París acoge una exposición sobre corazones rotos

La exposición itinerante, creada en 2006 en Croacia, ha viajado por más de 20 ciudades en todo el mundo. En cada parada, los locales han contribuido con sus propias reliquias que querían compartir con el mundo. En París, la exposición alcanzó un récord con más de 100 recuerdos donados

POR Reuters/ Europa Press

 

La exposición itinerante, creada en 2006 en Croacia, ha viajado por más de 20 ciudades en todo el mundo. En cada parada, los locales han contribuido con sus propias reliquias que querían compartir con el mundo. En París, la exposición alcanzó un récord con más de 100 recuerdos donados

 

(america.rendezvousenfrance.com)

París. Puede que París sea la ciudad del amor, pero durante un mes la querida capital está llena de corazones quebrantados resultantes de relaciones sentimentales fallidas que se han reunido en una nueva exposición. El Museo de las Relaciones Rotas forma parte de un mercadillo y es lugar de descanso final para muchos objetos, extraños y cotidianos, testigos de que un amor salió mal.

De momento, “no estamos creando un cementerio”, explica Olinka Vistica, encargada de la exposición, añadiendo que el espectáculo era, sin embargo, “una especie de acto de despedida”.

La exposición itinerante, creada en 2006 en Croacia, ha viajado por más de 20 ciudades en todo el mundo. En cada parada, los locales han contribuido con sus propias reliquias que querían compartir con el mundo. En París, la exposición alcanzó un récord con más de 100 recuerdos donados. La muestra es una mezcla de contribuciones parisinas e internacionales.

“En París, como en otras grandes ciudades, la gente vive rápido, sus relaciones van y vienen y el adulterio se ha generalizado”, señala Vistica.

Este museo nació como tal a raíz de una ruptura, la de la productora de cine Vistica, y Grubisic, un artista, y comenzó siendo una exposición temporal en los jardines de una galería de Zagreb que se inició gracias a contribuciones de amigos.

Seis años más tarde, dicen que trabajar en el museo les ha ayudado a respetarse más el uno al otro mientras continúan colaborando.

Unas rastas; unos tacones de aguja rojos comprados en el barrio de Pigalle de la capital francesa, donde abundan los escaparates picantes; un pato de plástico verde y por supuesto un anillo de boda que no llegó a utilizarse, se exhiben en el sótano de una antigua funeraria municipal convertida en centro cultural.

Textos de varias extensiones y formatos, desde unas pocas palabras a efusivos poemas, acompañados por muestras de amor anónimas, junto al nombre de la ciudad en la que floreció el amor. Lo más sorprendente son las dos fechas, la de inicio y la de fin.

“Hay algo valioso en las rupturas porque ofrecen una nueva perspectiva sobre el amor”, abunda Vistica. “Estos objetos no valen nada, es un mercadillo, pero tratamos de mostrarlos con dignidad y crear una especie de templo”.

Vistica afirma que la exhibición parisina, abierta al público hasta el 20 de enero, puede ser simbólica pero no sensiblera.

 

Diciembre 23, 2012.