En compañía de hombres lobo

Algunos de los cadáveres rescatados en Nueva Delhi carecían de torso, por lo que las autoridades especularon que uno de los motivos de los asesinatos fue el tráfico de órganos, lo que confirmaba la participación en el grupo de un médico

POR José Luis Durán King

 Algunos de los cadáveres rescatados en Nueva Delhi carecían de torso, por lo que las autoridades especularon que uno de los motivos de los asesinatos fue el tráfico de órganos, lo que confirmaba la participación en el grupo de un médico

Moninder_1(murderpedia.org)

Empezó como una investigación de rutina en torno a la desaparición de una prostituta en diciembre de 2006. La policía de Nueva Delhi, en India, detuvo por unas horas a Moninder Singh Pandher, un hombre potentado, con fuertes conexiones políticas en su país. Las investigaciones judiciales preliminares apuntaban hacia Pandher, pero éste era uno más de un puñado de sospechosos no tan comunes. Pandher no se pandeó y sus respuestas al interrogatorio de varias horas fueron impecables. Estuvo a punto de quedar libre. El problema es que la policía también detuvo al fiel sirviente de Pandher, Surender Koli, quien finalmente vació el saco.

Los detectives que participaron en las sesiones de interrogatorio estaban atónitos. La que escucharon fue una historia de horror que iba mucho más allá del secuestro y asesinato de una prostituta.

Sin perder tiempo, un ejército de investigadores y peritos forenses se trasladó al poblado Nithari, a las afueras de la ciudad Noida. La noticia de la investigación se trasminó a la población y minutos después de que las autoridades llegaran al domicilio indicado, decenas de personas se arremolinaban frente a la casa del magnate.

Había muchos curiosos, es cierto, pero varios de los presentes eran padres angustiados que deseaban conocer el paradero y destino de sus hijos, una gran cantidad de niños que desapareció misteriosamente en un lapso de dos años. Para estos residentes, la presencia en el área de elementos judiciales no resultó precisamente un alivio.

La policía local tenía fama de corrupta, sobre todo después de que en diversas ocasiones se le alertó de los niños perdidos y de las sospechas que caían con el peso de planchas de concreto sobre Pandher. Pero, al igual que sucedió en el caso de John Wayne Gacy, otro miembro prominente de la sociedad, la burocracia policiaca prefirió acallar con el estruendo de la negligencia los gritos sordos de más de una treintena de muchachos que aguardaba en el silencio y la oscuridad ser rescatada de las profundidades del lodo debajo de la casa del ogro de Chicago.

En la ciudad de Noida el saldo para el aparato judicial no fue nada alentador: varios policías despedidos, las fuerzas del orden apedreadas en por lo menos dos ocasiones y el descrédito en las circunstancias que derivaron en la apertura de las averiguaciones, ya que fue la población la que presionó y proporcionó los elementos principales para indagar a Pandher y su compañía de lobos. Pese a todo, el curso de la investigación continuó y se logró la incorporación de dos nuevos personajes a la trama macabra: una dama de nombre Maya, quien presuntamente abastecía de mujeres a Pandher, y Navin Choudhary, un cirujano sobre del que se sospechaba pertenecía a una organización internacional bien aceitadita de tráfico de órganos.

Con este cuarteto de Nueva Delhi tras las rejas ahora había que averiguar, aunque fuera a regañadientes, qué tan ciertos eran los rumores que asolaban a Nithari.

 

Menores de edad

Moninder_2El hijo y la esposa de Moninder Singh Pandher (newshopper.sulekha.com)

Tras las confesiones de rigor de cada una de las partes involucradas, un grupo de albañiles comenzó las excavaciones en diversas propiedades de Pandher, incluida una casa de campo, mientras que los agentes hacían preguntas a la esposa e hijo del potentado. Los familiares no aportaron mayores datos y se limitaron a decir que el jefe de su familia era una persona normal, cuyos hábitos no eran diferentes a los del resto del vecindario.

Pero los albañiles opinaron lo contrario: al segundo día de excavaciones, los trabajadores rescataron 15 esqueletos de los 17 en total que ahí hallarían. Prácticamente fue el sirviente Koli el que indicó a quiénes pertenecían las osamentas, ayudado por las fotografías de niños desaparecidos que le mostró la policía.

Otros restos fueron identificados por los familiares de las víctimas. Algunos de los cadáveres carecían de torso, por lo que las autoridades especularon que uno de los motivos de los asesinatos fue el tráfico de órganos, lo que confirmaba la participación en el grupo del médico Choudhary. Con las pesquisas preliminares y la reapertura de los expedientes de niños desaparecidos, la policía habló preliminarmente de 31 víctimas.

Pero, de momento, de los 17 cadáveres rescatados, diez correspondían a sujetos femeninos. Sólo los restos de la prostituta de 20 años, Payal, pertenecían a una mujer adulta. Los 16 restantes eran menores de diez años.

La investigación y el rescate de osamentas no han cesado. De acuerdo con los restos hallados, la cifra de víctimas podría ascender a 40. El equipo forense ha determinado que los cadáveres fueron cortados en tres partes, con precisión quirúrgica. Asimismo se hallaron varias bolsas de polietileno que contenían vísceras.

El tráfico de órganos no ha podido ser demostrado como móvil de los asesinatos. Todo obedeció a una serie de orgías amenizadas por los menores, quienes invariablemente murieron estrangulados. Sin embargo, la muerte de las víctimas no representaba el fin de la fiesta. La violación de los cadáveres era parte del ritual; pero el plato fuerte, literalmente, era la canibalización de los cuerpos, un gusto refinado al parecer sólo practicado por el sirviente Surender Koli.