El general Prim, estrangulado y suplantado por sus asesinos

“El hallazgo más sorprendente e inesperado” son los surcos y marcas en el cuello de la víctima, “compatibles con una posible estrangulación a lazo”, señala un estudio

Madrid. El general Juan Prim es “prácticamente imposible” que sobreviviera a sus heridas los tres días que oficialmente se dijo, tras el atentado de 1870, y su momia presenta señales “compatibles con una posible estrangulación a lazo”, además de que fue “suplantado por sus asesinos”. Así lo señala en sus conclusiones la Comisión Prim de Investigación, formada por expertos de la Universidad Camilo José Cela, que han estudiado el cuerpo embalsado del que fuera presidente del gobierno (septiembre de 1869 – diciembre de 1870). “Hemos resuelto un crimen del siglo XIX con los avances tecnológicos del siglo XXI”, ha señalado el presidente de la Comisión, Francisco Pérez Abellán, para quien la realidad de la muerte del general “está en su momia”, conservada en Reus (Tarragona) perfectamente 142 años después. “El hallazgo más sorprendente e inesperado” son los surcos y marcas en el cuello de la víctima, “compatibles con una posible estrangulación a lazo”, señala el texto. Los surcos en el cuello “encajan así en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza física como su fortuna de salir indemne”. Dichas señales han sido estudiadas “hasta descartar artefactos postmorten capaces de producirlas y procedimientos de embalsamamiento”, aunque seguirá la investigación hasta despejar la última duda”. (Efe).