Y ahora, ¿de qué se muere la gente?

La reducción en la mortalidad ligada a las enfermedades infecciosas deja a la obesidad, tabaquismo y alcoholismo como las causas de mortalidad prematura que más prevalencia tendrán en el futuro, señala estudio

POR Juan Ignacio Pérez Iglesias

La reducción en la mortalidad ligada a las enfermedades infecciosas deja a la obesidad, tabaquismo y alcoholismo como las causas de mortalidad prematura que más prevalencia tendrán en el futuro, señala estudio

Enfermedad_1(melissacarter.net)

La gente, ahora, se muere por causas diferentes de las de hace dos décadas. Las enfermedades infecciosas han dejado paso a otros males. Y además, las causas de muerte no son las mismas en unos y otros países. A estas y otras interesantes conclusiones ha llegado un estudio cuyos resultados ha publicado la revista científica The Lancet.

El informe en el que se presentan los resultados se titula “The Global Burden of Disease” (en castellano, “La carga global de enfermedad”). Se trata del mayor esfuerzo realizado nunca para conocer el estado de salud de la población mundial. El proyecto ha sido de enormes dimensiones: 500 investigadores de 50 países han contribuido al estudio. En él analizan la prevalencia de las enfermedades y otras causas de muerte en el mundo en 2010 y comparan los datos con otros equivalentes de 1990. Su conclusión más relevante es que hay enfermedades infecciosas que son combatidas con éxito, y gracias a ello se salva la vida de millones de niños en el mundo. Sin embargo, los seres humanos0 en conjunto vivimos más años enfermos o con alguna discapacidad que sanos.

La conclusión más llamativa del estudio es que, por primera vez en la historia de la medicina, el sobrepeso provoca una mayor pérdida de años de vida saludable que los que se pierden por culpa de la falta de alimento. En 1990 la malnutrición era la principal causa de enfermedad en el mundo [medido su efecto como el número de años de vida saludable que una persona tipo puede esperar perder como consecuencia de una enfermedad o de muerte temprana]. En aquel año, un alto índice de masa corporal (IMC o BMI, en inglés) era el décimo factor en el ranking. En 2010, sin embargo, la malnutrición ha caído al octavo lugar, mientras que el IMC alto ha subido al sexto lugar como causa de enfermedad. El sobrepeso, por sus efectos sobre la tensión arterial y los accidentes cardiovasculares, es responsable de una cuarta parte de todas las muertes en el mundo. Y aunque muchos piensen que ese es un problema que se limita a los países occidentales, en realidad alcanza a muchas más naciones.

 

Enfermedad_2(futurity.org)

Las enfermedades infecciosas ya no son lo que eran. Es cierto que los países del África subsahariana todavía sufren altos niveles de mortalidad debido a esas enfermedades, como el sida o la malaria, pero en términos globales se han reducido de forma importante. De hecho, la reducción en la mortalidad ligada a las enfermedades infecciosas deja a la obesidad, tabaquismo y alcoholismo como las causas de mortalidad prematura que más prevalencia tendrán en el futuro.

El alcohol ejerce efectos devastadores sobre la salud pública. En Latinoamérica el alcoholismo se ha convertido durante las dos décadas recientes en el principal factor que reduce los años de vida saludable, y en Europa oriental es responsable de la cuarta parte de la “carga de enfermedad”. El efecto del alcoholismo es tan importante que la esperanza de vida masculina ha descendido en Ucrania y en Bielorrusia por esa causa. Al parecer, ese fenómeno es debido a que con la caída del régimen comunista de la antigua Unión Soviética se redujeron los esfuerzos públicos para limitar el consumo de alcohol. El tabaquismo, por su parte, también es fuente importante de pérdida de años de vida saludable, sobre todo en países en desarrollo como India y Bangladesh, donde fuma entre 50 y 60 por ciento de los hombres.

