La historia oculta del racismo científico en California

La eugenesia fue una corriente de pensamiento médico y social surgido a finales del siglo XIX, cuya premisa era que, mediante la selección genética, se podía mejorar la especie humana. Estados Unidos fue uno de los países donde este movimiento cobró fuerza de forma más rápida e intensa

POR Jaime González

La eugenesia fue una corriente de pensamiento médico y social surgido a finales del siglo XIX, cuya premisa era que, mediante la selección genética, se podía mejorar la especie humana. Estados Unidos fue uno de los países donde este movimiento cobró fuerza de forma más rápida e intensa

Eugenesia_1(elcomunista.net)

Los Ángeles. Durante buena parte del siglo XX, miles de personas fueron esterilizadas en instituciones psiquiátricas y mentales de Estados Unidos, en muchos casos contra su voluntad y la de sus familias. Las intervenciones se realizaron en nombre de la salud pública y la mejora de la raza, y estaban amparadas por las leyes de la eugenesia vigentes en esa época.

Una nueva investigación apunta que en California –donde se practicaron un tercio de las más de 60 mil esterilizaciones que se calcula ocurrieron en todo el país hasta los años 70— la población de origen hispano fue sometida a este tipo de procedimientos a una escala “desproporcionadamente alta”.

De acuerdo con el estudio, elaborado por la profesora de historia de la medicina de la Universidad de Michigan, Alexandra Minna Stern, y la estudiante de postgrado Natalie Lira, en las instituciones psiquiátricas y las “casas para débiles mentales” californianas, alrededor de 25 por ciento de los cerca de 20 mil pacientes esterilizados eran latinos, siendo la mayoría mujeres de origen mexicano.

 

Leyes eugenésicas

La eugenesia fue una corriente de pensamiento médico y social surgido a finales del siglo XIX, cuya premisa era que, mediante la selección genética, se podía mejorar la especie humana. Estados Unidos fue uno de los países donde este movimiento cobró fuerza de forma más rápida e intensa. En 1907 Indiana se convirtió en el primer estado en promulgar una ley sobre la eugenesia, seguido en 1909 por Washington y California.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, 32 estados habían aprobado legislaciones de este tipo, que en muchos casos contemplaban la práctica de esterilizaciones forzosas.

En un primer momento, estos procedimientos estaban pensados para personas con problemas psiquiátricos o habilidades mentales limitadas, pero luego se ampliaron a colectivos que, en opinión de los expertos, presentaban “desviaciones sociales”, como los delincuentes, los alcohólicos, los homosexuales o las mujeres promiscuas.

En algunos estados, como Carolina del Norte o California, los negros y los hispanos fueron víctimas de esta política en mayor proporción que cualquier otro grupo.

 

Apellidos hispanos

Eugenesia_2(cinereverso.org)

“La idea era que esas esterilizaciones iban a mejorar la sociedad, por lo que había mucho apoyo a la eugenesia, especialmente en la primera mitad del siglo XX”, explica Alexandra Stern.

Hace cinco años, en una visita a los archivos públicos de la ciudad de Sacramento, Stern encontró 15 mil fichas de pacientes que habían estado ingresados en instituciones de California y decidió emprender la tarea de averiguar “si ciertos grupos habían sido esterilizados en una mayor proporción”.

Con la ayuda de Natalie Lira, analizaron los datos contenidos en 2 mil fichas pertenecientes a la Colonia Pacífico, una institución para personas con discapacidades mentales.

Basándose en el origen del apellido de los pacientes llegaron a la conclusión de que “los latinos –principalmente de ascendencia mexicana— fueron esterilizados de manera desproporcionada”.

De acuerdo con Alexandra Stern, “las cifras que han obtenido refuerzan la idea de que en esa época existía racismo científico en California”.

 

Más mujeres

Así, de las esterilizaciones realizadas entre 1928 y 1951 en la Colonia Pacífico, 23 por ciento se practicaron en pacientes de origen hispano, llegando a 36 por ciento en 1939.

De acuerdo con Natalie Lira, muchos de esos pacientes habían sido ingresados por presentar conductas consideradas antisociales y no por padecer una discapacidad mental.

“En el caso de los chicos, se solía tratar de delincuentes juveniles provenientes de familias desestructuradas que habían sido enviados a las instituciones por un juez. Mientras, muchas de las chicas eran jóvenes consideradas promiscuas o que habían tenido hijos sin estar casadas”, añade Lira.

