Los barcos de Calígula


POR Ampa Galduf
No fueron embarcaciones normales, el emperador mandó a construir los barcos más lujosos y majestuosos que el mundo antiguo hubiera visto, dotados de grandes columnas, suelos de mármol y un sistema propio de conducción de agua
(taringa.net)
Los historiadores han descrito a Calígula como a un sanguinario y macabro personaje de la historia de Roma; enajenado, cruel y adicto al sexo, que como tal, emprendió ambiciosos y excéntricos proyectos propios de su estado de demencia. Una de sus mayores excentricidades tuvo forma de barco y el escenario perfecto fue el misterioso Lago de Nemi.
Durante su corto reinado –marcado por la crueldad y el libertinaje, la autocomplacencia, opulencia y el hedonismo—, Calígula solía escapar con sus colegas del bullicio de la capital para entregarse a sus sádicas pasiones. Además, el emperador desarrolló una extraña obsesión por el ritual sexual del culto a Diana que se realizaba en Nemi.

Una oscura y fatal combinación de deseo y muerte, acorde con su natural sadismo, pudo llevar a Calígula hacia el Lago de Nemi a pasar sus temporadas de descanso. Si a eso unimos que el soberano sentía cierta debilidad por el mar y las embarcaciones, tenemos el nacimiento de un plan perfecto para satisfacer sus macabras intenciones. El resultado fueron dos barcos que figuran entre los más grandes del mundo antiguo.
No fueron, en absoluto, barcos normales, el emperador había mandando construir a los mejores arquitectos e ingenieros romanos, los barcos más lujosos y majestuosos que el mundo antiguo hubiera visto, dotados de grandes columnas, suelos de mármol y un sistema propio de conducción de agua.
Dos auténticos palacios flotantes que surcarían el lago para nunca salir de él. Estas embarcaciones fueron concebidas para el lujo recreativo y fueron dotadas de una tecnología nunca vista hasta entonces.
Fueron, algo así como los Titanic del mundo antiguo, por su inmenso tamaño, lujo y esplendor. Pero, ¿existieron en realidad? ¿Qué ha quedado de ellos?
El misterioso lago de Nemi
El lago de Nemi, al sur de la gran Roma, había sido un lugar enigmático desde tiempos remotos. Circulaban numerosos mitos y leyendas entre aquellas colinas cubiertas de neblina, del culto a Diana, divinidad de la Liga latina que era adorada en las proximidades del tranquilo lago volcánico. Diana era la forma itálica de la diosa helena Artemisa, y su santuario se encontraba en la orilla meridional del Lago de Nemi.
El lago era conocido desde muy antiguo como “El espejo de Diana”, donde se practicaba el culto a la diosa asociado a sensuales rituales de iniciación y transformación. Prácticas que se habían apoderado de la mente de Calígula, que transformó aquel ritual en su particular baño de sangre y perversión bajo la apariencia de culto religioso.
Los colosales barcos palacio

Cayo Julio César Augusto Germánico (12-41 d.C.) conocido por su apodo de Calígula,  Botitas, viene de las botas militares, las caligae, que usaba desde niño. Fue el tercero de los emperadores de Roma de la dinastía Julio-Claudia inaugurada por Augusto.
Según Suetonio, historiador romano posterior a Calígula, éste ordenó la construcción de dos enormes barcazas de recreo en su villa imperial del lago Nemi hacia el año 37 de la era cristiana.
Calígula quiso emular las barcazas de recreo helenísticas con la intención de superar a los antiguos reyes ptolemaicos y deslumbrar al mundo. El emperador hizo construir un templo flotante cerca del santuario de Diana para rendir su particular culto a la diosa. Pero uno no era suficiente. El emperador de Roma necesitaba dos colosales barcos para dejar constancia de quién era el hombre más poderoso de la Tierra.
De acuerdo con sus instrucciones, el primer barco debía ser un templo flotante de culto a Diana, y el segundo  una nave de lujo y placer para el entretenimiento del emperador y sus invitados.
Teniendo en cuenta que las naves medían 70 metros de largo por 20 metros de ancho, podemos imaginar la fascinante estampa del pequeño y misterioso lago con estos dos colosos flotantes ocupando buena parte de su superficie.
Lo más sorprendente, además del tamaño, fue la calidad de los materiales de estas naves: pan de oro y suelos de mosaico, mármoles, y más aún la increíble tecnología empleada en su construcción que  reflejan la gran capacidad técnica de los constructores y arquitectos navales romanos.
Los requisitos para la construcción de los buques eran extremadamente difíciles, ya que debían ser lo suficientemente anchos para equilibrar aquella superestructura pesada que debía soportar columnas, mosaicos, sistemas de agua fría y caliente, esculturas, techos dorados, jardines y lujosos mobiliarios.
Tras la muerte de Calígula en el año 41 d. C, asesinado por su guardia pretoriana, las naves fueron abandonadas como vestigio de un emperador tirano y caprichoso, cuya memoria quiso ser enterrada.
Las naves permanecieron bajo las aguas del lago durante 1854 años. Sólo cuando en 1920 los dos barcos salieron la superficie del lago se  pudieron contemplar sus verdaderas dimensiones. Se abría una nueva página de la historia. Los historiadores tuvieron que revisar sus puntos de vista acerca de la tecnología naval de la antigüedad. Se vieron obligados a reescribir la historia.
El descubrimiento de las naves
El hallazgo y extracción de los barcos de Calígula es, sin duda, otra historia apasionante dentro de este episodio de los palacios flotantes del imperio romano. Pese a que las naves fueron abandonadas por los romanos, hartos del cruel reinado de Calígula, la gente del lugar no olvidó la historia de aquellos buques convertidos en leyenda.
Desde la Antigüedad hasta la Edad Media los pescadores continuaban sacando objetos preciosos en sus redes, testigos de un glorioso pasado. Después fueron los cazadores de tesoros. Los ecos del pasado emergieron con la explosión del Renacimiento y los palacios flotantes de Calígula fueron detectados en las profundidades del Lago de Nemi.
Un hito para la Arqueología
El hallazgo de los barcos fue un acontecimiento alucinante para historiadores y arqueólogos, quienes encontraron un tesoro de información sobre arquitectura naval y artefactos. La arqueología marítima se desarrolló en varios sentidos con el descubrimiento de estas naves:
[“en la parte del armazón de la compleja nave se descubrieron los bronces de animales que servían para alejar a los malos espíritus y para amarrar los barcos de los visitantes, un sistema de calefacción (hipocausto) mediante tubos de aire caliente bajo los mosaicos, una llave de paso de las tuberías para los sistemas de agua que aún hoy día se siguen fabricando exactamente igual, clavos con bronce (en aleación o con una capa) para evitar su oxidación, el avanzada ancla, bombas de drenaje, sistemas de rodamiento que se pensaba fueron inventados en el Renacimiento..]”
Secuencias del hallazgo

