Un estricto padre de familia

Después de asesinar a sus hijos, esposa y madre, transcurrieron 18 años para que John List enfrentara la justicia. Huyó hacia Denver, donde cambió su nombre por el de Robert Clark, dejó de vestir traje y corbata y optó por los jeans y las camisas de manga corta. Volvió a casarse y todo parecía ser miel sobre hojuelas

POR José Luis Durán King

Después de asesinar a sus hijos, esposa y madre, transcurrieron 18 años para que John List enfrentara la justicia. Huyó hacia Denver, donde cambió su nombre por el de Robert Clark, dejó de vestir traje y corbata y optó por los jeans y las camisas de manga corta. Volvió a casarse y todo parecía ser miel sobre hojuelas

(www.murderpedia.org)

Nadie reclamó el cuerpo de John List, quien falleció a los 82 años de una trombosis pulmonar el 21 de marzo de 2008 en la prisión estatal de Nueva Jersey. Las autoridades intentaron, sin éxito, comunicarse con Delores, la mujer con la que List vivió antes de ser detenido en 1989, 18 años después de cometer los delitos que le significaron que un jurado lo condenara en 1990 a prisión perpetua. Los restos de List permanecieron un tiempo en el centro médico del condado de Mercer antes de ser devueltos a las instalaciones penitenciarias, donde fue cremado, sus cenizas vertidas en un pequeño baúl y enterradas en el cementerio al interior del recinto penitenciario.

John List era un burócrata, hombre metódico y luterano, al que le gustaba que las cosas estuvieran en su lugar. En septiembre de 1971, la policía amonestó a Pat, la hija mayor de List, por fumar y caminar por la calle después de medianoche. Además de Pat, de 16 años, la familia se integraba con la señora Helen, de 45 años, esposa de List; sus dos hijos, John y Frederick, de 15 y 13 años, respectivamente, y la madre del individuo, Alma, de 85 años.

La noche del incidente con la policía, List quiso reprender a su hija, pero su esposa se interpuso y evitó la acción. Para el hombre, la rebeldía de Pat y la oposición de su cónyuge representaban signos ominosos y estaba seguro de que ambas irían directo al infierno. Era necesario hacer algo para evitarlo.

En octubre, List adquirió un lote de armas de fuego, apuntando en el registro que era para la protección de su hogar. Durante varios días, el hombre no pudo quitarse de la mente el episodio vivido con esposa e hija. Finalmente tomó una decisión.

 

Un mes después

(escritoconsangre1.blogspot.com)

El 7 de diciembre, un vecino vio que en el interior del domicilio de los List las luces continuaban prendidas, como lo estaban desde hacía varios días. El inmueble daba la apariencia de estar abandonado. El hombre decidió dar parte a la policía. Cuando las autoridades llegaron tuvieron que meterse por una ventana, ya que nadie salió cuando tocaron el timbre de la residencia. El frío en el interior de la casa era tan fuerte como el que hacía en el exterior. Para completar la atmósfera de misterio, una música de órgano se escuchaba tenuemente, provocando en los agentes “la sensación de estar en una iglesia”, declararía uno de ellos posteriormente.

La policía caminó hacia el fondo la enorme casa. Las luces estaban encendidas en la sala, pero más allá todo era penumbras. Guiados por el aroma a descomposición llegaron a una de las habitaciones. En cuanto los agentes se acostumbraron a la oscuridad vieron cuatro cuerpos en el suelo, colocados en fila sobre unas bolsas de dormir. Eran los hijos de John List. En la cocina estaba el cadáver de la esposa, aún con un trozo de pan tostado en la boca y, en la parte de arriba, la madre del jefe de la familia estaba tirada sobre una alfombra. Un médico del vecindario hizo notar a los agentes que faltaba el cuerpo de John List.

La esposa y la madre de List fueron las primeras en morir, en la mañana del 9 de noviembre de 1971. John List las asesinó. Después de cumplir la primera parte de su misión, el hombre decidió esperar a que sus hijos regresaran de la escuela, mientras se preparó el desayuno y salió al jardín a quitar las hojas. La primera en regresar del colegio fue Pat, quien, en cuanto abrió la puerta de su casa, recibió un tiro en la nuca. La siguiente víctima fue Frederick, quien también cayó abatido por una bala. John llegó al final, tuvo tiempo de percatarse de lo que su padre había hecho, por lo que opuso una feroz resistencia. Aun herido, luchó por su vida. Fue necesario que su padre le disparara en diez ocasiones para poner fin a la resistencia.

 

Una nueva vida

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Aunque la policía calculó que era cuestión de días la aprehensión de John List, transcurrieron 18 años para que el hombre enfrentara la justicia. Huyó hacia Denver, donde cambió su nombre por el de Robert Clark, además de que dejó de vestir traje y corbata y optó por los jeans y las camisas de manga corta. Volvió a casarse y todo parecía ser miel sobre hojuelas. Sin embargo, a través del programa de televisión Los más buscados, una vecina logró identificar al individuo, llamando de inmediato a los teléfonos del FBI.

John List, bajo su identidad de Robert Clark, fue detenido en su lugar de trabajo, mientras sacaba unas copias, en 1989. Un año después fue condenado a pasar el resto de su vida en prisión. Nunca se arrepintió de sus actos y, cuando su cuñada, la hermana de Helen, le preguntó por qué había asesinado a su familia, List respondió: “Porque no había de otra”. La casa donde sucedió una de las peores masacres familiares en Estados Unidos fue incendiada premeditadamente. La policía no se tomó la molestia de investigar quién lo había hecho.