Por: Dante Damián Rodríguez, Mexicali BC, columnista del Diario la Crónica de BC. Transcrito para LAS LEYENDAS DEL RING el 13 de octubre del 2003 por: Blackray.

EL FIN DE LA EPOCA DE LAS MÁSCARAS-1

Ya nada detendrá su inminente caída

Su época de gloria está en decadencia

Los monstruos sagrados se van.

 

En 7 de noviembre de 1933 apareció un raro tipo en Norteamérica, un luchador con un antifaz, que respondía al nombre de Jim Atts. Un mes después. Masked Marvel impresionaba el Madison Square Garden de Nueva York, con una capucha que exhibía una calavera pintada en el frente. Ellos fueron los primeros luchadores con un complemento en su vestimenta que se propagó entre la comunidad de gladiadores, de manera socorrida y acentuada.

 

En nuestro país, contrario a lo que se sabe de la “historia oficial”, no fue Gordon, El Ciclón Mackay, quien se ocultó bajo el nombre de La Maravilla Enmascarada el primer encapuchado en tierras mexicanas, pero sí el primero con categoría.

 

Luis Núñez con el mote de El Enmascarado es quién posee éste título a su favor. Sólo que no supo valorar la enorme proyección de su iniciativa y siguió luchando con su propio nombre.

Más adelante, Jorge Lambros, empleó el mismo nombre de La Maravilla Enmascarada, pero en él no prosperó el personaje.

 

Fue Jesús Velásquez, El Murciélago Enmascarado, el primer mexicano en utilizar una máscara y aterrorizar en las arenas con sus quirópteros dando realce y credibilidad a su personaje, tal vez de ese tiempo, el primer ángulo o gimmick* bien esgrimido.

El Murciélago Enmascarado fue el trágico verdugo de Merced Gómez, quien perdió un ojo a causa de una salvaje patada a “la filomena”, y el mismo que escribió guiones para las películas del Santo. A él también se le atribuye el primer combate máscara contra cabellera, sostenido con Octavio Gaona, y éste último se quedó con la fúnebre capucha negra. En 1955 al Murciélago le fue retirada su licencia de luchador profesional de por vida.

 

Jesús Velásquez, El Murciélago EnmascaradoJesús Velásquez, El Murciélago Enmascarado

 

Pero adelantándonos en el tiempo, ya la máscara causaba furor con el misterio de sus luchadores, sus lances y estilos encontrados. A ellos se les atribuían fuerzas y poderes especiales, una ola de misterios y rumores que enmarcaban las personalidades de cada uno. La magia comenzaba a tejerse. Son cientos o miles quizás los que han portado una máscara sobre el rostro, pero pocos, muy pocos se convirtieron en monstruos de leyenda.

 

LAS MASCARAS MAS PRECIADAS DE LA HISTORIA

Símbolo por antonomasia El Santo logró ser el ícono inamovible de la relación lucha libre – máscara. Pero hubo muchos otros que consiguieron por sus propios meritos hacer de ese complemento del vestuario, una prenda de valor incalculable, una joya deportiva del guerrero del ring. Asimismo, los medios de comunicación masiva le dieron esta atmósfera a cada personaje y se escribió sobre ellos verdaderas historias fantásticas.

 Santo el enmascarado de plata Santo el enmascarado de plata

 

Tal vez el hacedor más importante de personajes enmascarados fue Valente Pérez, quien era director de la revista lucha libre y de su creativa imaginación surgieron a la luz infinidad de luchadores a quienes los idealizaba en ciertas características. Los seleccionaba en un casting, les hacia la promoción a través de su revista y el día de su debut era prácticamente un hitazo con el público.

Estos son los nombres de tal vez, los luchadores enmascarados más conocidos de la historia, sin importar el orden cronológico de su aparición:

El Santo, Mil Máscaras, El Solitario, el Gladiador, los Espanto, Black Shadow, Blue Demon, el Ángel Blanco, los Gemelos Diablo, Huracán Ramírez, Dr. Wagner, Gallo Tapado, Dos Caras, Rayo de Jalisco, Dr. Karonte, Psicodélico,Villanos, Kung Fu, Tinieblas, Hermanos Muerte, Karis la Momia, Frankestein, Golden Terror, Halcón Negro, Fishman, The Red Mistery, Demonio Rojo, Bobby Lee, el Marquez, el Matemático, Fantomas, Médico Asesino, Torbellino Blanco, Neutrón, Dr. X, Dr. O’borman, Scorpio, Canek, Cien Caras, La Pantera Blanca, El Rebelde, Aníbal, Estrella Blanca, Águila Solitaria, Ultramán, Espectros, Dick Angelo, La Sombra Vengadora, Fantasma de la Quebrada, Septiembre Negro, Fuerza Guerrera, Sr. Tormenta, Sangre Fría, Chicano Power, Carta Brava, Bestia Magnífica, El Audaz, As Charro, Black Gordman, Sunny Ward Cloud, Faraón, Mazambulá, Octagón, Ángel Azteca, Máscara Sagrada, Kato Kung Lee, Solar, Metálicos, Súper Astro, el Supremo, Súper Muñeco, Súper Ratón, Fray Tormenta, el Enfermero, El Halcón, Gran Markus, Mano Negra, el Talismán, Lizmark, Atlantis, Rey Misterio, Blue Panther, entre otros.

