POR Óscar Garduño Nájera

 Quien piense que Metegol es un libro infantil ya se puede encerrar en su casa. Con tal afirmación nos deja saber es que no conoce mucho del mundo que se desarrolla afuera

Metegol_1Eduardo Sacheri. De chilena (www.taringa.net)

Espectacularidad. Esa es la idea que tengo del futbol. También la gestación de una nueva épica donde no sólo se pone en juego la derrota o el triunfo sino que se crean desde una cancha códigos que inventan su propio lenguaje y sus propias reglas. Y 22 jugadores que las acatan. No sólo es mover la pelota de un lado a otro. Eso hasta el viento lo hace. Tal apreciación es simple. Muchos son los que se quedan anclados aquí. El futbol es algo más. No por eso es acaso el deporte que más seguidores tiene alrededor del mundo. Y cuando ocurren los clásicos hay que tomar armas; lo mismo si juega la selección nacional. No debería contarlo, pero yo practiqué el futbol desde los 11 años. En la calle. Con un grupo de amigos que lideraba en la mayoría de las ocasiones mi hermano, toda una estrella callejera del futbol, y El Conejo Pérez, joven también, aunque mayor que yo. De eso se tratan en ocasiones los sueños. Era El Conejo Pérez quien insistía en ser el portero de una portería mal dibujada sobre la barda de una fábrica. Y desde entonces era espectacular. Aun cuando en ocasiones salía lastimado al aventarse contra el cemento para atajar los buenos disparos que mi hermano le imponía. Miento. Yo no solía jugar. Mi experiencia era ver desde la banqueta. Un acto hermoso. Porque los dos hasta la fecha aman el futbol. Uno es jugador profesional; el otro no pudo continuar porque hay sueños que se tuercen y te conducen por otro lado, por otras vidas. En fin.

Quien piense que Metegol es un libro infantil ya se puede encerrar en su casa. Con tal afirmación lo único que nos deja saber es que no conoce mucho del mundo que se desarrolla afuera. Metegol es una de esas historias hermosas donde si bien se repiten algunos tópicos, está bien escrita, mejor ilustrada (con un excelente equipo de arte), y hasta hay película, se estrenó en la Ciudad de México el pasado 15 de noviembre, para los que no se conforman con la inmovilidad de las ilustraciones.

Coraje y decisión frente a las circunstancias adversas. También una que otra carcajada. Te quedas con el libro abierto, sonríes y adquieres esa capacidad infantil para darle movimiento y voz a las ilustraciones, pues eso y no otra cosa es lo que hacen los niños con los libros y con su imaginación.

El texto de Metegol es de Eduardo Sacheri, cuya novela La pregunta de sus ojos fue llevada al cine por Juan José Campanella (el mismo que nos trae ahora la cinta de Metegol) con el nombre El secreto de sus ojos, filme que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en el 2010 y a quien tuve oportunidad de entrevistar hace algunos días con motivo de la publicación de sus cuentos completos en La vida que pensamos (Alfaguara 2013), donde charlamos acerca de la pasión que tiene hacia el futbol, de la escritura de cuentos que tratan sobre el mismo tema y de sus próximos proyectos.

 

Metegol_2

Tras de las cinta hay algunas claves que me parece importante destacar. A primera vista veremos un entramado tan conocido que quizás nos produzca un poco de pereza (más si son portadores de toda la escuela norteamericana de animación). No obstante, en ocasiones hay que meterse dentro de los huesos para ver la escenografía que se oculta tan acertadamente. Así es como vamos de lo que realmente significa un equipo en cuanto a unión, trabajo y dedicación, al poderío de las grandes estrellas de futbol y la vanidad que termina en ocasiones por consumirlos, hasta los liderazgos femeninos tan poco reconocidos en un medio como el futbol. Yo al menos lo dejaría como lectura obligatoria si fuese el director técnico de un equipo. Las cosas, tal vez, marcharían mejor.