Guía práctica del ‘fandom’

La actual cultura del fan se ha convertido en una fuerza que no sólo mueve billones de dólares al año, sino que también desafía normas sociales y leyes de derecho de autor

POR Gonzalo Jiménez

La actual cultura del fan se ha convertido en una fuerza que no sólo mueve billones de dólares al año, sino que también desafía normas sociales y leyes de derecho de autor

Fandom(soldadoimperial.blogspot.com)

El fenómeno de ventas Cincuenta sombras de Grey confirma el protagonismo del fan dentro de la cultura pop mundial. Su opinión influye en el éxito o fracaso de películas, series de TV y obras literarias.

Es fácil perderse en el bosque del fandom (reino del fanático), por lo intrincado que es. Se asegura que la primera demostración pública de esa subcultura data de diciembre de 1893, cuando los fanáticos de los relatos de Sherlock Holmes protestaron airadamente la muerte de su héroe en el cuento El problema final; el autor, Arthur Conan Doyle, se vio forzado a revivir al personaje en una serie de cuentos para calmar la ira de los seguidores.

De la literatura, el fandom pasó en los años 60 al mundo de la televisión y el cine, aunque ya en 1939 se había efectuado la primera Convención Mundial de Ciencia-Ficción. Inspirados en la serie televisiva Viaje a las estrellas surgieron, a finales de los años 60, los primeros relatos escritos por fanáticos (la denominada fanfic, por “ficción de fan”), que reinventaban, a gusto del escritor, la vida de los personajes del programa.

Hoy prospera en Internet la fanfic con cientos de páginas web en las que los fanáticos urden relatos en los que Harry Potter termina casado con Hermione, por ejemplo. Un subgénero de este tipo de literatura se nutre de fans de series de TV.

Son los llamados shippers (por relationship, relación), que fabulan la consumación de la pasión amorosa entre personajes de los programas Lost, Castle, Glee, Once Upon a Time, Bones, Fringe y The Vampire Diaries. Una anécdota: el fenómeno editorial Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, nació como un fanfic de la saga Crepúsculo, sólo que la autora sustituyó la trama original, protagonizada por Edward y Bella, por unos personajes originales.

Cualquiera puede ser fanático de una celebridad, un libro o una historieta, pero el verdadero fandom implica que la gente participe y se involucre en su obsesión. La actual cultura del fan se ha convertido en una fuerza que no sólo mueve billones de dólares al año, sino que también desafía normas sociales y leyes de derecho de autor. Son comunidades motivadas que cada vez más se apropian de escenarios mainstream, como es el caso del cosplay (gente que se viste con disfraces de sus personajes favoritos, bien sea proveniente del manga, el cómic o el cine), y que al hacer manifestaciones públicas de su fanatismo validan su identidad y originalidad.

 

Tomado de: Tendencia.