
Tiene el impuesto más alto de Iberoamérica, de acuerdo con un cuadro comparativo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe. Es habitual que entre estudiantes secundarios y universitarios se utilicen las fotocopias, recurso común en varios países de la región
(foursquare.com)
Chile.Una campaña ciudadana gana adeptos en Internet y las redes sociales en Chile al pedir que se elimine o se rebaje el impuesto al valor agregado (IVA) que rige sobre los libros, que llega a 19 por ciento.
Chile tiene el impuesto más alto de Iberoamérica de acuerdo con un cuadro comparativo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlac), y el mayor del mundo según los estudios de la Cámara Chilena del Libro.

La eliminación o rebaja de la medida adoptada en 1976 bajo el régimen de facto de Augusto Pinochet es un anhelo desde hace años para un sector del país, pero es en el actual contexto de movilizaciones sociales donde puede encontrar por fin una respuesta, de acuerdo con el vocero de Libros sin IVA, Marco Coloma.
“Es un tema emblemático que ha cruzado el debate de los últimos veintitantos años, ya que es una herencia de la dictadura. Pero estimamos que este momento es particular y creemos que esto también se vincula con la demanda estudiantil, y la cuestión de fondo está en el acceso a los bienes culturales”, explica.
El 19 por ciento supera a países como España (4 por ciento) o Portugal (5 por ciento), y sólo se le acercan Guatemala (12 por ciento), República Dominicana (12 por ciento) y El Salvador (13 por ciento), mientras que en Sudamérica hay pares que no gravan a estos productos como Argentina, Uruguay o Brasil.
Alternativas frente a los precios
Ante un mercado en el que un libro nuevo considerado barato bordea los 20 dólares es habitual que entre estudiantes secundarios y universitarios se utilicen las fotocopias, recurso común en varios países de la región.
Hay también otros mecanismos de acceso a textos originales usados, como el que posibilita devolver el producto una vez leído y así contar con uno nuevo, señala Eduardo Miranda, vendedor desde hace 15 años en el tradicional sector de San Diego, en el centro de Santiago.
“Cuando compran un libro después lo pueden traer y se cambia por otro que sea más o menos de la misma editorial. Uno se lo cambia por un pago de mil pesos (2 dólares), para mantener el negocio, o si no traen dos y se llevan uno gratis. Todos lo saben y acá en la mayoría de los locales se hace lo mismo”, abunda.
Otra experiencia que surgió en 1996 y hoy ya se exportó a Colombia y España es el Bibliometro, red pública de bibliotecas ubicadas en las principales estaciones del Metro de Santiago, que actualmente cuenta con 55 mil socios y apuesta a prestar 500 mil ejemplares durante 2012.
Un documento de identidad y un comprobante de domicilio más el pago de 2 dólares para estudiantes y 6 dólares para adultos como cuota anual son suficientes para acceder a esta red, cuyos organizadores reportan con orgullo que cuenta con 97 por ciento de devolución de textos en perfecto estado.
¿Se leería más?
(foursquare.com)
Los vendedores de libros de la plaza Carlos Pezoa Véliz (uno de los tantos poetas destacados del país) coinciden en que si se elimina o se rebaja el IVA al libro efectivamente los chilenos comprarían y leerían más.
“Interés por leer hay, pero la plata es lo que falta y eso coarta a muchas personas”, estima María Teresa Labbé, quien hace 23 años vende libros en el barrio San Diego y conoce del esfuerzo que muchos hacen por acceder a las lecturas que quieren o necesitan.
“Da pena, uno a veces ve a gente que está cesante, que quiere el libro y no puede, y se lo regalamos. Total, Dios me proveerá de muchas cosas. Varias veces me ha tocado, porque de por sí una nota a la persona que anda interesada por el libro, como que expresa algo”, afirma.
Para Arturo Infante, presidente de la Cámara Chilena del Libro, la modificación del impuesto es imperiosa en un país “con niveles bajísimos de lectura, en el que 70 por ciento de la población nunca ha entrado a una librería o a una biblioteca”.
No ajena a la realidad actual de la industria cultural, la del libro también se ha visto seriamente afectada por la piratería, que vende los productos a menores precios y cuenta con una buena respuesta de la gente, expresa Infante.
“Hay una carencia de estadísticas para registrar cuánto de la lectura de los chilenos se hace a través de estos medios informales, pero todos apreciamos que los puntos de venta clandestinos son muchos. Ellos dan una muestra de que el libro sin IVA puede ser más barato, aunque no pagan derecho de autor, patente ni decenas de cosas”, manifiesta.
El ministro de Cultura, Luciano Cruz Coke, encargó un estudio sobre 19 por ciento que busca “desmitificar o corroborar su incidencia real en la lectoría y demanda de libros”, cuyos resultados aún no se conocen. Aunque el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, estimó que una rebaja sólo beneficiaría a las editoriales.
La campaña Libros sin IVA ya suma 40 mil seguidores según sus impulsores, que buscan presionar al actual gobierno de Sebastián Piñera para hacer algo al respecto, pero por sobre todo instalar el problema como algo central de cara a las elecciones presidenciales de 2013.
Tomado de:BBC Mundo. Agosto 13, 2012.