La muerte llegó con un regalo en la mano

El 24 de diciembre de 2008, Jeffrey Pardo, disfrazado de Santa Claus, visitó el departamento de su ex esposa, donde se reunían unas 30 personas. Con una pistola en una mano y un regalo en la otra comenzó a disparar antes de incendiar el lugar y suicidarse

POR José Luis Durán King

El 24 de diciembre de 2008, Jeffrey Pardo, disfrazado de Santa Claus, visitó el departamento de su ex esposa, donde se reunían unas 30 personas. Con una pistola en una mano y un regalo en la otra comenzó a disparar antes de incendiar el lugar y suicidarse

(veja.abril.com.br)

Bruce Jeffrey Pardo era considerado por sus vecinos una persona adorable, sociable, el tipo que en las festividades de fin de año decoraba su hogar con motivos de la temporada. La mañana del 24 de diciembre de 2008 se encontró en el camino a una de las mujeres del vecindario y amablemente le deseó feliz Navidad.

Un historial laboral hallado en su domicilio de Covina, un suburbio de Los Ángeles, California, indica que Pardo tenía un posgrado en ingeniería eléctrica y que había trabajado lo mismo en centros médicos que en compañías enfocadas a la producción aeroespacial. En octubre pasado fue despedido de una empresa especializada en la fabricación de sistemas de radar. Antes, en julio, fue separado de la firma ITT, donde prestaba sus servicios desde febrero de 2005. No se conocen las razones de su salida, pero un vocero de esa compañía explicó que la separación de Pardo no tuvo que ver con conducta violenta o con alguna enfermedad mental.

Tras ser despedido en octubre de 2008, Pardo hizo un viaje de un mes al medio oeste y al noreste de su país. Presuntamente hizo la travesía en un intento por conseguir empleo, aunque posiblemente se trató más de una huida temporal ante el miedo que le provocaba su situación actual de desempleado y de tránsito en un divorcio que comenzó en febrero de ese mismo año. Así, al regresar a Los Ángeles a principios de diciembre, se centró en el trámite de separación de la que fue su esposa por dos años.

De acuerdo con la información recabada por las autoridades, Sylvia Pardo había estado casada previamente con un hombre con el que vivió en Texas y Oklahoma. La documentación aportada para el divorcio señala que los Pardo nunca tuvieron hijos juntos, aunque Sylvia procreó tres hijos antes de casarse con Bruce Jeffrey: Amanda, de ocho años, Selina (de quien no se ha especificado su edad) y Sal, un adulto para quien Bruce Jeffrey nunca fue de su entera confianza. Sal llegó a comentar a uno de sus tíos que su padrastro de repente era un poco agresivo.

¿Y Bruce Jeffrey tenía hijos? De acuerdo con la reconstrucción de los hechos elaborada por el Departamento de Policía de Los Ángeles, una causa probable de las disputas que desembocaron en la solicitud de divorcio fue la existencia de un hijo de Bruce Jeffrey que éste ocultó a su esposa. Sylvia se dio cuenta de este secreto por la pensión que su cónyuge aportaba mensualmente. El enojo de Sylvia tuvo que ver más con el ocultamiento del hijo, que por el monto que Bruce destinaba a la manutención de su vástago desde antes incluso de que Sylvia y Bruce contrajeran matrimonio.

El reportero Stan Wilson, de la cadena estadunidense CNN, reveló que el hijo de Bruce Jeffrey era parapléjico desde los 13 meses de edad, como consecuencia de un incidente en una alberca, cuando Bruce decidió ir a la tienda, dejando solo a su hijo, quien gateó hasta la alberca, cayendo en ella. Elena Lucano y Bruce Jeffrey habían procreado un hijo en 2001, aunque nunca estuvieron casados. El día del accidente, Elena llegó a reunirse con su hijo y Bruce, cuando vio a éste subir a la ambulancia que trasladaría al menor en estado de inconsciencia al hospital. Bruce no se separó de su hijo durante la semana en que éste fue estabilizado. Sin embargo, el parte médico no fue alentador: el niño sufrió un severo daño cerebral que lo confinaría a una silla de ruedas por el resto de sus días. Seis meses después la relación entre Bruce y Elena terminó, así como los cuidados de Bruce por su hijo, a quien abandonó en sus circunstancias, limitándose a enviar dinero cada mes.

 

Cuento de Navidad

(www.huffingtonpost.com)

El 18 de diciembre de 2008, la Corte de Los Ángeles otorgó el fallo con el que concluyó el matrimonio entre Bruce Jeffrey y Sylvia Pardo. Los siguientes días fueron un infierno para Bruce, quien sabía que en una sociedad calvinista un desempleado tiene el mismo estatus que el de un desaparecido.

La noche del 24 de diciembre siguiente, alrededor de 30 personas de la familia de Sylvia se reunieron en un edificio de apartamentos de Los Ángeles. Estaban a unas cuantas horas de brindar por la Navidad cuando escucharon que alguien tocaba la puerta. Una niña de ocho años acudió a abrir. Al hacerlo, aún alcanzó a expresar con alegría que Santa Claus los había visitado. La niña obtuvo como respuesta un disparo en la mejilla hecho por Bruce Jeffrey Pardo, quien se había disfrazado de Santa Claus para la ocasión. En una mano portaba una pistola y en otra una caja envuelta con un moño de regalo. Nunca antes la presencia de Santa había provocado tanta algarabía como en esa ocasión. Comenzó a disparar, eligiendo a sus objetivos; la gente que no fue escogida para morir abandonó a toda prisa el departamento, ubicado en un tercer piso; algunos saltaron por las ventanas.

Después de disparar varias cargas, Bruce sacó de su caja de regalos un líquido flamable con el que roció muebles y paredes antes de prender fuego al inmueble. Ya no quiso o no pudo huir. No falleció en el lugar, pudo salir aunque con quemaduras de tercer grado en el cuerpo, lo que le impidió alcanzar el vuelo que lo conduciría a Canadá. Horas después, ya sin disfraz, con el dolor de las quemaduras y con plena conciencia de que su vida se había ido al caño, se colocó una bala en la cabeza en un estacionamiento. La policía encontró 17 mil dólares en una bolsa casi fundida a una de sus piernas.

Para Sylvia Pardo y otros ocho elementos más de su familia que también resultaron muertos, la Navidad en esa ocasión no estuvo llena de esperanzas.