Estos mencionados terminaron algunos jugándose las máscaras entre ellos o contra otros, contra cabelleras, el retiro, la muerte o el olvido los hizo desaparecer. Otros sobreviven al tiempo y la edad como Mil Máscaras y Tinieblas con más de 30 años de portar con orgullo y dignidad la incógnita.

 

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Sin embargo, la máscara siempre jugó un papel importante. Actualmente, las prendas que cubren la cara han perdido ese valor deportivo por múltiples circunstancias.

Los tribunales incluso han tenido que deliberar sobre la posesión legal del personaje y sus distintivos como los sonados casos desde el Huracán Ramírez, la Sombra Vengadora, Santo, Máscara Sagrada, Viper’s, Psicosis, La Parka, entre otros. ¿Qué quiere decir esto? Que en realidad la máscara ya no es el motivo de la magia o de la controversia, es como lo fue en su inicio, solo un complemento del vestuario, pues los monstruos que dieron esa magia, ese poder a la careta, queramos o no, se están muriendo ya.

 

Pero perder o conservar la máscara no es garantía del interés de un nuevo público, de una nueva generación de aficionados a la lucha comercial sobre todo televisada hasta en PPV. Se trata de un complejo mecanismo de actitudes y preparación escénica del personaje. Ese es el verdadero teatro de la lucha libre y no la acción de golpes falsos en una mala interpretación de un combate real. Pese a que se ha perdido el interés por las luchas de apuestas de máscaras y cabelleras, aún se hacen esfuerzos por mantener cautivo al público con una fórmula gastada que ya dio lo que tenía que dar: el misterio del rostro encubierto.

 

LAS NUEVAS MÁSCARAS

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Desde la década de los 60’s, los luchadores experimentaron otro tipo de atuendos e imágenes, subiendo al ring con hermosas mujeres, o lacayos extraños que azuzaban al aficionado en sus actuaciones. En EU, los maquillajes hicieron su aparición con éxito debido a la influencia cinematográfica de este país, pues el luchador empezó a tener el ángulo de “divo”, representándose a sí mismo en su deporte cuando luchaba. Las caras pintadas de color, sustituyeron a las sedas y telas metálicas de los mexicanos y japoneses. La actitud, el papel representado es hasta la fecha, una mejor máscara y hasta mejor aceptada en cuestiones de impacto comercial.

 

En los 80’s esta moda empezó a tener sus primeros representantes en México, aunque estaban muy lejos de tener el mismo impacto del gimmick norteamericano. Ahora ya es común que si un luchador pierde la máscara, tiene como recurso inmediato maquillarse. Otros han utilizado ambas opciones al mismo tiempo de manera favorable. Pero esas prendas de las que hablamos no sustituirán nunca ni el talento ni mucho menos la subyugante personalidad que sólo pocos, muy pocos poseen.

 

LOS DESENMASCARADOS Y REENMASCARADOS.

El Luchador Darren Aronofsky Mickey Rourke 2008

Muchos luchadores al perder la máscara optaron por seguir así el resto de su carrera, otros volvían con un nuevo personaje enmascarado al pasar el tiempo reglamentario de 3 años. Un ejemplo trágico-cómico del desgaste de la máscara es Andrés Solano, mejor conocido como Ray Richards, que se enmascaró no menos de 5 ocasiones más las que se acumulen. Algunos luchadores al no encontrar impacto con su personaje, cambiaron una y otra vez de nombre hasta que uno les dio un sello propio. El mismo Santo sabemos todos, que utilizó al menos cuatro si no es que mas nombres antes de ser el “Santo, enmascarado de plata”. Inició sin máscara, y si alguien hubiera tenido mala leche entonces con él, lo hubiera descubierto tiempo después que consiguiera la fama y la fortuna, pero ese día nunca llegó porque nadie se esperaba que ese joven se convirtiera en leyenda, vaya, ni el mismo.

 

Rey Misterio JrRey Misterio Jr

El caso más extraño en lo que entiendo de deporte, asuntos legales, fenómenos socio culturales y demás, es el pequeño y volátil Rey Misterio Jr. empleando el mismo uniforme pese a que su identidad ya es conocida. Oscar Gutiérrez Rubio, de 27 años, gracias a su talento se convirtió en el luchador Mexicoamericano con más proyección en los EU y en el mundo. Y por negligencia de Lex Luger, entonces programador de la WCW y un contrato firmado de exclusividad, la tapa de los colibríes cayó sin ninguna gracia.

Luego de varias lesiones y con el éxito en la mano, el hijo pródigo de Tijuana consiguió la entrada a la empresa más importante del mundo, la WWE. Como condición de tal convenio, se le pidió que utilizara de nuevo su antiguo uniforme con algunas variantes. ¿Por qué razón? muy sencillo: el público americano así lo conoció y la máscara para la afición sajona es como la de los superhéroes de los cómics, que se puede quitar y poner y que solo ellos como espectadores estarán en complicidad con la identidad del que porta la capucha sin denunciarlo.

Lo que queda por decir de las mascaras, ya sobra, pues sabemos que las pocas que quedan con verdadero valor no caerán nunca más que cuando sea la muerte quien desate los cordones y otras se quedaran en manos de alguien equivocado para gusto de la afición. Lo interesante de esto es ver si renace el valor de esta prenda mágica, impregnada de misterio y poder sobrenatural, una joya deportiva.

 

*Se denomina Gimmick al personaje o mascota que representa la identidad de marca de una compañía.