Gustavo García, profesor

El prestigio de Gustavo García como crítico de cine lo ha mantenido como referencia por casi 30 años. Desde el unomásuno y el extinto suplemento Sábado hasta sus colaboraciones en Televisa, así como sus participaciones como jurado en varios festivales

POR Alfredo C. Villeda

 El prestigio de Gustavo García como crítico de cine lo ha mantenido como referencia por casi 30 años. Desde el unomásuno y el extinto suplemento Sábado hasta sus colaboraciones en Televisa, así como sus participaciones como jurado en varios festivales

García(www.reconoce.mx)

Gustavo García era un popular profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM de los años 80. Acaso haya que dar por hecho que mantiene ese estatus en la UAM Xochimilco, su actual casa. Figuraba en uno de los bandos de la crítica cinematográfica de la época, junto con José Felipe Coria y Andrés de Luna, cercanos los tres a Jorge Ayala Blanco. La tríada publicaba en dos medios de gran aceptación por la élite cultural y, por ende, entre los estudiantes en esos años: unomásuno y Tiempo Libre.

En clase no dejaba pasar la oportunidad de lanzar sus dardos contra las bandas de los Barbachano y de García Riera con la fina ironía que lo caracteriza. Cuando un alumno resbalaba, era inmisericorde y le daba una exhibida pública monumental. Leía cada texto encargado a sus alumnos y hacía anotaciones. Con él, nada de profesores adjuntos, y era puntual sin excepción.

Sus materias eran, por supuesto el cine, pero también tenía asignadas las relativas a literatura. En sus clases se leía desde Ignacio Manuel Altamirano hasta José Emilio Pacheco y era duro en su juicio, por ejemplo, contra el intocable Monsiváis y su antología de crónicas A ustedes les consta: “Carlos se hizo un lío y revolvió cuadros costumbristas con periodismo”, decía.

En Ciencias Políticas había, como en todas las escuelas, los profesores que motivaban gran convocatoria y sus salones no tenían un asiento vacío al comenzar el semestre. Entre ellos estaban en el turno vespertino el propio Gustavo, Jorge García Robles, Alfonso Maya, Salvador Mendiola y, sin duda, el gran Fernando Benítez.

Gustavo, Maya y Benítez eran periodistas. El primero como crítico, pero también reseñando libros y traduciendo, si mal no recuerdo, del alemán; Alfonso era subdirector editorial de El Universal e invitaba a sus alumnos a escribir con el aliciente de darles espacio. De hecho, fue así como el fusilero comenzó a publicar, con crónicas para la sección cultural, que encabezaba Paco Ignacio Taibo I, y El Gráfico. De don Fernando, ya fallecido, no hay necesidad de presentación. El generoso Maya murió muy joven.

El resto de la nómina de Ciencias Políticas eran académicos respetables, con doctorado algunos, pero no enseñaban periodismo. Más bien a pensar. Con García Robles, autor del célebre ensayo ¿Qué transa con las bandas?, conocimos, por ejemplo a Nietzsche, a Borges, a Lamartine; Carlos Gallegos Elías te hacía pensar sí o sí. Otros profesores, como John Hall, daban estrategia de guerrilla y reclutaban para ir a Nicaragua antes que enseñar economía política, su asignatura.

Así, pues, el prestigio de Gustavo García como crítico de cine lo ha mantenido como referencia por casi 30 años. Desde el unomásuno y el extinto suplemento Sábado hasta sus colaboraciones en Televisa, así como sus participaciones como jurado en varios festivales. Por eso, cuando José Luis Martínez me propuso invitarlo a escribir para el MILENIO Dominical, estuve de acuerdo de inmediato y fue así que nos acompaña desde el primer número.

Hoy Gustavo lucha por su vida en el hospital Ángeles del Pedregal. Una operación abdominal de urgencia, hace tres semanas, se complicó por un problema respiratorio. Ahora su familia espera que reaccione a los medicamentos y terapias, pero ha quedado rebasada con los gastos, pues el seguro se agotó, por lo que ha llamado a la solidaridad de sus amigos, quienes distribuyen un número de cuenta bancaria.

Aunque la solicitud ha circulado bien en las redes sociales, quizá no esté de más retomarla tal cual en este espacio: Cuenta Scotiabank número 00103377769, a nombre de Claudia Elena Hernández Ojesto-Martínez, CLABE 044180001033777696, sucursal Universidad Copilco. Suerte al maestro, colega y compañero de páginas.