UNA SONRISA PARA LA FOTO



 Lejos, muy lejos estaban los años en que los injertos solucionarían la falta de atributos o el exceso de imperfecciones. La hermosura aún era compañera grata de la madurez. No era, como lo es hoy, un pasaporte al olvido. La sonrisa de la mujer denota que, al menos entonces, el mundo era suyo.