Generación XXX: porno en línea a la mano de los niños


POR Kathleen Gilbert
“En este desafío de empujar hasta los límites, el coito heterosexual se considera demasiado aburrido. Imágenes de sexo anal brutal y de mujeres humilladas y degradadas por dos o más hombres al mismo tiempo son las nuevas normas”, señala especialista
(allvoices.com)
Cuando se trata de estadísticas alarmantes, el mundo oculto del consumo de pornografía las tiene en abundancia. Por ejemplo, cada segundo se gastan en pornografía más de 3 mil dólares, mientras que 28 mil 258 usuarios de Internet lo están viendo en ese mismo lapso. En 2006, Big Porno fue más lucrativo que Google, Apple, Amazon, Ebay, Yahoo y Netflix combinadas. Pero quizá lo más sorprendente de todo es la edad demográfica: el mayor grupo de consumidores de pornografía en Internet es de entre 17 y 12 años.

Los terapeutas dicen que estamos comenzando a arañar apenas la superficie de los estragos causados sobre esta “Generación XXX” que navega libremente en Internet –donde 30 por ciento de todo el tráfico se dedica a la pornografía. Afirman que los estudiantes de primaria abandonan la escuela para pasar el día en la computadora, alimentando su adicción al porno, mientras que su verdadera vida sexual en ciernes, entrenada en la pornografía hardcore, se ha pervertido, alejándose de las relaciones reales y cultivando un apetito cada vez mayor de voyeurismo y violencia.
El terapeuta infantil John Woods describió en un artículo del Daily Mail cómo “Jamie”, de 13 años, se hizo adicto a la pornografía hardcore en línea incluso antes de que hubiera besado a una chica en la vida real.
“Al principio sentí un poco de miedo y un poco de asco… Yo no sabía que la gente pudiera hacer ese tipo de cosas –y había una gran cantidad de primeros planos desagradables. Pero me produjo sensaciones extrañas y las imágenes comenzaron a meterse en mi cabeza”, explicó el niño, de acuerdo con Woods.
“Los sitios web me llevaron a otras páginas web y de pronto estaba mirando cosas aún más extrañas que nunca hubiera podido imaginar: animales, niños, puñaladas y estrangulamiento. Dejé de salir de mi habitación y de ver a mis amigos, porque cuando estaba lejos de la pornografía me moría de ganas de volver a ver qué más podía encontrar”.
Woods describe experiencias de otros adolescentes que anhelaban escenarios violentos de porno duro cuando se estrellaban con el rechazo de las mujeres de la vida real.
“Sentí que la apuñalaba”, dijo un joven de 18 años cuando fue rechazado por una chica, de acuerdo con Woods. El mismo joven admitió que le gustaba “ver cómo las mujeres eran heridas”, y fantaseaba con estrangularlas –al tiempo que pensaba en el suicidio, ya que temía que el pornoduro hubiera arruinado para siempre sus posibilidades de una verdadera relación.
(articles.timesofindia.indiatimes.com)
Otro caso citado por Woods es el de Andrew, de 13 años, que abusó sexualmente de su media hermana de cinco años. “Debido a dos años de uso constante del porno construyó un mundo complejo de fantasía, por lo que no fue gran paso el que debió dar para involucrarse”, escribió Woods.
La terapeuta para adultos Monica Breaux, experta en adicción al sexo, señala que los escenarios planteados por Woods son muy precisos.
“Mis clientes son sobre todo hombres adultos que buscan ayuda por compulsión a la pornografía, pero soy muy consciente de que los expertos afirman que no hay manera de evitar que los niños estén expuestos al porno”, señaló Breaux a LifeSiteNews.com a través de un correo electrónico.
Breaux apuntó que la trampa de la pornografía es especialmente perniciosa para los niños, quienes aún no han desarrollado un sentido de los límites, actuando de acuerdo con lo que han visto en otros individuos.
“Los niños son atraídos de forma natural a las imágenes de otros niños como modelos de comportamiento. Presionan a sus compañeros para ver e imitar a la pornografía”, abunda. Mientras tanto, “el sexo en grupo, la bestialidad y el sadomasoquismo son frecuentes en el material pornográfico con el que tropiezan”.
Breaux añade que el “deshumanizante” efecto del pornopuede extenderse a toda la vida de una persona.
“Seleccionamos a personas en las imágenes pornográficas para que sean nuestras esclavas personales. No pensamos en su hambre, sus heridas, su necesidad de amor genuino y sus preocupaciones”, aclara la terapeuta. “Esa actitud esclavista se apodera de nuestras habilidades de relación”.
Cuando un adicto al sexo pierde de vista la dignidad de los demás, aclara Breaux, esta valoración de la persona, en última instancia finalmente se enraíza en ella, destruyendo su autoestima.
Cuando uno es adicto al porno, “nos cegamos a la bondad dentro de nosotros, creyendo que somos malos y despreciables”, añade. “Mis clientes, que eligieron a la pornografía para aliviar su soledad y dolor emocional, me dicen: ‘La pornografía arruinó mi vida. Es lo peor que me ha pasado’”.
(fayerwayer.com)
John Woods cita un informe del Reino Unido que encontró que cuatro de cada cinco adolescentes de 16 años acceden regularmente al pornoen línea. Su propia área en el norte de Londres fue testigo el año pasado de 50 referencias de jóvenes que sufren por el uso compulsivo de pornografía.
“Como terapeuta, estoy convencido de que estas imágenes pueden ser muy traumáticas para los niños, sobre todo porque la competencia de mercados significa que en la pornografía unos a otros tratan de superarse para llegar a las imágenes más extremas”, abunda.
“En este desafío de empujar hasta los límites, el coito heterosexual se considera demasiado aburrido. Imágenes de sexo anal brutal y de mujeres humilladas y degradadas por dos o más hombres al mismo tiempo son las nuevas normas”, explica Woods. “Algunos niños que regularmente ven este tipo de escenas condicionan su excitación sólo mediante las prácticas más extremas en un estado crítico de su desarrollo sexual”.
Otro aspecto alarmante es qué tan fácil pueden ser prevenidos: los padres, señala Woods, no están en la habitación cuando los niños navegan en Internet. “La mayoría de los padres simplemente no tienen idea de lo que sus hijos están haciendo”, agrega.
“En los años 70 y 80 se preguntó a los padres: ‘¿Sabe usted dónde está su hijo?’ La pregunta urgente que ahora debemos hacer a los padres es: ‘¿Sabe que está viendo su hijo en línea? Ya que, en mi opinión, donde navegan en la red es potencialmente más peligroso”.
Sin ese control, la adicción puede hacer añicos para toda la vida la autoestima y las habilidades en ciernes de un joven.
Woods explica que Jamie le dijo que se sintió marcado por la inmensa culpa de la adicción con la que tropezó –“como si lo tuviera escrito en la frente”— y que ahora estaba completamente fuera de su control.
“Esto me hace pensar que nunca tendré una novia apropiada, ya que las imágenes me siguen llegando en ocasiones. Me provoca ganas de gritar ‘¡Alto, alto’”, explica el muchacho. “Pero aún no van a desaparecer”.
Tomado de:LifeSiteNews.com. Abril 27, 2012.
Traducción:José Luis Durán King.