Cuando el tío Lorne llegó a casa

Lorne J. Acquin acosaba sexualmente a su sobrina Sharon, de 10 años, y la niña, instintivamente, nunca estuvo de acuerdo con los avances de su tío. La autopsia determinó que Sharon había sido violada antes de ser asesinada

POR José Luis Durán King

 Lorne J. Acquin acosaba sexualmente a su sobrina Sharon, de 10 años, y la niña, instintivamente, nunca estuvo de acuerdo con los avances de su tío. La autopsia determinó que Sharon había sido violada antes de ser asesinada

Lorne_1Anne Freaks. Diary by a serial killer (www.deviantart.com)

La madrugada del 22 de julio de 1977, un incendio en uno de los domicilios de Cedar Hill Drive, en Prospect, Connecticut, despertó a la gente del vecindario, la cual, además de reportar el siniestro participó hasta donde pudo para controlar las flamas. Todo fue inútil, ni los bomberos ni los voluntarios evitaron que la casa se viniera abajo a causa de la conflagración. Cuando los oficiales pudieron remover los escombros humeantes encontraron los cuerpos de una mujer y de ocho menores.

En un principio el incendio parecía un desafortunado accidente. Sin embargo, los bomberos tuvieron que pedir la ayuda de la policía debido a que la mayoría de los cuerpos chamuscados tenía las manos en la espalda y en algunos de ellos habían sobrevivido a la acción del fuego unas tiras de tela que indicaban que las víctimas fueron atadas de manos. Los cuerpos fueron hallados en las habitaciones, la sala y el baño de la casa.

En las 24 horas siguientes las autoridades locales lanzaron la investigación por homicidio más grande en la historia de Connecticut. De inmediato reconocieron los nombres de las víctimas. Se trataba de la señora Cheryl Beaudoin, de 29 años, de sus ocho hijos, cuyas edades iban de los cuatro a los 12 años, y de un sobrino de ella de seis, que había solicitado permiso a sus padres para pernoctar con sus primos.

Los exámenes forenses demostraron que la señora Beaudoin había muerto a causa de traumatismo provocado por un objeto pesado. Además mostraba la herida de un instrumento filoso y penetrante en una de sus mejillas. Otra de las víctimas también había fallecido a causa de los golpes producidos por el mismo objeto pesado, mientras que el resto de la familia falleció por una mezcla de traumatismos e inhalación de humo.

Siguiendo al pie de la letra el manual de investigación, la policía interrogó en un lapso de 18 horas a un centenar de testigos potenciales y a un par de sospechosos: el esposo de la señora Beaudoin y al hermanastro de éste, Lorne J. Acquin. Ambos individuos fueron sometidos a un intenso interrogatorio. Lorne mereció especial atención de los agentes, debido a que un día antes del siniestro había sido visto rondando por la casa de los Beaudoin a bordo de su auto.

 

El detonante

Lorne_2(verisimilar.deviantart.com)

Lorne J. Acquin fue un niño adoptado que nunca encajó del todo en la familia que decidió brindarle un hogar. De acuerdo con el ensayo titulado “What Makes Serial Killers Tick?”, publicado en el sitio web CrimeLibrary.com, “La adopción como una contribución potencial a la motivación del asesino serial resulta fascinante porque plantea dos interrogantes. La primera es que los padres biológicos pueden haber dejado en el niño sus genes defectuosos. La otra es que el individuo adoptado puede también socavar su sentido de identidad y hacer a la persona propensa a fantasear acerca de la “verdadera” identidad de sus padres. ¿Fue su madre una prostituta? ¿Una monja? ¿Fue el padre un pandillero? ¿Un héroe? ¿Y por qué ellos ‘rechazan’ a sus hijos?”.

Lorne J. Acquin tenía antecedentes penales por robo, además de una sentencia adicional por intentar huir de prisión. Para las autoridades, Acquin era su hombre, por lo que decidieron aumentar la presión. El hombre había sido detenido el sábado 23 de julio. Para la madrugada del 24, Acquin decidió vaciar el saco frente a sus interlocutores.

Admitió haber atacado a su cuñada, a quien asesinó con una cadena de acero. Debido a que sus sobrinos habían sido testigos del homicidio, decidió atarlos de manos y matarlos a todos. Posteriormente roció de petróleo el interior y exterior de la casa y le prendió fuego.

Pese a la confesión de Acquin, las autoridades sentían que faltaba el elemento que hizo detonar la conducta del asesino. Resultó que Lorne J. Acquin acosaba sexualmente a su sobrina Sharon, de 10 años, y la niña, instintivamente, nunca estuvo de acuerdo con los avances de su tío. De hecho, la autopsia determinó que Sharon había sido violada antes de ser asesinada.

Lorne J. Acquin no era un asesino serial, sino masivo. Sin embargo, el factor de la adopción aplica por igual en ambos tipos de infractores. El juicio duró tres meses y el hecho de que Acquin violó a la menor, contribuyó para que el jurado fuera especialmente severo al momento de declararlo culpable.

Después de deliberar por tres días, Lorne J. Acquin fue hallado culpable de nueve acusaciones de asesinato y uno más por incendio deliberado. El 19 de octubre fue sentenciado a 25 años de prisión por cada uno de los homicidios que cometió y a 20 por haber provocado la conflagración. En total recibió de condena 245 años de encierro, es decir, cadena perpetua.