El asesino que firmaba con un mechón de cabello

El homicidio y mutilación de una mujer británica arrojó luz en el interior de un elusivo criminal que colocaba un fajo de pelo en las manos de sus víctimas

POR José Luis Durán King

 

El homicidio y mutilación de una mujer británica arrojó luz en el interior de un elusivo criminal que colocaba un fajo de pelo en las manos de sus víctimas

 

Danilo Restivo (campanianotizie.com)

Un caso extraño de fetichismo en el contexto del homicidio serial salió a la luz el 12 de noviembre de 2002, cuando Terry, de 14 años, y Caitlin, de 11, llegaron de la escuela a su casa en la ciudad británica Bournemouth. Las puertas estaban abiertas. Al entrar, las menores vieron huellas de pisadas en el corredor con dirección a la puerta de salida. El rastro provenía del baño, donde yacía muerta Heather Barnett, de 48 años, en medio de un charco de sangre.

Los detectives asignados al caso estuvieron encabezados por dos de los investigadores con más experiencia de la localidad, quienes, pese a los años dedicados a su oficio, se sorprendieron por la brutalidad del asesinato. La cabeza de la víctima había sido machacada con un objeto contundente, quizá un martillo. Asimismo, el cuerpo presentaba una gran cantidad de heridas provocadas por un cuchillo. Al lado de Barnett descansaban sus senos, que habían sido removidos al parecer con un escalpelo y, en lo que parecía una evidencia afortunada para la policía, en la mano de la mujer había un mechón de cabello.

Aparentemente, en un esfuerzo por salvar su vida, la víctima había logrado arrancar el mechón a su agresor. Sin embargo, las cosas no eran tan sencillas, sobre todo porque, como lo sospechó uno de los detectives, el fajo de cabellos había sido colocado a propósito en la mano de Barnett. Ese detalle alertó a los investigadores, pues era un indicio de que estaban frente a un asesino que respetaba su ritual.

Los detectives sabían que al menos en una de las casas o de los edificios del vecindario alguna cámara de seguridad tenía grabado el tránsito de personas por el lugar. Era momento de pedir ayuda a la ciudadanía. La respuesta de la gente fue inmediata. A las oficinas de la policía llegó un video en el que se veía a un hombre que daba vuelta en la calle donde vivía la víctima. El reloj de la cámara marcaba las 9:30 de la mañana, cerca de la hora en que, de acuerdo con los peritos, había ocurrido el homicidio.

Pero las autoridades recibieron un plus tan valioso como el video mismo: varias mujeres del área de Bournemouth reportaron que habían sufrido cortes en su cabello sin que se dieran cuenta, sobre todo en sus viajes en autobús. Con el análisis de ADN y los testimonios aportados se confirmó que el mechón encontrado en la mano de Barnett no pertenecía a ella y tampoco a su asesino.

Varios vecinos señalaron a un hombre de origen italiano de treinta y tantos años, que vivía en uno de los edificios aledaños al domicilio de la mujer: Danilo Restivo. Sin embargo, la ausencia de elementos que lo inculparan derivó en que fuera liberado.

La policía británica no se resignó y mantuvo el brío. Un paso importante en la investigación fue la participación del doctor Stuart Black, un académico universitario especializado en el análisis forense de restos humanos, que revisó los cabellos hallados en la mano de Barnett. Los resultados fueron sorprendentes, ya que Stuart no sólo determinó que el pelo pertenecía a una persona que vivía en el Reino Unido, sino que dicha persona había viajado por España, Francia y a un área urbana de Tampa, Florida, además de que en un lapso de tres meses había cambiado su dieta en un par de ocasiones.

 

Casos en Italia

La madre de Elisa Claps con una muestra del cabello de su hija (thesun.co.uk)

Como parte de la investigación la policía británica se puso en contacto con su homóloga en Italia, estableciendo una fuerza de trabajo conjunta. Danilo Restivo figuraba en uno de los archivos como sospechoso en la desaparición de una adolescente de 16 años llamada Elisa Claps. Y como había sucedido en Inglaterra, varias mujeres de Italia reportaron que alguien les había cortado un mechón de cabello mientras viajaban en autobuses urbanos.

En marzo de 2010, la policía de Potenza, Italia, encontró el cuerpo momificado de una mujer en el ático de una de las iglesias de la ciudad. Los análisis forenses determinaron que era Elisa Claps, quien se había reunido con Restivo el día de su desaparición.

Mientras tanto, la policía de Inglaterra encontró el caso del asesinato de una estudiante surcoreana de 26 años llamada Jong-Ok Shin, quien desapareció para ser hallada brutalmente acuchillada el 12 de julio de 2002. Tenía un mechón de cabellos en una de sus manos. Poco tiempo después sería atacada Heather Barnett.

El 19 de mayo de 2010, Danilo Restivo fue arrestado por el asesinato de Barnett. Al registrar su departamento, la policía halló en el disco duro del sospechoso fotografías de dos jóvenes aún desaparecidas, ambas en Italia: Erika Ansermin, de 27 años, y Cristina Golinucci, de 21. La investigación continúa y hay el temor de que el actual número de homicidios de Danilo Restivo sea conservador.