Suicidio y armas de fuego, una epidemia en EU

La mayoría de los que quieren quitarse la vida invierten poco tiempo en planear el suicidio. Todo suele ser fruto de un impulso, y si el método elegido es un arma, hay pocas posibilidades de que el suicida pueda arrepentirse de su decisión, señala especialista

POR Jaime González

 La mayoría de los que quieren quitarse la vida invierten poco tiempo en planear el suicidio. Todo suele ser fruto de un impulso, y si el método elegido es un arma, hay pocas posibilidades de que el suicida pueda arrepentirse de su decisión, señala especialista

(dailycommune.com)

Desde que ocurrió la masacre en la escuela de Newtown en diciembre pasado, gran parte del debate en Estados Unidos se ha centrado en el papel que las armas de fuego tienen en las matanzas colectivas y los asesinatos, y en cómo limitar el uso de los fusiles de asalto y los cargadores de gran capacidad.

Sin embargo, algunas organizaciones han aprovechado la discusión para poner el foco sobre una realidad que muchas veces pasa desapercibida: cada año muchos más estadounidenses mueren por armas que usan contra sí mismos que como víctimas de homicidios.

Y es que, de acuerdo con datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, casi 19 mil de las 31 mil muertes por armas de fuego que se producen cada año en Estados Unidos fueron suicidios.

Lo que preocupa a los profesionales de la salud y a las autoridades es el alto nivel de efectividad que tienen las pistolas y los fusiles comparados con otros métodos: 85 por ciento de los intentos de suicidio con armas de fuego acaban en muerte, mientras que sólo 2 por ciento de los que se realizan con pastillas son exitosos.

Los psiquiatras y psicólogos hacen hincapié en que, si bien se deben examinar los motivos que llevan a alguien a querer quitarse la vida, también es importante analizar cómo la persona ha intentado suicidarse.

Es por ello que la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard ha puesto en marcha el proyecto Means Matter (los medios importan), para poner de relevancia el papel que las armas juegan en los suicidios.

 

“No es tan sencillo morir”

(www.health.com)

“Hay una tremenda disparidad en el porcentaje de muertes en función del método que se elige para el suicidio. No es tan sencillo morir en un intento de suicidio y las armas sin duda lo hacen más fácil”, señala Catherine Barber, directora de Means Matter.

De acuerdo con Barber, la mayoría de los que quieren quitarse la vida invierten poco tiempo en planear el suicidio. Todo suele ser fruto de un impulso, y si el método elegido es un arma, hay pocas posibilidades de que el suicida pueda arrepentirse de su decisión.

“He analizando cientos de suicidios y lo que más me llama la atención es que en muchos de los casos el día en que se llevó a cabo el suicidio ocurrió un evento que actuó como detonante. Una ruptura sentimental, una discusión en casa, problemas en la escuela… Los pensamientos suicidas no suelen durar mucho tiempo. Aparecen y luego puede que no regresen. Sólo una minoría de personas se mantiene en estado suicida durante un largo periodo de tiempo”, añade Barber.

En un estudio de 2005 realizado con un grupo de personas que sobrevivieron a un intento de suicidio, una cuarta parte de los entrevistados dijo haber planeado el acto suicida durante menos de cinco minutos.

Además, explica Barber, otras investigaciones señalan que 90 por ciento de las personas que intentan quitarse la vida sin éxito nunca acabarán muriendo por esta causa. De acuerdo con la especialista, sólo 10 por ciento cumplirá su propósito.

Las cifras de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ponen en evidencia la efectividad de las armas de fuego: pese a que en Estados Unidos poco más de 5 por ciento de los intentos de suicidio se realizan con armas, éstas están presentes en 55 por ciento de los suicidios que acaban en muerte.

Los expertos destacan que el papel fundamental que tienen las armas queda también demostrado por el hecho de que en los estados con un mayor número de propietarios de pistolas y fusiles se registran más suicidios.

 

A más armas, más suicidios

(www.jhsph.edu)

“Los suicidios ocurren en todo Estados Unidos, pero en los lugares con una acceso más sencillo a las armas hay un número de suicidios adicionales”, indica Kenneth Duckworth, psiquiatra y director médico de la Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales.

“Los estados con más armas tienen unos niveles de suicidio más altos –como Wyoming, Montana, Alaska y Nevada—, mientras que los nueve estados con un menor número de propietarios de armas tienen unas cifras de suicidio significativamente más bajas”, abunda el experto.

De acuerdo con Duckworth, cualquier legislación que se pueda aprobar en Washington para incrementar el control de armas hará poco para cambiar esa realidad. En su opinión, son los profesionales de la salud y los familiares de las personas con instintos suicidas los que deben actuar, limitándoles el acceso a las armas de fuego.

Catherine Barber, de Means Matter, comparte este enfoque. Explica: “En Reino Unido, en los años 60, el uso de gas doméstico era el método de suicidio más común (meter la cabeza en el horno). Pero cuando empezaron a reemplazar el gas altamente tóxico por uno menos letal, los suicidios por esa causa se redujeron un tercio. Lo mismo sucedió en Sri Lanka, donde los pesticidas eran el método más común de muerte por suicidio. En los años 90 dejaron de importar el pesticida más letal para los humanos y el porcentaje de suicidios con pesticidas bajó a la mitad en 10 años”.

Ante esas evidencias, en varios estados de Estados Unidos las autoridades realizan campañas para que los familiares de personas que atraviesan momentos difíciles sepan detectar los síntomas de una conducta suicida y guarden en un lugar seguro las armas para evitar que sean utilizadas en un acto impulsivo.

Según informaba recientemente el diario The New York Times, en lugares como Missouri, Wyoming y Carolina del Norte las autoridades reparten seguros para colocar en pistolas y rifles, y en Nueva Hampshire las tiendas reparten folletos con información sobre cómo poner las armas a buen recaudo, para evitar que familiares y amigos se autolesionen.

Catherine Barber lo tiene claro. “Todo lo que se pueda hacer para poner tiempo y distancia entre una persona y un método de suicidio altamente letal como un arma puede ayudar a salvar vidas”.

 

Tomado de: BBC Mundo. Marzo 4, 2013.