POR Gabriel Ríos

El punto de partida poético de Jorge Luis Borges tiene que ver con la época, reflejo del pensamiento encarnado en la ciudad de Buenos Aires

Borges(gloriabendita-mmm.blogspot.com)

Jorge Luis Borges buscaba variedades para sus posesiones literarias, que se resumen en obras intensas, conmovedoras, como el caso del poemario Los conjurados, publicado en 1985, un año antes de su muerte. De una melancólica y dulce despedida, señala Myrta Sessarego, autora del libro Borges y el laberinto.

—¿Por qué decía Jorge Luis Borges que la literatura universal no es realista?

—Quizá por sus incansables lecturas de Homero, Dante y Cervantes. Por ese mundo de su infancia poblado de volúmenes de Stevenson, Kipling, Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, Jack London y Mark Twain. O tal vez porque pensaba con frecuencia en su padre, Jorge Guillermo Borges.

—Cuando muere su padre, comentó Sessarego, Borges sufre un accidente. Al subir por una escalera de pronto siente que algo le ha rozado el cuero cabelludo. El filo de una ventana lo había herido y a pesar de los primeros auxilios, la infección se diseminó y durante una semana no pudo dormir. Perdió el habla y tuvo que ser operado de urgencia. Jorge Luis Borges llegó a temer por su integridad mental. Cuenta su madre, que tan pronto como regresó del hospital, con una valentía inusitada, escribió su primer cuento: Pierre Menard, autor del Quijote.

—El punto de partida poético de Jorge Luis Borges tiene que ver con la época, reflejo del pensamiento encarnado en la ciudad de Buenos Aires. ¿La frase “el sueño de uno es parte de la memoria de todos”, revela en la obra de Borges a un Dios vertiginoso, imaginativo, terrenal y cotidiano?

—Así lo creo, precisó: en el momento climático de la conversación, la autora de Borges y el laberinto se volcó en la devoción estética y en el movimiento de la libido hacia el origen, liberando su mente del análisis y expresando palabras de Borges, el creador de La rosa profunda: la totalidad está hecha de claroscuros.

Ante una serie de preguntas sobre el poeta, Myrta Sessarego deletreó un texto-homenaje a Jorge Luis Borges titulado Ulises demorado: el fabulador departiendo los frutos del lenguaje universal. Myrta siguió hablando y se refirió a la fantasía como algo grande en la vida de Borges, la misma que iluminó Los conjurados.