En conjunto, dos terceras partes de la población mundial morirá por causa de factores diferentes de las enfermedades infecciosas. Cáncer y enfermedades cardiovasculares serán las principales causas de muerte, pero también en estas cuestiones hay curiosas diferencias entre hombres y mujeres. El sida es la principal causa de muerte de las mujeres en el mundo: 14.4 por ciento de las muertes femeninas las provoca el VIH y 10.7 por ciento mueren por enfermedades cardiovasculares. La mayoría de los hombres (12.8 por ciento), sin embargo, muere por culpa del corazón o del sistema vascular; a continuación está el sida, con 10.7 por ciento de todas las muertes masculinas. Y lo más curioso es que los accidentes de tráfico son también un factor causante de mortalidad muy importante en los hombres: otro 10.7 por ciento muere por esa causa (sólo 0.5 por ciento de las mujeres muere en accidentes de tráfico).

 

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Además de los factores ya vistos, la falta de actividad física junto con dietas inadecuadas –por ejemplo, el excesivo contenido en sodio de las comidas y la falta de frutas— son responsables de 10 por ciento de los años de vida saludables perdidos en todo el mundo. Reducir el contenido en sal de las comidas no tendría por qué ser muy difícil; hace falta formación e información. Pero comer más frutas y vegetales frescos es más complicado, porque por su condición, son alimentos estacionales en cada zona y traerlos de lejos resulta caro. El elemento económico, en este caso, es importante, ya que como vimos aquí, las subidas en el precio de las frutas pueden tener consecuencias negativas en la salud.

Los cambios en los factores causantes de mortalidad, no obstante, no pueden ocultar un hecho muy importante, como es que en las décadas recientes la esperanza de vida en el planeta y en casi todas sus regiones ha aumentado de forma espectacular. Son varias las razones por las que ocurre eso, pero quizá la más importante es que la mortalidad infantil, nunca ha sido tan baja.

En efecto, vivimos más años. Hay países donde el aumento de la esperanza de vida ha sido espectacular. En las Maldivas, por ejemplo, se ha elevado en casi 30 años desde 1970. Otros dos países con un crecimiento enorme han sido Bangladesh (+24’1) e Irán (+21,3), y en todos estos casos se ha debido, principalmente, a la aplicación de programas de salud rural. La infancia es el segmento de población que más se ha beneficiado de las medidas adoptadas, que han resultado especialmente eficaces para neutralizar las complicaciones y problemas en los partos y para combatir infecciones y las causas y los efectos de las diarreas. La proliferación de los sistemas de saneamiento y la mejora en la disponibilidad de agua potable han sido de especial importancia. Como consecuencia, la tasa de mortalidad infantil en el intervalo de 0 a 5 años ha experimentado una caída de 60 por ciento. El cambio ha sido espectacular, y ha ocurrido de forma muy rápida.

 

Enfermedad_4(globalpost.com)

En todo tiempo y lugar han sido y son más los que afirman que la humanidad está cada vez peor. Cada vez más hambre, cada vez más guerras, cada vez más muertos en las guerras, cada vez más gente enferma, más contaminación, menos recursos naturales, etcétera. Y sin embargo, esas afirmaciones o son falsas o necesitan ser matizadas. Porque sí, es cierto que cada vez hay más gente en el planeta y que eso está conduciendo a un uso intensivo de recursos naturales que puede, quizá, acabar con alguno de ellos. Pero a la vez que ocurre eso, ocurren también otras cosas que van en la dirección contraria: cada vez hay menos guerras y muere menos gente en las guerras; cada vez hay menos mortalidad debida a agentes infecciosos; cada vez se producen más alimentos y el porcentaje de personas que pasa hambre disminuye; cada vez más personas tiene acceso a agua potable y dispone de sistemas de saneamiento. Y gracias a todo ello, cada vez vive la gente más años y vive mejor. Nadie puede asegurar que en el futuro las cosas seguirán mejorando. Ni lo contrario.

 

Fuente: New Scientist. Diciembre, 2012. Basado en el informe: The Global Burden of Disease Study.

Tomado de: La Naturaleza Humana (http://www.blogseitb.com). Enero 7, 2013.