¡Viva Enrique Peña Nieto!

POR Severino Ortega Menchaca

 Ellos son los que hacen la revolución desde una computadora, porque nos hicieron creer en el gran poder de las redes sociales, cuando en realidad para acceder a ellas necesitas primero un aparato, luego una conexión a Internet, con lo cual generas un gasto que alimenta a las grandes transnacionales

(www.aztecanoticias.com.mx)

Cualquiera que sea el más imbécil de los cuatro lectores venidos a menos que tiene esta columna se habrá de ir con la finta, verá el título y pasará de largo, jamás la abrirá, es algo que tiene prohibido por censura política, también por censura de inteligencia; otro más abrirá la página cargado de odio, dispuesto a ejercer sus mejores argumentos en contra incluso antes de enterarse de lo que se dice; basta un título tan provocativo, tan moralmente adverso para las buenas conciencias de una caduca izquierda que se pierde el control, porque cómo es posible que una revista como Opera Mundi se preste a eso, Jesús del buen pastor, ellos que se dicen tan de izquierditas, y ese Severino que ha de ser pagado por el partido del Estado, porque para eso somos muy buenos, para las suspicacias, para imaginar lo peor, y tal vez, maldita sea, por eso puse el título a la columna, no sin antes comprobar, mientras bebo la tercera caguama de la tarde y escucho por cuarta vez el nuevo disco de Gatillazo, Esclavos del siglo XXI, el cual pueden escuchar completo en Internet, que corren tiempos políticos de víboras, conejos y ratas, muchas de ellas para fortuna nuestra tras de las rejas, aunque cuánto tiempo, quién sabe, lo que le dure la mano de la venganza al rey, si es que antes no decide su destierro, si es que no dentro de unos años las vemos ocupando alguna embajada de un país casi desconocido en cualquier clase de geografía.

Perdimos muchas de las batallitas frente a la policía, ahora ellos se agrupan mejor, los políticos afilan a diario sus colmillos y cualquier movilización social queda controlada si no es por infiltrados, que siempre los hay, por la autoridad, la cual incluso sin armas es capaz de agredir, que para eso y no otra cosa se hicieron los toletes y los escuditos, un buen día nos descubrimos con hambre y se entendió que para comer había que contar con unas pocas monedas en el bolsillo, y para contar con unas pocas monedas en el bolsillo había, de entre varias opciones, al menos dos dignas, una era conseguir trabajo y la otra era vivir de becas, de familiares, de prestado, esperar la muerte del padre y de la madre, heredar, tirarse en la hamaca y conquistar el reposo propio de nuestra intelectualidad; quienes optamos por la primera, porque carecíamos de padres ricos, sometimos nuestra rebeldía y libertad a un obeso patrón que nos mira con desprecio, fomenta más nuestro odio y quincenalmente nos ofrece unas cuantas monedas para no morir de hambre; qué mierda, tan sacrificados somos como los pobres que ahora mismo se sacrifican en nombre de palabras tan absurdas como democracia, la cual tras tantos y tantos años sólo ha conseguido más pobreza, apertura aún mayor en el gran canal que separa a los países pobres de los países ricos, los cuales continúan afianzando su poder, fomentando crisis que les permitan matar a unos cuantos, eliminar a los más pobres, pero nunca soltar más del dinero que se tienen permitido a diario, o que permiten organismos financieros que sostienen las sogas donde lucen los cuellos de cientos y cientos de países.

 

(www.hireanillustrator.com)

¿Qué mierda con EPN? Sí, lo imbécil que es nadie lo pone en duda, la manera en que llegó al poder tampoco, pero tras de su arribo a una presidencia propició que surgiera lo que se ha dado en llamar rebelditos de teclado, los que se dan a la tarea de subir a las redes sociales cuánta porquería caiga en sus manos, fotografías mal fotoshopeadas, comparaciones absurdas, poemas de la década de los 60 aplicados a donde se quiere, y todo eso con la finalidad de ejercer una rebeldía, de aparecer tan malo como el peor de los guerrilleros frente a la pantalla de una computadora de última generación, ¡mierda!, cuándo les dimos tanto poder a juniors así que desde casas de lujo pretenden hacer una revolución, están enterados y no lo quieren aceptar, que a un presidente no se le tumba con métodos de ese tipo, con estupideces de las cuales EPN ha de ser el primero en reírse, y luego qué, qué pasa, alguno de estos rebeldes puso el dedo en la llaga cuando se descubrió la peor mierda de una izquierda que se largó mientras dejaba a tantos y tantos cuerpo tierra, alguno cuando se descubrió el gran fraude de sindicatos que hasta el día de ayer se decían honestos, ¡uff!, maldición, cuarta caguama y teclear velozmente, y ellos son los que hacen la revolución desde una computadora, porque nos hicieron creer en el gran poder de las redes sociales, cuando en realidad para acceder a ellas necesitas primero un aparato, luego una conexión a Internet, con lo cual generas un gasto que alimenta a las grandes transnacionales y hasta ese hombre del cual tantos y tantos reniegan porque es uno de los más ricos en un país con más de 80 millones de pobres, ¿se lo han preguntado? ¿Se han hecho la pregunta acerca de si una rebeldía tan bien armada y elaborada no sirve al mismo presidente del que se quejan? Dirán ustedes que mis conocimientos en materia política son escasos, pero eso no me impide opinar acerca del fenómeno que se da en las redes sociales desde que ganó EPN; dirán que es una manera de burlarse de la realidad, y hablarán de esa tontería acerca del espíritu fiestero mexicano, qué más da, pero la verdad es de que es lamentable que revolucionarios ocultos tras de las pantallas no salgan a la calle a defender lo que se tenga que defender como lo han hecho en las revoluciones auténticas: a chingadazos, he dicho, qué mierda.