Mi tío el poeta

A la muerte de mi padre, mi tío Juan Gabriel fue nombrado mi tutor oficial; al crecer intercambié algunas cartas con él y mis primeros versos. La poesía nos unió, aunque siempre me reconoció mayor mérito para la prosa

POR Teófilo Huerta

 A la muerte de mi padre, mi tío Juan Gabriel fue nombrado mi tutor oficial; al crecer intercambié algunas cartas con él y mis primeros versos. La poesía nos unió, aunque siempre me reconoció mayor mérito para la prosa

Poesía(evelina.me)

Decir que no pertenecía al gremio de los poetas renombrados no tiene la más mínima importancia. Para mí, su sobrino por línea materna, era muy conocido por ser mi pariente, por serme familiar, por haber compartido quizá poquísimos minutos, pero traducidos como momentos valiosos y claves en mi vida, así que mi tío Juan Gabriel Moreno Arévalo por supuesto que era un poeta, el más cercano de mi existencia y querido ser humano.

Partió este 29 de junio a los 95 años. Se fue muy bien vivido, con toda su afabilidad y don de gente. Murió en Orizaba, Veracruz y siempre recordaré su picardía y buen humor. Siempre enamoradizo…

Brindo por ella.

Por mi estrella.

Por la novia querida

Que ha llenado mi vida

De ese amor angustioso,

Que se vuelve sollozo

De dolor y amargura…

¡De alegría y de ternura!

Lo vi poco en mi infancia pero mucho en las fotos casi siempre con mi madre, diez años menor que él. Hijos de militar, recorrieron todo el país en la época posrevolucionaria. En casa siempre existían, como referentes de los hermanos mayores de mi madre, un pequeño cuadro con una embarcación pintado por mi tío Aníbal y las fraternales cartas de Juan Gabriel; pronto fui informado que era un poeta.

Los años pasarán

y del tiempo las nieves

coronarán mis sienes.

Se encorvará mi cuerpo

en canija presencia

y la esperanza habrá muerto;

pero allá muy adentro

de mi pecho y mi alma….

¡No habrá ni un lamento!

Reinará la calma.

La noche será día

y el día será la noche

sin dolor, ni reproche;

porque aún todavía

te querré como ahora.

Porque aún todavía

serás luz en la aurora,

del amor que naciera

cuando apenas te viera.

Por mi madre igual supe que el también ingeniero Juan Gabriel Moreno fue de los primeros que exploró las grutas de Cacahuamilpa e introdujo en ellas iluminación para convertirlas así en un hospitalario centro turístico.

Además de las visitas que hacía a mi abuela (por él ella con otras tías y primos se mudaron al puerto de Veracruz), el mayor recuerdo que resguardo de mi tío fue cuando en una pickup nos llevó a mi padre y a mí a Boca del Río, ellos, no yo el melindroso, comieron camarones frescos bien bañados en limón.

A la muerte de mi padre, mi tío Juan Gabriel fue nombrado mi tutor oficial; al crecer intercambié algunas cartas con él y mis primeros versos. La poesía nos unió, aunque siempre me reconoció mayor mérito para la prosa. Confío en mi orientación para registrar su obra y me obsequió un material inapreciable que conforma mi biblioteca.

Mi tío Gabriel siempre lo avizoré distante, pero muy cercano al corazón.

¡Yo, no temo morir! Dejar la vida

no me causa ni espanto, ni tristeza.

Cuando llegue mi eterna despedida…

el mundo he de dejar con entereza.