El hombre que combatía a los monstruos

A finales de los años 70, los instructores del FBi Robert Ressler y John Douglas concluyeron que necesitaban más conocimientos de los que los libros proporcionan, por lo que decidieron “ir con los expertos”: las personas que cometen los delitos, para así averiguar por qué cometen sus crímenes

POR Redacción Opera Mundi

 A finales de los años 70, los instructores del FBi Robert Ressler y John Douglas concluyeron que necesitaban más conocimientos de los que los libros proporcionan, por lo que decidieron “ir con los expertos”: las personas que cometen los delitos, para así averiguar por qué cometen sus crímenes

Ressler(www.freelancestar.com)

En los años 70, los instructores de la academia del FBI en Quántico, Virginia, Robert K. Ressler y John Douglas, iniciaron un pasatiempo profesional que rendiría grandes frutos al estudio de la mente criminal: comenzaron a visitar las prisiones para entrevistar a asesinos prominentes.

Como dicta el refrán “Más vale pedir perdón que pedir permiso”, Ressler recomendó a su compañero que hicieran su trabajo sin avisar a la sede. Estuvieron de acuerdo, y ambos continuaron normalmente con su jornada diaria, e invirtieron los fines de semana en visitar a sus peculiares objetos de estudio.

Ressler, a quien se acredita el término “asesino en serie”, murió el pasado 5 de mayo en su casa en el condado de Spotsylvania. Tenía 76 años y padecía la enfermedad de Parkinson.

Las conclusiones del trabajo de Ressler y Douglas derivaron en una herramienta de investigación conocida como perfiles criminales, la cual desde entonces ha ayudado a los investigadores en todo el mundo.

Los perfiles criminales se enfocan en los autores de un delito y ofrecen rasgos que éstos poseen y acciones que pudieron tomar antes y después del crimen. “Es sólo una faceta de lo que se denomina análisis de investigación”, señala Douglas. El análisis incluye el estudio de la escena del crimen, la auscultación detenida de los informes forenses y el aprendizaje para entender qué tipo de persona era la víctima.

A finales de los años 70, Ressler y Douglas impartían sus cursos. Pero se dieron cuenta de que algo faltaba. Concluyeron que necesitaban más conocimientos de los que los libros proporcionan, por lo que decidieron “ir con los expertos”, es decir, con las personas que cometen los delitos, para así averiguar por qué cometen sus crímenes.

Algunos de los “expertos” que se dejaron entrevistar fueron Charles Manson, David Berkowitz (El Hijo de Sam), Ed Kemper y John Wayne Gacy.

“Comenzamos a ver un patrón”, señala Douglas, “realmente era como el diagnóstico de una enfermedad”.

Producto de sus investigaciones fueron los libros Sexual Homicide: Patterns and Motives y Crime Classification Manual.

Para Kenneth Lanning, quien trabajó en 1981 con los investigadores en la Academia del FBI en la investigación de los delitos contra los niños, indica que Ressler y Douglas fueron “los padres verdaderos” del concepto de investigación que combina tres campos normalmente separados: la docencia, la investigación y el trabajo de campo.

Tras jubilarse, Robert Ressler escribió su obra autobiográfica Whoever Fights Monsters (Quienes combaten a los monstruos), Justice Is Served (La justicia está servida) I Have Lived In the Monster (He vivido en el monstruo).