California: ley para que los libros de texto sean gratuitos y descargables


POR Megan Garber
La idea principal, política y socialmente, es aligerar la carga para los estudiantes que han sido golpeados con aumentos en la matrícula en las escuelas públicas de California en los años recientes, lo que representa un gran paso adelante en la marcha hacia la educación en línea
El gobernador de California Jerry Brown en reunión con estudiantes universitarios al firmar la legislación que permitirá ofrecerles ayuda financiera (gov.ca.gov)
Esta semana, California dio un gran paso adelante en la marcha hacia la educación en línea. El gobernador Jerry Brown firmó una propuesta de ley para la creación de un sitio web que permita a los estudiantes descargar de forma gratuita versiones digitales de los libros de texto más populares.
La nueva legislación incluye dos proyectos de ley: el primero, una propuesta para que el estado financie 50 libros de texto digitales de código abierto, dirigidos a los primeros cursos universitarios, que serán producidos por las universidades de California. (El alumno será capaz de descargar estos libros de forma gratuita o pagar 20 dólares para impresiones.) El otro proyecto es una propuesta para establecer una Biblioteca Digital de California de código abierto para acoger esos textos.

Por el lado del libro de texto, el estado pedirá al Consejo de Recursos de Educación Abierta de California –integrado por profesores de facultad— que cree y supervise un proceso de aprobación del libro –que incluirá la elaboración de una lista de cursos dirigidos “para que libros de texto y materiales relacionados de alta calidad y asequibles sean desarrollados o adquiridos” por la Universidad de California, la Universidad Estatal de California o por los sistemas de la Comunidad de Colegios de California. El consejo entonces solicitará ofertas para producir esos libros de texto en 2013. (Los primeros libros gratuitos estarán disponibles para el año escolar 2013-2014.) El proyecto de ley deja claro que el consejo tiene la opción de usar “los libros de texto digitales de alta calidad de código abierto existentes y los materiales relacionados” si esos materiales se ajustan a sus requisitos.
La idea principal, política y socialmente, es aligerar la carga para los estudiantes que han sido golpeados con aumentos en la matrícula en las escuelas públicas de California en los años recientes. “Muchos estudiantes gastan más de mil dólares al año en sus libros de texto; en ocasiones tienen que elegir entre comprar los libros que necesitan o pagar la comida y otros gastos”, explicó en un comunicado el presidente del Senado Darrell Steinberg, autor de la iniciativa.
La nueva ley también será algo así como un experimento tecnológico, e intrigante por cierto. Por un lado, marca un punto de impacto más allá de las fronteras de California. Cualquier libro de texto digital creado bajo auspicios del consejo –la nueva legislación dice— debe ser colocado bajo una licencia de Creative Commons [que proveen un rango flexible de protección y libertad para autores, artistas y educadores], que permitirá a los profesores en universidades de otros estados hacer uso de sus propios libros de texto con sus estudiantes. Y los libros de texto, además, deben estar codificados en XML (u otro “formato sucesor apropiado”) para facilitar su reutilización.
¿Podrá así el gobierno intervenir con éxito para fomentar el desarrollo de libros de texto de código abierto y de alta calidad? ¿Puede Sacramento ser su propio interruptor digital? Como Timothy Lee de Ars Technicaseñala: “Parece poco probable que habiendo el gobierno emitido una solicitud de propuesta sea una buena manera de desarrollar, por ejemplo, un sistema operativo de código abierto”. Lo cual es muy cierto.
Por otro lado, una gran parte de nuestros supuestos sobre educación –que debería llevarse a cabo en las aulas, que debería confiar en los libros de texto caros— son una cuestión de inercia institucional como cualquier otra cosa. A veces los cambios de gran escala necesitan venir de arriba hacia abajo y no al revés. Y California, con todos sus problemas financieros, rebosa de universidades con profesores y personal con experiencia en pedagogía y tecnología digital. Así que hay una buena probabilidad de que esta iniciativa sea el principio de una revisión más amplia, que, entre otras cosas, encontrará libros de texto voluminosos y caros como para ser reemplazados por versiones digitales y gratis.
Tomado de: theatlantic.com. Septiembre 30, 2012.