POR 20minutos

 

“Realmente son el producto de un esfuerzo supremo de articular cosas que no pueden ser articuladas”, dice el autor

 

(literofilia.com)

“Cuando tenía ocho años mi madre me dio un montón de libros de Robert Louis Stevenson, pero sus historias y novelas eran demasiado complejas para mí”, recuerda el escritor estadounidense durante una entrevista en su casa del barrio neoyorquino de Brooklyn, escenario de múltiples de sus narraciones.

Sin embargo, entre esos libros descubrió A Child’s Garden of Verses, escrito desde el punto de vista de un niño y que le marcó al convertirse en el primer libro de poesía que leyó, detalla con una memoria inquebrantable mientras da otra calada a uno de sus interminables puritos.

“Quise hacer algo parecido y aunque mis poemas eran absolutamente atroces, lo más malo que cualquiera pueda llegar a hacer, con ellos descubrí el placer de escribir, el sentimiento que me produjo fue de estar conectado con el mundo de una forma en la que no lo estaba cuando no escribía”, explica.

Poco a poco fue desarrollando el estilo que plasmaría a los 20 años en poemarios como Radios (1970), Exhumación (1970-1972), Escritura mural (1971-1975) o Aceptando las consecuencias (1978-1979), en los que ya están presentes temáticas tan “austerianas” como el azar, el lenguaje o los muros tanto interiores como exteriores.

“Traté de trabajar con lo mínimo posible, me hice una demanda espiritual a mí mismo de eliminar todo lo que pudiera. En ellos no hay automóviles, no hay teléfonos, no hay aviones, no hay nada que tenga que ver con la vida contemporánea. Son todo paisajes y estados internos”, expresa.

Ahora su Poesía completa ha sido reunida por primera vez en español por la editorial Seix Barral, en una edición bilingüe con traducción y prólogo de Jordi Ponce que trata de dar a conocer una de las facetas menos conocidas de Auster, también novelista, traductor, guionista e incluso director de cine.

“Puede ser lo mejor que he escrito. Hay algo tan puro en estos poemas cuando los miro ahora… Realmente son el producto de un esfuerzo supremo de articular cosas que no pueden ser articuladas”, dice el autor, quien reconoce que el paso del tiempo le ha permitido “mirarlos con una cierta distancia”.

Realmente son el producto de un esfuerzo supremo de articular cosas que no pueden […]

 

Tomado de: Noticias.com. Octubre 25, 2012.