Asalto a las letras


POR Teófilo Huerta
Bryce Echenique es el ganador de una suma por demás exorbitante. No abundaré en datos que pululan en otros medios sobre sus plagios, dictámenes y tontas declaraciones de defensa que rayan en lo absurdo. Igual que Alatriste con sus citas al cuadrado, Echenique ha defendido el homenaje que se hace al que resulta copiado
(entretenimiento.terra.com.pe)
Pavoroso, infame, de una vergüenza descomunal lo que recientemente sucede en las letras.
Me parece que José Saramago desmerece su Premio Nobel por los abusos literarios cometidos voluntaria o inducidamente; no obstante, debo reconocer que cuando se le otorgó no tenía todavía sobre sí ninguna acusación, lo que disculpa totalmente al jurado. Pretender después aducir la mala conducta para retirarle el premio sin dejar de tener visos de justicia, es un mero ideal muy lejano de alcanzarse por supuesto.

En tanto, los otorgantes del Premio Villaurrutia 2012 en México ignoraron los antecedentes de Sealtiel Alatriste. En defensa propia, dicho individuo quiso salvaguardar su literatura del lodazal en que incurrió con algunos de sus artículos periodísticos. Efectivamente, la obra puede tener mérito, pero tampoco era posible despojarla de la mala conducta ya revelada de su autor. Eso fue lo que lo sepultó. El jurado en este caso además de ignorante fue tímido ante los reclamos y antes de cualquier despojo, el culpable optó por renunciar al apetecible galardón.
Pero lo más increíble es que a medio año de aquel incidente vergonzoso para la vida cultural de la UNAM y de la literatura mexicana, ahora un jurado internacional lejano a la más mínima prudencia y ética, otorga a otro reconocido y hasta dictaminado plagiario, nada menos que el Premio de la FIL 2012. Venturosamente ya no lleva el nombre del insigne Juan Rulfo porque tendría que sufrir una situación claustrofóbica y desesperante como su propio Pedro Páramo.
Así pues, el peruano Bryce Echenique es el ganador de una suma por demás exorbitante. No abundaré en datos que pululan en otros medios sobre sus plagios, dictámenes y tontas declaraciones de defensa que rayan en lo absurdo. Igual que Alatriste con sus citas al cuadrado, Echenique ha defendido el homenaje que se hace al que resulta copiado.
Vergonzoso que un premio de talla internacional, pero que se otorga por nuestro país, sea dado a un personaje deshonesto que ha defraudado a los escritores o redactores originales. Nuevamente su obra en conjunto podrá tener calidad, pero la conducta del individuo ha sido negativa y no puede desprendérsele de lo que como unidad personal e intelectual representa.
“Valiente” jurado, pues, que premia descarada, abierta e internacionalmente al plagio. Así las cosas, vivimos un turbio y corrupto ambiente de las letras donde igual que en la política reinan ciertos intereses a costa de los demás.
¡Qué pesadilla!