Enero 15, 2013. Nagisa Oshima, un imperio provocador

El director japonés, considerado uno de los más audaces y controvertidos de Japón, falleció a los 80 años en un hospital de Tokio a causa de una neumonía. Había sufrido una hemorragia cerebral en 1996 que le causó una parálisis y le obligó a seguir una larga rehabilitación

POR EFE

 El director japonés, considerado uno de los más audaces y controvertidos de Japón, falleció a los 80 años en un hospital de Tokio a causa de una neumonía. Había sufrido una hemorragia cerebral en 1996 que le causó una parálisis y le obligó a seguir una larga rehabilitación

 Escena de El imperio de los sentidos (bbfc.co.uk)

El cineasta japonés Nagisa Oshima, director de películas como El imperio de los sentidos o Feliz Navidad, Mr. Lawrence, ha fallecido a los 80 años en un hospital de Kanagawa, al sur de Tokio, a causa de una neumonía, informó la televisión pública NHK.

Considerado uno de los directores más audaces y también más controvertidos de Japón, Oshima fue en los años 60 una de las figuras emblemáticas de la llamada “nueva ola” nipona, y en las décadas posteriores se convirtió en uno de los nombres con mayor proyección del cine de su país.

En los años 60, Oshima se consolidó como una de las figuras más críticas de la sociedad y la política de su tiempo El cineasta estaba casado con la actriz Akiko Koyama, que lo acompañaba en el momento de su muerte en el hospital de Fujisawa, en Kanagawa, de acuerdo con NHK.

Oshima había sufrido una hemorragia cerebral en 1996 que le causó una parálisis y le obligó a seguir una larga rehabilitación, aunque en 1999 volvió a la dirección con la película Taboo (Gohatto), el que sería su último largometraje.

Nacido en Okayama en marzo de 1932, Nagisa Oshima estudió derecho en la Universidad de Kyoto, donde destacó por su activismo de izquierdas y desarrolló su afición por la escritura y el teatro. Al concluir sus estudios ingresó en una productora local, pero pocos años después desencantado creó su propia compañía, que fracasaría comercialmente y le obligaría a trabajar para la televisión.

En los años 60, se consolidó como una de las figuras más críticas de la sociedad y la política de su tiempo, que denunciaba con crudeza en películas que a menudo tenían como protagonistas a personajes rebeldes o criminales. Entre sus obras de aquella época destacan filmes como Los placeres de la carne (1965), Los ninjas (1967) o Diario de un ladrón de Shinjuku (1968), pero fue El imperio de los sentidos (1976) la que le consagró a nivel internacional.

La película, con un fuerte contenido sexual, fue censurada en Japón y rechazada en el Festival de Cine de Nueva York, pero obtuvo el Premio Internacional del Festival de Cine de Cannes y un amplio reconocimiento internacional.

Las cintas del cineasta nipón han sido objeto de homenaje en numerosos certámenes, entre ellos el Festival de Internacional de Cine de San Sebastián, que el pasado noviembre anunció que en su próxima edición Oshima será objeto de una retrospectiva que reunirá todos sus largometrajes para la gran pantalla.