Balthus en Nueva York, el pintor de los ángeles de inocente pudor

Balthus, al que persiguió toda la vida la polémica, consideraba a las niñas “ángeles” de “inocente impudor” y rechazaba que los perturbadores cuadros fuesen morbosos. Opinaba que el término “pornográfico” debe ser revisado. “Las modelos de publicidad de productos de belleza parecen tener un orgasmo”, decía

POR Ánxel Grove

 Balthus, al que persiguió toda la vida la polémica, consideraba a las niñas “ángeles” de “inocente impudor” y rechazaba que los perturbadores cuadros fuesen morbosos. Opinaba que el término “pornográfico” debe ser revisado. “Las modelos de publicidad de productos de belleza parecen tener un orgasmo”, decía

Balthus_1(www.20minutos.es)

Perturbador y escandaloso entre ciertos sectores sociales dados a ejercer la censura con ánimo vocacional, el pintor Balthus –nombre artístico de Balthasar Klossowski de Rola (Francia, 1908 – Suiza, 2001)— se defendió de quienes veían una sombra de suciedad en sus niñas impúberes y abandonadas sosteniendo que nunca se acercó a las modelos con intenciones morbosas. “Las niñas”, declaró con cierto hastío, “son las únicas criaturas que todavía pueden pasar por pequeños seres puros y sin edad (…); para mí son sencillamente ángeles y en tal sentido su inocente impudor es propio de la infancia. Lo morboso se encuentra en otro lado”.

Las jovencitas de Balthus, seres situados a las puertas o en los primeros estadios de la adolescencia a las que el pintor muestra en actitudes hieráticas pero de un lenguaje corporal que puede ser entendido como sexual, volverán a levantar ampollas este otoño en Nueva York con la llegada de la exposición Cats and Girls, Paintings and Provocations, una de las grandes apuestas de la temporada del Metropolitan Museum of Art (MET), donde la muestra, la primera de Balthus en Estados Unidos en los treinta años recientes, podrá verse entre el 25 de septiembre y el 12 de enero de 2014.

 

La vecina Thérèse, de 11 años

Las 35 pinturas de antología, con obras cedidas en préstamo de museos y colecciones particulares de Francia, Reino Unido, Suiza, Australia y Estados Unidos, fueron pintadas por el artista entre los años 30 y 50 del siglo pasado. Los primeros, datados entre 1936 y 1939, muestran algunos de los célebres retratos de Thérèse Blanchard, una niña vecina del artista en París que empezó a posar para Balthus cuando tenía unos 11 años y no dejó de hacerlo en los tres siguientes.

Entre los óleos pintados en París están el bellísimo Thérèse (1938), donde la cría, recostada en una silla, vestida con ropas de adulta y con un gesto de austera dignidad o aburrimiento –los niños de Balthus nunca sonríen— mira hacia la nada con los muslos descubiertos y el mucho más explícito en guiños eróticos Thérèse Dreaming (1938), con la lolita –término que el artista aborrecía porque consideraba a sus modelos “seres intocables”— aparentemente adormilada y mostrando la blanca ropa interior adopta un ademán de letargo sensual mientras un gato, a sus pies, lame leche de un platillo en una metáfora sexual nada oculta.

 

En un castillo en Suiza

Balthus_2(www.tumblr.com)

En el segundo grupo de piezas están las que Balthus pintó en el Château de Chassy, su residencia de Moux en Morvan (Suiza), donde se refugió durante la Segunda Guerra Mundial porque era un declarado antinazi y tenía muchas amistades en la Resistencia y en los círculos intelectuales de izquierdas. En este ambiente, mucho más refinado que el del pequeño estudio-vivienda parisino, pintó sobre todo a la niña Frédérique Tison, su sobrina. En The Game of Patience (1954) o Girl at the Window (1955) el estilo es más contemplativo y menos cargado de erotismo.

Como añadido la exposición permitirá ver por primera vez en público una serie de 40 dibujos en tinta pintados por Balthus cuando tenía 11 años. Es una serie que narra las aventuras del gato Mitsou y que fue editada por primera vez en 1921 por el poeta Rainer Maria Rilke, primer mentor del artista.

Pintor de pintores –era admirado por Picasso, Miró y los surrealistas, sobre todo Man Ray— y gran amigo y colaborador de algunos los mejores escritores de su tiempo (Artaud, Camus, Saint-Exupéry, Michaux…), Balthus nunca pudo quitarse de encima el aura de voyeur. En 1996, cinco años antes de morir declaró: “Algunos periodistas creen que mi obra es pornográfica ¿Qué significa eso? Todo es pornográfico hoy en día. La publicidad es pornográfica. Las modelos de productos de belleza parecen tener un orgasmo”.

 

Tomado de: 20minutos.es. Agosto 20, 2013.