La lordosis sexual y los tacones

La lordosis es una postura en la que la hembra arquea la parte inferior de la columna propulsando el trasero hacia atrás y, si tiene cola, la levanta o la aparta a un lado exponiendo los genitales. Los caballos, gatos y ratas tienen una respuesta lordótica exagerada pero también se ve en cerdos y algunos primates

POR Pitiklinov

 La lordosis es una postura en la que la hembra arquea la parte inferior de la columna propulsando el trasero hacia atrás y, si tiene cola, la levanta o la aparta a un lado exponiendo los genitales. Los caballos, gatos y ratas tienen una respuesta lordótica exagerada pero también se ve en cerdos y algunos primates

Imagen de Jan Saudek

La receptividad en las hembras de los animales responde a elevaciones en las hormonas sexuales femeninas. Estas hormonas, actuando a través de complejas vías en la médula espinal y en el cerebro, dan lugar a conductas de emparejamiento predecibles, e incluso a posturas. Una de estas posturas en particular indica sin ninguna duda que la hembra es receptiva. La conocen muy bien biólogos, ganaderos y veterinarios, y se denomina lordosis. La lordosis es una postura en la que la hembra arquea la parte inferior de la columna propulsando el trasero hacia atrás y, si tiene cola, la levanta o la aparta a un lado exponiendo los genitales. Los caballos, gatos y ratas tienen una respuesta lordótica exagerada pero también se ve en cerdos y algunos primates. De acuerdo con Donald Pfaff, un experto en lordosis de la Universidad Rockefeller, se trata de una respuesta neuroquímica observable en todos los cuadrúpedos. Según explica, una señal nerviosa disparada por el contacto del macho sube por la médula espinal hasta el mesencéfalo. Estas células nerviosas reciben la influencia de señales hormonales procedentes del hipotálamo ventromedial. Si la hembra ha recibido dosis adecuadas de estrógenos y progesterona la señal del hipotálamo dirá: “Adelante, emparéjate, haz la conducta de lordosis”. En caso contrario la señal es: “Resiste, patea, huye”.

Como algunas erecciones, la lordosis se considera reflexógena, una respuesta espontánea producida por hormonas estimulada por el tacto. Sin embargo, el miedo y la ansiedad pueden interferir con esta respuesta. Mientras que algunos investigadores dicen que las hembras humanas no muestran esta respuesta, Pfaff señala que gran número de mecanismos hormonales y nerviosos se conservan cuando nos movemos de animales inferiores al hombre. En su libro Man and Woman: An Inside Story, Pfaff comenta que las funciones elementales del hipotálamo, la ovulación femenina, la erección masculina y la eyaculación (que es un proceso ancestral) son muy similares en toda la linea filogenética.

Puede que las mujeres no muestren una postura lordótica tan marcada, pero si nos ponemos a buscar vemos que está por todos lados y voy a poner algunos ejemplos. La encontramos en las fotografías o lustraciones pin-up como ésta:

La más icónica de todas estas fotografías, de 1943, que fue un éxito durante la II Guerra Mundial, es la de Betty Grable, donde vemos la espalda ligeramente arqueada en una leve lordosis, mientras solicita al observador por encima del hombro.

 

Betty Grabble (www.cineforever.com)

 

La inolvidable fotografía de Marilyn Monroe de Seven Year Itch de la alcantarilla del metro también nos muestra una lordosis similar con las nalgas proyectadas hacia atrás mientras se sujeta la falda (se dice que se recortó un tacón más que el otro para conseguir un mayor efecto).

 

Marilyn Monroe (moviebuzzers.com)

 

Un ejemplo más reciente y algo más sutil es la portada de Irina Shayk de Sports Illustrated de 2011. Con las rodillas en la arena, la espalda arqueada y el trasero hacia sus pies la postura lordótica es clara, aunque queda tal vez eclipsada por los pechos en primer plano que llaman probablemente más la atención.

 

Irina Shayk (gooltelevision.blogspot.com)

 

Un caso más evidente es el de la pop star Katy Perry en la publicidad del perfume Purrs, en plan disfraz felino y todo.

 

Katy Perry (www.sugarslam.com)

Y ahora vamos a lo de los tacones (os habréis fijado que en todas las fotos, menos en la de Irina en la playa, aparecen los tacones). Bien, la cuestión es que, de acuerdo con la antropóloga Helen Fisher, cuando la mujer viste tacones, éstos le provocan una lordosis más acentuada que la fisiológica al propulsar el trasero hacia atrás, arquear la columna para mantener el equilibrio, a la vez que marca los pechos. Por ello, las mujeres se sentirían más sexys con tacones y a los hombres les gustan las mujeres con tacones. De hecho, un estudio reciente plantea que los tacones son un estímulo supernormal, asunto que ya hemos tratado en este blog [Evolución y Neurociencias], que hace más atractivas a las mujeres. Según este estudio, los tacones acentúan ciertos patrones de la marcha femenina –pasitos más cortos y más giro de la cadera— que la hacen más atractiva para los hombres (lo que veían los hombres eran unos puntos de luz grabados de mujeres caminando con calzado plano y con tacón). Si todo esto fuera así, nos encontraríamos una vez más con un fenómeno cultural (los tacones) tras el que se encuentra oculto un mecanismo biológico muy antiguo. Nature y Nurture de la mano.

 

Referencia: Zoobiquity. What animals can teach us about being human. Virgin Books 2012.pag. 82-83

 

Tomado de: Evolución y Neurociencias. Marzo 2, 2013.