Otro de los datos que se desprende del estudio realizado por Stern y Lira, es que las mujeres hispanas fueron esterilizadas en un mayor número que los hombres.

Así, del total de intervenciones realizas a pacientes de origen hispano, 61 por ciento correspondieron a mujeres, mientras que 38 por ciento a hombres, lo que en opinión de Alexandra Stern es un reflejo de los prejuicios que existían en la época contra las mujeres de ascendencia mexicana, a las que se acusaba, además de ser promiscuas, de tener demasiados hijos.

Y es que, según destaca la investigadora, muchas de las mujeres hispanas eran de estrato social bajo y, en muchos casos, su comportamiento las alejaba de lo que era socialmente aceptable en aquella época.

 

La batalla de los padres

Eugenesia_3(www.panamaamerica.com.pa)

Uno de los factores que contribuyó a que las esterilizaciones se realizaran con total impunidad fue que la ley de la eugenesia californiana no requería el consentimiento expreso de los pacientes o de sus familiares. Bastaba la justificación de los superintendentes que dirigían las instituciones mentales.

Pese a ello, de acuerdo con Alexandra Stern, muchos de los padres y madres de los pacientes de origen mexicano hicieron todo lo que estaba en sus manos para evitar que sus hijos fueran intervenidos.

“Fueron los padres y las madres mexicanos los que se enfrentaron al programa de esterilizaciones en California. Fueron los más activos. Contactaron al consulado mexicano, a abogados y a representantes de la iglesia para intentar evitar que esterilizaran a sus hijos”, señala Stern.

“Creo que tenía que ver con su fe religiosa y con la importancia que le daban a la familia. Además, querían proteger a sus hijos del poder de un estado que era racista. Fue parte de la lucha de los mexicanos por que se les reconocieran sus derechos en California”, abunda la experta.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el apoyo de la opinión pública estadounidense a la eugenesia y los programas de esterilización disminuyó. Así, a principios de los años 50 el número de esterilizaciones realizadas en estados que contaban con leyes eugenésicas había disminuido considerablemente, y sólo continuaron en unos pocos –como Carolina del Norte— hasta la década de los 60.

En California habría que esperar hasta 1979 para que la legislatura de Sacramento derogara la ley estatal.

“Para mí es muy importante revelar los patrones demográficos de las esterilizaciones, pero no debo olvidar que detrás de cada esterilización había una persona y quiero, con los pocos documentos que existen, tratar de recuperar la dignidad de esas personas y la experiencia de cómo sus derechos civiles y humanos fueron violados”, indica Alexandra Stern.

“Uno se puede perder muy fácilmente en los números, pero como historiadores debemos rescatar las voces de los que sufrieron bajo ese sistema”, expresa Stern.

 

Otro episodio oscuro

Eugenesia_4(www.publimetro.com.mx)

Las más de 20 mil esterilizaciones que se realizaron en California bajo la ley de la eugenesia entre 1909 y 1979 no fueron las únicas en ese estado.

A fines de los años 60, los médicos del Hospital General del Condado de Los Ángeles comenzaron a realizar ligaduras de trompas no consensuadas a sus pacientes mexicano-estadounidenses, a menudo inmediatamente después de haber dado a luz por cesárea.

Subsidiadas a través de programas federales de planificación familiar, las esterilizaciones realizadas en ese hospital representaron la aplicación local de teorías de control de población a grupos minoritarios vulnerables.

Ahora, la directora estadounidense Renee Tajima-Peña elabora un documental acerca de las mujeres que fueron sometidas sin su consentimiento a este tipo de procedimientos.

De acuerdo con Tajima-Peña, muchas de las mujeres no supieron que habían sido esterilizadas hasta que les informaron los abogados de un grupo de afectadas que habían demandado al hospital.

“Esas mujeres estaban en situaciones estresantes y mientras daban a luz, les hacían firmar hojas de consentimiento”, explica la realizadora. “La mayoría de las madres no recuerda haber firmado ningún documento. En otros casos eran mujeres que no hablaban inglés y no entendían lo que estaban firmando”.

La demanda interpuesta contra el hospital por un grupo de mujeres fue desestimada por los tribunales. Pese a ello, con el documental que prepara para la televisión pública estadounidense, Renee Tajima-Peña quiere sacar a la luz uno de los episodios más oscuros ocurridos en las instituciones sanitarias californianas.

 

Tomado de: BBC Mundo. Julio 9, 2013.