Desde que en 1446 el cardenal Próspero Colonna fue el primero en tratar de recuperar los buques imperiales hubo varios intentos para tratar de levantar el pecio. Uno de los abanderados fue un hombre culto del Renacimiento, León Battista Alberti, acompañado de expertos nadadores. Siglos más tarde, en 1827, Annesio Fusconi usó una campana de buceo basada en el diseño del famoso Halley.
Fue hasta 1895 que Eliseo Borghi localizó uno de los barcos palacio y extrajo varios objetos de cobre. Siguiendo las indicaciones de un pescador se encontró el segundo barco. Ya se pudo gritar a los cuatro vientos que los barcos de Calígula no eran leyenda, eran reales.
Ya en el siglo XX, el ingeniero Malfatti estudió los dos barcos con un buzo experto de la marina, para después redactar un informe en el que dejó en claro todos los aspectos del hallazgo y la viabilidad de su recuperación. Su plan era drenar parcialmente el lago a través de un gran túnel, desde la laguna hacia el exterior.
Pero tendría que ser un dictador, Mussolini en los años 20 del siglo pasado, que sentía pasión por la antigua Roma, quien se empeñó en asociar el fascismo con las glorias del antiguo imperio romano para tratar de recuperar las naves. Coincidió con Mafalti en bajar el nivel del lago.
En 1928, Mussolini bombeó hasta que el agua bajó. Lo que apareció en el fondo sorprendió al mundo entero. Las primeras partes del barco comenzaban a emerger de las  aguas después de más de mil 800 años. Debió ser un momento excitante, antiguas tecnologías desconocidas salían a la luz. Se escribía una nueva página de la historia
En 1920 cambiaron las creencias sobre los barcos del mundo antiguo gracias a los restos más completos de aquella época que proporcionaron los barcos conservados durante muchos siglos, que habían dormido en  un lecho de lodo en las profundidades del lago volcánico de Nemi.
¿Cómo se hizo para vaciar el lago? El bombeo se pudo realizar mediante una obra de ingeniería faraónica de drenaje, aprovechando un antiguo túnel romano que había en un parte de las montañas que rodean el lago. Con potentes motores, el agua se bombeó para llevarla a través de este canal al mar, a 23 km de Nemi.
El lamentable final

El 28 de Marzo de 1929 el agua comenzó a bajar a su nivel original y las primeras partes del barco emergieron desde las aguas. Se vio que, incluso, estas naves disponían de una avanzada ancla, lo que sorprendió mucho a los arqueólogos.
Sin embargo, poco duró la alegría del hallazgo, sólo transcurrieron 15 años para su estudio desde que fueran sacados del agua.
Se erigió un museo a orillas del Lago donde las naves fueron colocadas, pero los alemanes, en su retirada de Italia durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardearon en 1944.
Algunas reflexiones
Se dice que los colosales barcos fueron hundidos tras el asesinato del emperador para borrar su memoria y la de sus cultos en Nemi.
Teorías recientes mantienen que en aquellas naves Calígula practicó el culto a Isis, del que era seguidor.
Tanta opulencia, así como la mala fama de Calígula de libertino, llevó a los arqueólogos a creer que los barcos fueron simplemente embarcaciones de placer del emperador y sus colegas. Si bien no estaban diseñados para navegar en aguas abiertas, las dos grandes naves de recreo, de acuerdo con los estudios, se propulsaban con remos y velas. Pero nunca salieron más allá del lago del que ocupaban buena parte.
Su destrucción por el fuego alemán en la Segunda Guerra Mundial fue una pérdida irreparable tras una inaudita empresa de ingeniería en la que los italianos, orgullosos de su glorioso pasado, habían rescatado todo lo que pudieron.
Y todo para que el ejército nazi, en otra de sus páginas negras, prendiera fuego de un bombazo a mil 850 años de historia.
Tomado de:Arquehistoria. Noviembre 11, 2012.