Si el mundo se acabará, para qué planchar la ropa


POR Carlos Arias
Astrológicamente, hay un enfrentamiento entre dos de los planetas transpersonales más poderosamente impredecibles: Urano y Plutón. Al primero se le identifica con los eventos sorpresivos, los terremotos, las rebeliones, las revoluciones, los ideales, la electrónica. El segundo es tradicionalmente el señor de los infiernos y de lo que está oculto. Rige las masas, la destrucción y subversión, el poder atómico, el crimen, los principios y los finales, el nacimiento y la muerte
(america.infobae.com)
La desinformación general creada por el mal uso de nuevas tecnologías como la Internet y los celulares, la rumorología, la exageración de malas lecturas parciales y las evidencias de un entorno mundial mutante; crean una creciente ansiedad, expectación y angustia entre la gente.
Es cierto, las evidencias de la descomposición y el resquebrajamiento del sistema financiero mundial basado en la esclavitud y la deuda; el despertar de un largo letargo dictatorial en el mundo árabe y el diario crecimiento exponencial del desempleo en el mundo, nos tienen apanicados.

A lo anterior hay que agregar las alarmantes evidencias del deterioro ambiental del mundo como efecto del calentamiento global; con sequías, inundaciones, nevadas o calores completamente fuera de lo normal en los cortos, muy cortos registros históricos mundiales.
Nuestro condicionamiento cultural occidental al judeocristianismo helenístico nos predispone mentalmente a imaginar un apocalipsis de connotaciones patriarcales, como un gran orgasmo masculino de horror y muerte.
Además “los amos del mundo”, esa oligarquía ubicua y rapaz que integra 1 por ciento de la población humana y detenta 99 por ciento de la riqueza universal, no solamente evita desmentir los horrores sino que atiza el miedo generalizado para medrar con esa circunstancia.
El mundo no se acabará a finales de este año ni después. El planeta puede seguir girando alegremente incluso sin la parasitaria población humana. La que está amenazada de extinción es la especie humana de seguir las cosas en la misma dirección.
Los cambios que se operan en estos momentos en el planeta son para bien, eso es seguro; son dolorosos muchos de ellos, también es cierto. Son transformaciones que debieron comenzar en los años 60, cuando los movimientos contraculturales del hippismo y “los niños de las flores” los plantearon el pasado siglo XX. Pero se postergaron y se acumularon los pendientes bajo la alfombra de las trivialidades y los intereses económicos de esa misma oligarquía.
Lo que ahora enfrentamos es la disyuntiva de llevarlos a cabo ya y poner a salvo el futuro de la raza humana, o seguirlos postergando y condenarla a la extinción futura.
Los movimientos mundiales llamados de “indignados” son acciones sociales con los que es imposible no simpatizar, pero demandan de nosotros una participación más activa.
Sí, podemos decir sin miedo a equivocarnos que el mundo seguirá acabándose en 2012, el mundo como lo conocimos, como fue durante los recientes 5 mil años, por decir lo menos. Pero no será en un orgasmo único de horror y muerte de inspiración masculina, será más algo parecido a una serie multiorgásmica femenina de aconteceres económicos, sociales, políticos, climáticos y, sí, también cataclísmicos, que nos forzarán a cambiar necesariamente el rumbo.
(guardian.co.uk)
Astrológicamente, hay un enfrentamiento entre dos de los planetas transpersonales más poderosamente impredecibles: Urano y Plutón.
A Urano se le identifica con los eventos sorpresivos, los terremotos, las rebeliones, las revoluciones, los ideales, la electrónica, la astrología y, en astromedicina, con el sistema nervioso central humano; entre otras cosas. Se encuentra en el signo de Aries, al que entró con un fenómeno espectacularmente aterrador y escalofriante: el tsunami japonés de 2011 que puso en vilo al mundo con la magnitud de la destrucción y el accidente en la planta nuclear de Fukushima. Personalmente lo interpreté como una advertencia evidente a los japoneses para abandonar la práctica de masacrar ballenas, pero siguieron en su ruta.
Plutón, por su parte, es tradicionalmente el señor de los infiernos y de todo aquello que está oculto a la vista. Rige las masas, la destrucción y subversión, el poder atómico, el crimen, los principios y los finales, el nacimiento y la muerte. Representa generación, regeneración y degeneración. Expone lo que se había desarrollado secretamente o a escondidas. La última vez que estuvo en el signo de Capricornio antes de ahora fue entre los años 1762 y 1778, la época de la Revolución francesa y la Independencia estadounidense. Se encuentra en el signo de Capricornio nuevamente desde finales de noviembre de 2008. Ingresó en ese signo con la espectacular y devastadora crisis financiera de 2009, y en el caso mexicano, además con la epidemia del swine flue, la influenza H1N1.
El aspecto que estos dos colosos –una cuadratura—, del que ya nos dieron unas probaditas el 15 de noviembre de 2009, el 31 de enero de 2010 y el 21 de agosto de ese mismo año, se volvió a formar el 24 de junio y el 19 de septiembre de este año; y seguirá formándose en 2013 (año en que la cuenta maya realmente se cumplirá. El cambio del calendario Juliano al Gregoriano en 1750 nos complicó las cuentas y tenemos extraviado una año), y 2014.
La última vez que estos planetas integraron una cuadratura fue durante el 8 de marzo de 1933 y el 5 de noviembre siguiente. Seis años después el mundo entraba a la Segunda Guerra Mundial; y aunque entonces la cuadratura era creciente y no implicaba al signo de Capriconio (las autoridades) sino al de Cáncer (los nacionalismos) y ahora es menguante en Capricornio, ya involucra drásticos cambios en las instituciones mundiales y las imágenes consideradas autoridades…Plutón es un destructor, sí, de ídolos en cualquier sentido, incluido el religioso.
Lo que atestiguamos, entonces, es una elevación de la conciencia individual y mundial para pasar a la siguiente dimensión. No es una prueba fácil pero es indispensable y no se verificará de golpe; de hecho, ya se manifiesta en mucha gente con la activación de su cadena de ADN, que le causa algunos malestares físicos fácilmente confundibles con enfermedades: dolores de cabeza, mareos, cansancio, necesidad de dormir más o tal vez insomnio, ansiedad e inquietud, falta de apetito o demasía de él, dolores de espalda y pálpitos cardíacos, asma y otros más. Lo importante es no ceder al miedo ni dejarse manipular por él. También es cierto, no es esta una prueba diseñada para que todos la superen. También habrá quienes seguirán estancados en la tercera dimensión. Así que dígale a su mamá esta vez que si quiere terminar de mirar su telenovela favorita, por ejemplo, será necesario un poquito más de conciencia.
Depende de cada esfuerzo individual por elevar la conciencia personal que el ser humano logre llevar al planeta a las siguientes dimensiones. ¿Cómo podemos comenzar? Sencillo: qué tal si dejamos de desperdiciar y contaminar estúpidamente el agua o de crear y tirar basura en cualquier parte…Eso sería ya un magnífico principio.
Tomado de:Boletín Comunal, núm. 23.