Detención de Joseph Kallinger (www.npr.org)

Voz de tumba

En 1973, en Australia, un hombre eligió tres víctimas al azar después de que su hijo, desde la tumba, le ordenó asesinar a siete personas para completar un ritual que le permitiría regresar de la muerte

POR José Luis Durán King

 En 1973, en Australia, un hombre eligió tres víctimas al azar después de que su hijo, desde la tumba, le ordenó asesinar a siete personas para completar un ritual que le permitiría regresar de la muerte

Detención de Joseph Kallinger (www.npr.org)Detención de Joseph Kallinger (www.npr.org)

A los 15 años de edad, Joseph Kallinger escuchó la voz de Dios, que le urgía a realizar experimentos ortopédicos para salvar a la humanidad. Por supuesto, el joven era incapaz de relacionar la voz del Altísimo con los movimientos extraños de su cabeza y con el cambio de su conducta, misma que obligó a sus padres a colocar doble cerradura en la habitación y a su progenitor a dormir con un bat de beisbol al lado de la cama. John Wayne Gacy Jr. decía que su interior lo habitaban tres personas. Una de ellas, “Jack”, fue la que le ordenó asesinar a 33 jóvenes y adolescentes. Kenneth Bianchi, quien en sociedad con su primo Angelo Buono convirtió las colinas de Los Ángeles en un tiradero de mujeres, decía que desde joven platicaba con “Steve”, un individuo de su misma edad, que nadie jamás conoció simple y sencillamente porque era parte de la imaginación del homicida. “Steve”, de acuerdo con Bianchi, fue el que lo dirigió en la serie de asesinatos que cometió en compañía de su irascible y violento primo.

Muchos asesinos seriales se han referido a voces extrañas que los orillaron a cometer actos criminales. Los especialistas en el estudio de la mente han denominado a dicho estado Desorden de personalidad múltiple. La alucinación auditiva, para quien padece dicho desorden, es tan poderosa que parece tomar el cuerpo y el pensamiento como rehenes.

En 1973, en Australia, un hombre eligió tres víctimas al azar después de que su hijo, desde la tumba, le ordenó asesinar a siete personas para completar un ritual que le permitiría regresar de la muerte.

 

Nacimiento

(http://www.sleuthsayers.org/search/label/Archibald%20McCafferty)

Archibald Beattie McCafferty nació en Escocia, pero a los 10 años emigró junto con sus padres, Archie y Clementine, a Sydney, Australia, en busca de mejores oportunidades laborales. El plan era perfecto, sólo que el adolescente Archibald tenía otros objetivos. Por ejemplo, al cumplir 12 años ya purgaba en un reformatorio para menores una pequeña condena por robo. Al llegar a los 18 sumaba cinco ingresos en instituciones judiciales y estaba considerado un delincuente juvenil incorregible. A los 24, tenía un récord de 35 convicciones por diferentes delitos, entre otros, robo de autos, intrusión en casas, asalto, venta de objetos robados y vagancia. Pese a su historial, Archibald no era considerado un hombre violento, aunque algunos de sus pasatiempos sugerían que algo no estaba muy bien cimentado en su mente, ya que alguna vez confesó en una entrevista psiquiátrica que disfrutaba mucho estrangulando aves, gatos y cachorros de perro.

En 1972, los padres de Archibald respiraron con alivio cuando su hijo les anunció que se casaría con Janice, una recepcionista de hotel. El matrimonio era una esperanza de que el individuo sentara cabeza y corrigiera un poco su vida. Pero la realidad hizo añicos los buenos propósitos, pues el matrimonio duró sólo seis semanas a causa de las infidelidades de Archibald. Pese a la brevedad de la unión, Janice quedó embarazada. Como buen macho que desea gritar su sufrimiento a los cuatro vientos, Archibald tomó las drogas y el alcohol como escape y paliativos de su presunto dolor. Por supuesto, todas las noches, en un estado severo de intoxicación, acudía al nuevo domicilio de Janice para insultarla.

El 4 de febrero de 1973 nació Craig McCafferty, un acontecimiento que alegró la vida de Archibald, aunque no lo suficientemente como para que el hombre dejara la bebida y el consumo de drogas. Janice hacía lo posible por impedir que Archibald se llevara al bebé consigo, pues siempre existía la posibilidad de un accidente automovilístico, dadas las condiciones de embriaguez en las que cotidianamente actuaba el individuo.

Con todos los pronósticos en contra, Craig McCafferty murió a las seis semanas de nacido, sólo que por causas diferentes a las que Janice temía: fue ella la que una noche accidentalmente aplastó y asfixió al pequeño mientras lo amamantaba. Para Archibald, no se trató de un accidente y estaba dispuesto a vengarse.

 

Luz en el cementerio

(www.flickriver.com)

Archibald McCafferty declararía después de ser detenido que una noche en el cementerio, mientras planeaba uno de sus asesinatos, vio resplandecer una luz en la tumba de su hijo. Al acercarse vio una figura que le dijo: “Papá, ¿eres tú, papá?” Archibald respondió que era imposible lo que estaba ocurriendo, pues su hijo estaba muerto. La imagen presuntamente respondió que si quería que regresara a la vida, su padre debía asesinar a siete personas. Ya para entonces, Archibald había asesinado a dos víctimas, alentado por la voz de su hijo, aunque era la primera vez que la voz estaba acompañada por una visión.

Junto con una pandilla de seis adolescentes y jóvenes, Archibald McCafferty asesinó a George Anson, de 50 años; Ronald Neil Cox, de 42; y Evangelos Kollias, de 24.

Archibald fue condenado a prisión de por vida. Sin embargo, el 19 de abril de 1997 fue dejado en libertad y deportado a su natal Escocia. Durante su estancia en prisión fue considerado el reo más problemático en la historia penitenciaria de Australia, pues no sólo continuó su consumo de drogas, sino que se sospecha que formó parte de un escuadrón de la muerte al interior del penal.

En julio de 2002, Archibald fue detenido en Nueva Zelanda por no declarar sus antecedentes penales. Nuevamente fue enviado a Escocia. Las autoridades creen que el hombre intentará regresar a Australia a como dé lugar, pues siempre mantuvo su promesa de que asesinaría a Janice, a quien culpaba de la muerte de su hijo.