Reloj de pulsera: con el tiempo contado

En su afán de ganar más dinero la empresa Ingersoll Watch Company creó una estrategia para persuadir a los hombres de utilizar un producto femenino. La táctica se centró en salvar vidas de los soldados americanos que se encontraban combatiendo en la I Guerra Mundial

POR Patricia Quintana

 En su afán de ganar más dinero la empresa Ingersoll Watch Company creó una estrategia para persuadir a los hombres  de utilizar un producto femenino. La  táctica se centró  en salvar vidas de los soldados americanos que se encontraban combatiendo en la I Guerra Mundial

 (flix66.com)

“Cada vez hay menos personas que usan el reloj pulsera y esto es una tendencia mundial”, menciona en Infobae. com el experto Juan Raab, el primer vocal de la Cámara Argentina de Joyería, Relojería y Afines.

Las razones son diversas: motivos personales, la convergencia tecnológica y sentirse atado al tiempo como describió el escritor argentino, Julio Cortázar en Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj: “Cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo (…) algo que no es tuyo pero debes atar tu cuerpo”.

Esta analogía puede servir para entender por qué las  personas ya no usan reloj, a pesar de que en el mercado hay una inmensa variedad de estos objetos y a precios accesibles como los digitales que provienen de China, en 15 pesos, aunque también hay relojes que marcan estatus por su valor como los Rolex.

Actualmente el tiempo del reloj pulsera esta contado, pero no siempre fue así, pues como menciona el Académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España, José  Daniel Barquero Cabrero, en el siglo XX este objeto adquirió una fuerte relevancia por su  significado patriótico y humanitario.

Todo comenzó así: a principios del siglo XX, la empresa de manufactura relojera en Estados Unidos Ingersoll Watch Company quería un aumento en las ventas de relojes pulsera, pero no encontraba una estrategia para que su producto  abarcara todo tipo de mercado, pues en aquella época las mujeres eran las únicas en usar este tipo de reloj, por ser un símbolo de feminidad.

Sin embargo, José Daniel Barquero Cabrero, en el libro Enciclopedia del reloj de bolsillo, menciona que en su afán de ganar más dinero la empresa mencionada creó una estrategia para persuadir a los hombres  de utilizar un producto femenino. La  táctica se centró  en salvar vidas de los soldados americanos que se encontraban combatiendo en la Primera Guerra Mundial.

Lo anterior porque en el campo de batalla los soldados se encontraban con tres problemas al ver la hora en el reloj de bolsillo, que formaba parte del atuendo militar: el primero era que el soldado al encender un cerillo en la noche para ver la hora podía ser blanco de un francotirador; el segundo problema era que el cristal convexo en el día reflejaba la luz del sol como un espejo y podía revelar su posición y el tercero era que la cadena del reloj bolsillo se enredaba al arrastrarse por el suelo o las trincheras.

Esta estrategia logró persuadir a todo público, pues las personas no querían que murieran más soldados en la guerra y menos por culpa de un reloj, lo que hizo que las ventas se dispararan y cambiaran los hábitos de la opinión pública de que el reloj pulsera era sólo para las mujeres, pues lo hombres también lo ocupaban como símbolo de elegancia y estatus social.

Quizá la convergencia tecnológica haya cambiado esta opinión sobre el reloj pulsera y sean cada vez menos personas las que lo ocupan porque, como dice Juan Raab, “Entramos en una forma de uso donde uno se pregunta qué hora es y se lo responde mirando el celular o el mp3”.

 

Tomado de: Yahoo. Noticias! Enero 15, 2017.