POR Teófilo Huerta

 

La premiación del 39 Certamen Literario del Centro Deportivo Israelita llegó justo cuando por fin se gestaba la tregua entre israelitas y palestinos

 

(skyscrapercity.com)

En días recientes se llevó a cabo la premiación del 39 Certamen Literario del Centro Deportivo Israelita. Semanas previas a ello tuve el honor de participar en el jurado del género de relato.

Advertí en muchos de los trabajos, principalmente de las categorías de secundaria y preparatoria, un doloroso recuerdo (así haya sido a través de la enseñanza escolar y familiar) del ignominioso suceso del Holocausto. Pero más allá de la referencia histórica, lo más impactante fue descubrir en varios escritos cierto vacío existencial de los muchachos, tanto por la tragedia judía heredada como por la violencia e inseguridad exacerbadas en nuestros días.

Literariamente, los trabajos eran impecables, seguramente también por la supervisión de los profesores, pero realmente los relatos estaban bien redactados, tenían intensidad y muy buena estructura.

Recibí en el momento del dictamen el obsequio de una revista conmemorativa exactamente del Holocausto y ello me permitió adentrarme en el drama del pueblo judío y a comprender un poco más el arraigo a su origen y su noble solidaridad, pero también su marcado dolor por los continuos éxodos y exilios. En la premiación pude respirar la comunidad que conforman estos seres que a pesar de la asimilación de lo mexicano sobreponen su israelismo.

La premiación también llegó en momentos difíciles, justo cuando por fin se gestaba la tregua entre israelitas y palestinos. Difícil balance que desde el exterior se pretenda hacer. El pueblo judío tan discriminado y masacrado, recurre a las armas en defensa de su legitimidad, pero cualquier humano sabe que las armas no conocen el humanismo, máxime cuando más allá de terroristas en medio hay hogares, familias, mujeres y niños inocentes.

La preparatoriana Raquel Cohen se expresa así:

“Temidos

dolientes

llamaban al cielo.

Mándanos la salida.

Se despidieron uno a uno

Shalom a los que cayeron

y que nunca regresarán”.